Las claves del bicampeonato del PSG en la Champions League: poderío goleador, dosificación y continuidad
Una combinación de factores llevaron al Paris Saint-Germain a repetir el triunfo en la UEFA Champions League

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El Paris Saint-Germain celebró su bicampeonato en la UEFA Champions League tras superar al Arsenal en la final por penaltis, consolidando un proyecto que combina planificación, talento y una gestión precisa del esfuerzo físico de los jugadores. La final en Budapest no solo confirmó el dominio parisino en Europa, sino que también reflejó la estrategia de un equipo que ha sabido equilibrar sus compromisos en la liga francesa con los torneos internacionales, permitiendo mantener frescura en sus figuras clave y profundidad en el plantel.
El bicampeonato del PSG es el resultado de un trabajo coordinado en todas las áreas del club. Desde la dirección técnica hasta la administración de los jugadores, cada detalle ha sido considerado para optimizar el rendimiento, y los resultados en la Champions y la Ligue 1 son evidencia de una planificación que permite al club competir en múltiples frentes sin comprometer el rendimiento. En Claro Sports repasamos las claves del bicampeonato parisino en Champions.
La Ligue 1, clave en la dosificación
La Ligue 1 ha sido un aliado clave para el PSG en su camino hacia el bicampeonato europeo. Con un calendario más reducido que otras ligas europeas, el equipo ha podido rotar a jugadores como Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia, quienes han recibido descansos estratégicos para llegar frescos a los partidos de la UEFA Champions League. Por ejemplo, el francés disputó solo 22 de los 34 encuentros de la liga francesa, con 11 titularidades, mientras el georgiano jugó 28 partidos, 18 como titular, lo que permitió preservar su condición física para los momentos decisivos de la temporada.
Un ejemplo claro lo encontramos en las jornadas 31 y 32 de la liga francesa, cuando Luis Enrique decidió darle descanso a la mayoría de sus titulares frente al Angers (victoria de 0-3) y el FC Lorient (empate 2-2). Dichos cotejos coincidieron con la celebración de las semifinales de Champions ante el Bayern Munich, donde los elementos habituales aparecieron de inicio tanto en la ida como en la vuelta.
A pesar de darle descanso a sus jugadores, el conjunto parisino finalizó la Ligue 1 con 76 puntos, seis por encima del Lens.

Continuidad del plantel
Otro factor determinante en el bicampeonato ha sido la continuidad del plantel. Quince de los dieciséis jugadores que disputaron la final la temporada pasada permanecieron en la plantilla actual, lo que permitió que los futbolistas conocieran a la perfección las ideas de juego y la manera de actuar de sus compañeros en momentos clave. Solo el portero Gianluigi Donnarumma abandonó el club. En contraparte, el club sumó a piezas como Lucas Chevalier e Ilya Zabarnyi.
Esta estabilidad en la plantilla facilitó la ejecución de los planteamientos tácticos de Luis Enrique y permitió que los jugadores tuvieran mayor sincronía en el campo. La familiaridad entre los integrantes del equipo redujo los errores y contribuyó a mantener un control constante del juego, especialmente en partidos de presión como la final frente al Arsenal.

Poderío goleador: se empata el récord del Barcelona
El PSG destacó también por su capacidad ofensiva, igualando el récord de 45 goles en una temporada de Champions League, cifra previamente alcanzada por el Barcelona en la campaña 1999/2000. Diez jugadores diferentes anotaron, y la contribución de suplentes fue significativa, con diez goles provenientes de futbolistas que no iniciaban de forma regular, lo que refleja la profundidad y versatilidad del equipo.
Los goleadores más destacados fueron Khvicha Kvaratskhelia, Ousmane Dembélé, Vitinha y Désiré Doué, quienes marcaron en momentos cruciales. A destacar la goleada sobre el Bayer Leverkusen (7-2) en la fase de liga, así como los triunfos sobre Chelsea y Tottenham con cinco goles anotados.

Los incondicionales de Luis Enrique
Algunos jugadores fueron determinantes por su constancia y presencia en los 17 partidos de Champions League. Willian Pacho, Vitinha, Warren Zaïre-Emery y Nuno Mendes participaron en todos los encuentros, mostrando resistencia física y consistencia en su rendimiento. Su regularidad permitió al PSG mantener la solidez defensiva y ofensiva sin depender exclusivamente de sus figuras más mediáticas.
Esta constancia se tradujo en un equipo que logró ejecutar de manera uniforme los planes de juego de Luis Enrique y respondió de manera efectiva en cada fase de la competición. La presencia de estos “hombres de hierro” fue esencial para sostener la campaña hasta la final y asegurar que los partidos decisivos no se vieran comprometidos por ausencias o fatiga de los jugadores clave.

Luis Enrique y su experiencia
Luis Enrique disputó su tercera final de Champions League, tras la victoria con Barcelona en 2015 y el título de la temporada pasada con el PSG. Con este bicampeonato, se convierte en el primer entrenador español en ganar dos finales consecutivas desde José Villalonga en los años 50. Además, se une al grupo selecto de técnicos con más de dos títulos europeos, junto a Carlo Ancelotti (cinco), Bob Paisley, Zinedine Zidane y Pep Guardiola (cada uno con tres).
Su experiencia en finales previas permitió manejar los momentos críticos del partido, ajustar la estrategia según las necesidades y aprovechar los recursos de la plantilla. La dirección técnica de Luis Enrique fue clave para mantener al equipo enfocado y competitivo en todos los partidos, asegurando que cada jugador comprendiera su rol dentro del esquema general.
“El hecho de tener a un jugador como Mbappé, que se movía por donde él quería, implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas, sin excepción”, dijo Luis Enrique hace dos años tras la salida del francés. Hoy, el tiempo y sus dos títulos de Champions League le dan la razón.



