Mucha idea, pocos resultados: Marcelo Bielsa y su difícil relación con la Copa del Mundo
En su momento, el ‘Loco’ tuvo el compromiso de hacer brillar a Argentina y a Chile y terminó quedando a deber. Con Uruguay parece que repite la tendencia

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Marcelo Bielsa vuelve a quedar bajo la lupa en una Copa del Mundo. Su paso por Uruguay en 2026 reabrió una discusión que lo acompaña desde sus primeras experiencias mundialistas: la distancia entre la propuesta de juego, el desarrollo de los partidos y la respuesta en el marcador. En una competencia donde cada error modifica el rumbo, sus selecciones han encontrado obstáculos para sostener resultados.
El recorrido de Bielsa en Mundiales no se explica solo desde sus eliminaciones, sino también desde una constante: la falta de gol en momentos clave. Argentina, Chile y ahora Uruguay han mostrado, con distintos planteles y contextos, una producción ofensiva limitada dentro del torneo. Esa línea permite revisar su historial desde Corea-Japón 2002 hasta el presente.
En el primer certamen en tierras asiáticas, al mando de la albiceleste, el equipo inició con triunfo 1-0 sobre Nigeria, pero el margen ya mostraba una tendencia que después pesaría. La derrota 0-1 ante Inglaterra dejó al grupo en una situación de riesgo y el empate 1-1 con Suecia terminó por cerrar una eliminación en fase de grupos.
Aquel torneo quedó como una de las páginas que más se recuerdan en la carrera de Bielsa. Argentina llegó con una expectativa alta y se marchó después de tres partidos, con solo dos goles a favor y un desenlace que abrió debates sobre funcionamiento, eficacia y lectura de competencia. El “golpe” resonó más, tras la coronación de la selección de Brasil.
Ocho años después, Bielsa volvió a una Copa del Mundo, al mando de Chile, en Sudáfrica 2010. Su equipo arrancó con victorias de 1-0 ante Honduras y 1-0 frente a Suiza, resultados que lo metieron en la pelea por avanzar, aunque otra vez con marcadores de margen corto y sin una producción amplia en ataque.
El cierre de la fase de grupos llegó con derrota 1-2 ante España, antes del cruce de octavos de final contra Brasil. Chile cayó 3-0 ante la ‘verdeamarela’ y quedó fuera del torneo. El recorrido dejó cuatro partidos, tres goles a favor y una despedida que frenó un proceso que había generado atención por la forma de competir.

Finalmente, en 2026, Bielsa afronta otra Copa del Mundo, ahora con Uruguay, y el inicio no ha sido el esperado. La garra charrúa no pudo llevarse los tres puntos y se tuvo que conformar con el 1-1 ante Arabia Saudita, resultado en el papel, esperado. Finalmente, ante un rival en el papel muy accesible, tuvo demasiadas fallas a la defensiva y terminó igualando 2-2 frente a Cabo Verde. Con esos resultados, el equipo suma un punto de seis posibles y queda obligado a reaccionar para sostener sus opciones en el torneo. ¿La mala noticia? Enfrenta a la favorita España, que viene de golear 4-0 a los saudíes.
El dato atraviesa sus tres experiencias mundialistas: la producción de gol no acompaña la propuesta. Con Argentina en 2002 marcó dos veces en tres partidos; con Chile en 2010 hizo tres goles en cuatro encuentros; y con Uruguay en 2026 lleva tres tantos en dos juegos, en un arranque que ya dejó puntos en el camino.
La Copa del Mundo, para Bielsa, ha sido un escenario de tensión entre idea y resultado. Sus selecciones han buscado protagonismo (obligado por su historia), pero el marcador ha terminado por imponer otra lectura. En ese cruce entre plan, ejecución y gol se resume una trayectoria mundialista que todavía busca un capítulo de mayor alcance.


