¡Locura en NY por los Knicks! La Gran Manzana disfruta de sus campeones de la NBA con espectacular desfile
Miles de aficionados se volcaron a las calles para celebrar a un equipo que devolvió la gloria al Madison Square Garden
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La ciudad de Nueva York vivió una jornada histórica con el desfile de campeones de los Knicks tras conquistar el título de la NBA, un logro que puso fin a una sequía de 53 años sin campeonato para la franquicia. Miles de aficionados se volcaron a las calles para celebrar a un equipo que devolvió la gloria al Madison Square Garden y desató una fiesta masiva en pleno corazón de Manhattan.
Jalen Brunson, líder del equipo y MVP de las Finales, fue una de las figuras centrales del festejo al levantar el trofeo ante la multitud y acercarlo a los aficionados para que pudieran tocarlo. “Hace que todo valga la pena”, expresó emocionado el base, aún sorprendido por la magnitud del momento vivido en las calles neoyorquinas.
Uno de los momentos más llamativos fue protagonizado por OG Anunoby, quien bajó de su carroza para convivir con los aficionados mientras sostenía el trofeo en una mano y una botella de tequila en la otra. Su participación en la serie final, especialmente la canasta decisiva del cuarto partido, lo convirtió en uno de los héroes inesperados del campeonato.
El cineasta Spike Lee, uno de los aficionados más reconocidos de la franquicia, también fue parte del desfile y compartió carroza con Brunson. “Nunca había estado en un desfile, jamás, y me alegra que sea este”, declaró el director, visiblemente emocionado por el título que siempre había esperado como fan.
En otro de los vehículos del desfile, Karl-Anthony Towns celebró junto al trofeo de la Conferencia Este, acompañado por el alcalde de Nueva York, quien se unió al festejo entre música y baile. También Carmelo Anthony, leyenda de la franquicia, celebró el título con un puro, sumándose a la fiesta que reunió distintas generaciones de jugadores.
La celebración no solo estuvo protagonizada por los jugadores, sino también por una afición que colapsó la ciudad desde la madrugada. Miles de personas llegaron desde distintos puntos del área metropolitana, llenando estaciones de metro, avenidas y puntos elevados para no perderse ningún detalle del desfile.
Entre la multitud se vivieron historias personales que reflejaron la conexión emocional con el equipo, como aficionados que viajaron desde otros estados o incluso quienes sacrificaron compromisos familiares o escolares para ser parte del momento histórico. El Ayuntamiento de Nueva York se convirtió en el punto final de una celebración que quedará marcada como una de las más grandes en la historia deportiva de la ciudad.


