Gary Lineker y el gol que “nadie recuerda” en México 86
Gary Lineker recordó su participación en el Mundial de México 1986, donde fue Bota de Oro con seis goles y lideró a Inglaterra hasta cuartos de final
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Gary Lineker firmó uno de los Mundiales más memorables de su carrera en México 1986, donde se consagró como Bota de Oro con seis anotaciones y lideró el ataque de Inglaterra hasta los cuartos de final. Sin embargo, dentro de su propio recuerdo del torneo existe un gol que, según el propio delantero, tiene un valor especial aunque rara vez es mencionado cuando se habla de su legado mundialista.
“Mi favorito es el primero contra Polonia, porque ese cambió mi vida; sin el primero no hay segundo”, ha señalado Lineker en exclusiva para Claro Sports al reflexionar sobre su trayectoria en aquel Mundial. A partir de ese inicio explosivo, el atacante inglés construyó una campaña goleadora que lo consolidó como uno de los máximos referentes ofensivos del torneo disputado en México.
Tras aquel triplete ante Polonia en la fase de grupos, Lineker mantuvo su gran momento de forma y sumó tres goles más en territorio mexicano, antes de añadir cuatro más en el Mundial de Italia 1990. Su capacidad goleadora lo convirtió en una de las figuras más consistentes de su generación en la Copa del Mundo.
El partido que quedó marcado en la memoria colectiva fue el histórico Inglaterra vs Argentina en los cuartos de final de México 86, un duelo cargado de simbolismo por el contexto previo y por la actuación de Diego Maradona. Allí, Lineker marcó el gol del descuento inglés en un encuentro que terminó 2-1 a favor de la Albiceleste.
El tanto llegó al minuto 81, tras un centro desde la banda izquierda de John Barnes. Lineker se anticipó a la defensa argentina y conectó un potente cabezazo dentro del área para vencer al arquero Nery Pumpido, firmando así el 2-1 definitivo en favor de los sudamericanos.
Aunque ese gol no evitó la eliminación de Inglaterra, sí tuvo un peso importante en su historia personal, ya que le permitió alcanzar seis anotaciones en el torneo y asegurar la Bota de Oro como máximo goleador del Mundial 1986. Un momento que, pese a su importancia, suele quedar opacado por la genialidad de Maradona en aquel mismo partido.
“Fue triste porque perdimos, pero jugar en un partido tan importante fue algo especial”, comentó, reflejando la combinación de emoción y profesionalismo que caracterizó su carrera.
Finalmente, ese encuentro se convirtió en uno de los más icónicos de la historia de los Mundiales, y el gol de Lineker quedó como una nota al pie dentro de un partido dominado por la narrativa argentina, pero esencial en la consagración individual del delantero inglés en México 86.


