Cabo Verde entra al club de las cenicientas históricas de los Mundiales
Cabo Verde se suma a las cenicientas del Mundial tras avanzar con tres empates; igualó hazañas de Camerún 1990, Croacia 1998, Costa Rica 2014 y Marruecos 2022

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Cabo Verde escribió uno de los capítulos más llamativos del Mundial 2026 al avanzar a dieciseisavos de final en su primera participación mundialista. El equipo africano, dirigido por Pedro Leitão Brito, ‘Bubista’, consiguió el boleto sin ganar un partido en la fase de grupos, pero con tres empates que le alcanzaron para seguir con vida en una zona en la que compartió camino con España, Uruguay y Arabia Saudita.
La historia caboverdiana se une a una tradición que ha acompañado a la Copa del Mundo desde hace décadas: la de las selecciones ‘cenicienta’. El término suele aplicarse a equipos que llegan sin estar entre los favoritos, con menor recorrido internacional o con expectativas reducidas, pero que terminan alterando el curso del torneo con resultados que quedan en la memoria.
Cabo Verde 2026: tres empates para entrar en la historia
Los Tiburones Azules debutaron en una Copa del Mundo y lograron avanzar con empates ante España, Uruguay y Arabia Saudita. De acuerdo con el registro compartido por MisterChip, Cabo Verde se convirtió en la sexta selección que consigue clasificarse con tres igualadas en la fase de grupos, después de Gales en 1958, Italia en 1982, República de Irlanda y Países Bajos en 1990, y Chile en 1998. Su siguiente reto será Argentina, en un cruce que confirma su lugar entre las historias inesperadas del torneo.

Gales 1958: el antecedente británico
Gales fue una de las primeras selecciones en mostrar que no siempre hace falta ganar para sobrevivir en una fase inicial mundialista. En Suecia 1958, el equipo británico avanzó tras tres empates en un grupo exigente y terminó alcanzando los cuartos de final. Su participación quedó como una de las actuaciones más sólidas de una selección que no llegaba con reflectores de candidata.
Corea del Norte 1966: el golpe ante Italia
Corea del Norte es una de las cenicientas clásicas de los Mundiales por lo ocurrido en Inglaterra 1966. La selección asiática derrotó 1-0 a Italia y avanzó a cuartos de final, donde llegó a tomar ventaja de 3-0 ante Portugal antes de caer 5-3. Aunque su recorrido terminó frente a Eusébio y compañía, su victoria ante los italianos quedó como una de las sorpresas más recordadas del torneo.
República de Irlanda 1990: resistencia y orden competitivo
La República de Irlanda también avanzó con tres empates en Italia 1990, en una campaña marcada por el orden y la capacidad para competir en partidos cerrados. El equipo irlandés aprovechó cada punto para seguir en carrera y se instaló en la fase eliminatoria, una muestra de que la regularidad defensiva puede ser suficiente para extender la participación en un Mundial.
Camerún 1990: Roger Milla y el salto africano
Camerún cambió la percepción del fútbol africano en Italia 1990. Los Leones Indomables vencieron a Argentina, entonces campeona del mundo, en el partido inaugural y después eliminaron a Colombia para alcanzar los cuartos de final. Con Roger Milla como emblema, el equipo africano abrió una ruta que años después seguirían otras selecciones del continente.
Bulgaria 1994: Stoichkov y una semifinal inesperada
Bulgaria llegó a Estados Unidos 1994 sin una historia mundialista dominante y terminó entre las cuatro mejores selecciones del torneo. Con Hristo Stoichkov como líder, eliminó a México en octavos de final y a Alemania en cuartos, antes de caer ante Italia en semifinales. Su cuarto lugar confirmó una de las campañas sorpresa de la década.
Croacia 1998: una debutante en el podio
Croacia tuvo un estreno mundialista de impacto en Francia 1998, ya como selección independiente. El equipo encabezado por Davor Šuker alcanzó las semifinales, venció a Países Bajos por el tercer lugar y cerró su primera Copa del Mundo en el podio. A diferencia de otras cenicientas, Croacia convirtió aquel debut en la base de una historia competitiva que continuaría en torneos posteriores.
Chile 1998: la Roja de Salas y Zamorano
Chile avanzó en Francia 1998 después de empatar sus tres partidos de grupo, con Marcelo Salas e Iván Zamorano como figuras de una generación recordada. La Roja no ganó en la primera fase, pero sus tres puntos le alcanzaron para meterse a octavos de final. Su caso se mantiene como uno de los ejemplos más citados antes de la irrupción de Cabo Verde en 2026.
Corea del Sur 2002: el impulso de casa
Corea del Sur llevó su Mundial como anfitrión hasta una dimensión que pocos anticipaban. En 2002, avanzó como líder de grupo, eliminó a Italia en octavos y a España en cuartos, antes de caer ante Alemania en semifinales. Su cuarto lugar sigue como la mejor actuación de una selección asiática en la Copa del Mundo.
Turquía 2002: tercer lugar en Corea-Japón
Turquía también fue parte del bloque de sorpresas del Mundial 2002. La selección turca avanzó hasta semifinales y terminó en el tercer lugar, con nombres como Hakan Şükür, Rüştü Reçber y Yıldıray Baştürk. Su campaña confirmó que aquella edición abrió espacio para selecciones fuera del grupo tradicional de favoritas.
Costa Rica 2014: el líder del grupo de campeones
Costa Rica firmó en Brasil 2014 una de las mejores historias recientes para Concacaf. Los Ticos compartieron grupo con Uruguay, Italia e Inglaterra, pero terminaron en primer lugar tras vencer a uruguayos e italianos y empatar con los ingleses. Después eliminaron a Grecia y llevaron a Países Bajos hasta los penales en cuartos de final.

Marruecos 2022: la semifinal africana y árabe
Marruecos tomó el relevo de las cenicientas en Qatar 2022 al convertirse en la primera selección africana y del mundo árabe en llegar a semifinales. En su camino eliminó a España y Portugal, antes de caer ante Francia. Su recorrido amplió el mapa competitivo del Mundial y dejó un antecedente cercano para entender el impacto de Cabo Verde en 2026.


