Alcaldía de Medellín se lava las manos: las responsabilidades no asumidas en los desmanes del Atanasio Girardot
La autoridad condena lo sucedido en el partido entre Independiente Medellín y Flamengo, pero elude su culpa y falta de gestión.

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Lo sucedido en el Estadio Atanasio Girardot durante la noche del jueves ha sido una completa vergüenza para el fútbol colombiano. El partido en el que Independiente Medellín recibía a Flamengo por la Copa Libertadores tenía muchísimos ojos encima, sobre todo por el multitudinario interés que genera el cuadro brasileño en el continente. Los desmanes acontecidos tienen responsabilidades desde distintos lados, así algunos no las quieran asumir.
Eso es lo que viene ocurriendo con la Alcaldía de Medellín. La máxima autoridad ejecutiva de la ciudad se ha pronunciado de la manera esperada a través de Manuel Villa, secretario de Despacho, en la mañana del viernes: rechaza los actos de violencia y vandalismo, explica por qué el partido fue cancelado, hace un llamado a la convivencia y advierte a los clubes y aficionados de la dureza de eventuales sanciones futuras. Sin embargo, sobre asumir su parte, nada de nada.
La de Poncio Pilato
Es verdad que la principal culpa le cabe al club Poderoso. Desde la misma institución del fútbol se aceptó por medio de un comunicado que hubo advertencias por parte de algunas entidades que integran la Mesa de Fútbol y Convivencia sobre los riesgos, situación por la que se planteó la posibilidad de que el encuentro se realizara sin ingreso de aficionados. Independiente Medellín decidió no acoger esa solicitud y continuar con la venta de boletería.
De lo que nadie está hablando es que esta situación ya se había presentado y las autoridades tampoco hicieron absolutamente nada para corregir de fondo las flaquezas que hay con respecto a las garantías logísticas y de seguridad. ¿Acaso alguien todavía recuerda lo que sucedió durante la final de la Copa BetPlay Dimayor 2025 entre Medellín y Atlético Nacional hace menos de cinco meses? Se está hablando como si los desmanes recientes fueran toda una novedad y la realidad es muy distinta.
Entonces vale la pena recordar que el problema visto en diciembre del año anterior tuvo una gravísima denuncia hecha por Federico Gutiérrez, alcalde de la ciudad. Citó a una conferencia de prensa en la que proyectó fotografías y videos sobre la forma en la que funcionarios del club Atlético Nacional eran cómplices para el ingreso de artículos prohibidos y no al detal, sino por camiones. También prometió acciones.
Y acá es donde surgen las preguntas importantes, todas apuntando a una evidente falta de gestión por cuenta de la Alcaldía. Tal vez sea por eso que en esta oportunidad no figuró el alcalde. ¿Qué pasó con los sujetos que permitían el ingreso de la pirotecnia y quién sabe qué otras cosas prohibidas? ¿Hubo despidos o consecuencias judiciales para ellos? ¿Qué pasó con las supuestas sanciones fuertes? ¿Cómo fue que la pólvora de esta oportunidad evadió nueve anillos de seguridad? Todos esos interrogantes terminan en una lavada de manos por parte del despacho de la ciudad.
¿Qué sucederá con Independiente Medellín?
Para hablar sobre consecuencias, lo más importante por ahora es tener claros los términos y no caer en confusiones derivadas de voces que opinan sin haber leído los reglamentos ni, probablemente, haber tenido acceso a un diccionario. El partido no fue suspendido, sino que que quedó en calidad de cancelado. De entrada, eso ya cierra la posibilidad a que el juego se vaya a disputar en algún momento y, naturalmente, las consecuencias las sufre el club local, que es el encargado de la logística.
Es un hecho que los tres puntos por marcador de 0-3 se le van a dar a Flamengo. Además, se espera que las sanciones económicas sean tan fuertes que ni siquiera el premio por haber accedido a la Copa Libertadores le alcancen a Independiente Medellín para pagarlas, lo cual será un golpe durísimo a las finanzas de la institución. No se puede descartar una descalificación del certamen, pero sí es prudente advertir que es una medida complicada de aplicar en el contexto de un grupo con cuatro equipos, pues termina tocando la competitividad y las disputas por los dos primeros lugares por avanzar a lo octavos de final o el tercero para ser transferido a la Copa Sudamericana.
Hasta el párrafo anterior serían las consecuencias serias, pues por parte de la Alcaldía de Medellín no se espera gran cosa. En el escenario más estricto, dictarán jugar un par de encuentros a puerta cerrada, siempre que no coincida con una final o un derbi de la ciudad y algunos más sin ingreso de elementos de animación. Luego de eso, lo más probable es que las sanciones sean reducidas porque las barras realizaron algún servicio social o se armó algún acto en el que se comprometieron a no repetir los delitos y en el que todos terminaron dándose un abrazo con alguna canción de Celine Dion de fondo. Lo mismo de siempre.


