Nacho Ambriz reconoce evolución en el Tri, pero evita el exceso de entusiasmo
El estratega analiza a México tras enfrentar a Portugal y Bélgica, destaca orden defensivo, mejora colectiva y advierte falta de contundencia rumbo al Mundial
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En entrevista exclusiva con Peloteando, Ignacio ‘Nacho’ Ambriz, hoy sin equipo tras su salida de León, hizo un balance puntual de la selección mexicana después de los amistosos de marzo ante Portugal y Bélgica. El exentrenador habló desde la óptica futbolística, destacó avances en el funcionamiento colectivo y también puso freno al entusiasmo alrededor del equipo de Javier Aguirre.
Ambriz valoró el orden defensivo, la evolución ofensiva que mostró el Tri en el segundo compromiso y la aparición de futbolistas que pueden elevar el nivel del plantel rumbo al Mundial., aunque dejó claro que todavía hay aspectos por corregir, en especial en el último tercio de la cancha y en la contundencia frente al arco.
Un partido serio ante Portugal, pero sin peso en ataque
Para Ambriz, el primer amistoso dejó una lectura clara: México compitió con seriedad en defensa frente a una selección de gran nivel, aunque ofensivamente ofreció poco. El estratega explicó que Portugal presentó variantes tácticas que complicaron al Tri desde el arranque. “Yo te voy a hablar un poco de lo futbolístico, que es lo que me gusta y lo que realmente observé. Creo que el primer partido fue contra una selección muy capaz, con un entrenador que de repente te modifica el 4-3-3, con los laterales o carrileros muy bien abiertos. México, en un principio,sufrió al no poder tener posesiones largas cuando recuperaba la pelota, y eso también le afectaba mucho a Portugal”, señaló.
Ambriz consideró que, pese a ese escenario, el equipo respondió bien en fase defensiva, cerró espacios y entendió que el rendimiento individual dependía del funcionamiento colectivo. “Defensivamente creo que el equipo se comportó a la altura, cerró bien los espacios, entendió que tenía que correr todo y poco a poco fue ajustando. Ofensivamente no se crearon muchas ocasiones de gol y hubo poca posesión de la pelota”, apuntó.
También observó que el ingreso de futbolistas portugueses de mayor jerarquía inclinó todavía más el trámite. “En el segundo tiempo, con los cambios, para mí mejora mucho más Portugal. Cuando entran Vitinha y Nuno Mendes, ese triángulo que formaron se adueñó de la pelota y difícilmente se la podías quitar”, dijo. Sobre México, recordó una de las pocas llegadas claras: “Por ahí ‘Hormiga’ González tiene un cabezazo muy peligroso, pero en términos generales, en la parte defensiva, se mantiene el cero. La actuación fue bien, a secas”.
La mejor cara del Tri apareció ante Bélgica
El análisis del segundo duelo fue distinto. Ambriz admitió que quedó sorprendido por las modificaciones del equipo mexicano y por la manera en que encontró asociaciones para generar un fútbol más colectivo. En especial, destacó el rol de Julián Quiñones y la influencia de Jesús Gallardo por el costado. “Ayer sí me sorprendió la forma en que se acomodó el equipo con las modificaciones, sobre todo al ver a Quiñones. Normalmente en Atlas jugaba diferente, se tiraba mucho a la banda izquierda para entrar en contacto con Furch y hacer daño. Creo que ayer lo entendió bien, más teniendo un lateral como Gallardo, que cada rato es más carrilero que lateral y tiene un gran fuelle”, explicó.
A su juicio, México logró recuperar la pelota cerca del área rival, enlazó pases con más sentido y mereció irse al descanso con ventaja. “Hicieron muy buenas asociaciones, un fútbol más colectivo. Estuvieron muy cerca, robaban la pelota tras pérdida o en la presión de salida de Bélgica, y en el primer tiempo faltó un gol para redondear lo que estaban haciendo”, sostuvo.
Dentro de ese rendimiento, Ambriz resaltó dos nombres propios. “Para mi punto de vista, Lira les dio mucho equilibrio tanto ofensiva como defensivamente. Y un chico que yo no tenía tan ubicado, al que he ido viendo en Chivas y ahora en la selección, es Brian Gutiérrez. Me ha sorprendido: tiene una calidad impresionante y su techo todavía está muy alto”, afirmó.
Sin exagerar: hay avances, pero todavía falta
Aunque vio una mejora evidente, Nacho Ambriz evitó caer en el entusiasmo desmedido y subrayó que este proceso aún necesita consolidarse. Para él, el rendimiento del Tri en marzo deja señales positivas, pero no argumentos para pensar que todo está resuelto. “Después, con los cambios, México se vio un poco mermado, pero eso no solo le pasa a México, les sucede a muchas selecciones. En lo que me enfoco es en que han sido dos actuaciones con un muy buen primer tiempo el de ayer, desde mi punto de vista, pero tampoco es para echar las campanas al vuelo”, advirtió.
El técnico añadió que todavía falta recuperar jugadores importantes y que los elementos con más peso futbolístico aparezcan en los últimos ensayos previos al Mundial. “Todavía falta que se recuperen jugadores y falta que, de alguna otra forma, los pesos pesados que tenga Javier aparezcan en los últimos tres partidos de preparación que todavía quedan”, señaló.
La clave rumbo al Mundial: contundencia y sociedades en ataque
En la ruta hacia la Copa del Mundo, Ambriz cree que México ya empieza a mostrar una base defensiva confiable, pero necesita dar un salto en la zona ofensiva. Su lectura parte de una idea simple: los equipos sólidos se construyen desde atrás, aunque terminan marcando diferencia arriba. “Me regreso un poquito a la parte defensiva. Siempre se dice que hay que empezar de atrás para adelante, y creo que ahí va la selección. Venían cuatro partidos sin recibir gol y eso es muy importante. Después, habrá que ir encontrando las piezas”, comentó.
A partir de ahí, enlistó nombres y sociedades que podrían potenciar al equipo. “Tú ves, por ejemplo, a Quiñones y a Brian haciendo una buena sociedad con Jiménez. El ‘Chaquito’ me parece que se va a lograr recuperar para poder estar. También el perder a Marcel, que era el que generaba esa segunda llegada, y esperar que Vega se recupere, te habla de dos o tres jugadores que pesan mucho en la parte ofensiva”, expuso.
Ambriz también defendió el aporte de Roberto Alvarado, un jugador al que conoce bien. “Conozco muy bien al ‘Piojo’ Alvarado, yo lo tuve en Necaxa. Lo han criticado mucho, pero donde mejor se desenvuelve es cuando corta hacia dentro, porque ahí tiene ese disparo de media distancia que lo hace peligroso”, dijo. Y remató con la principal deuda del equipo: “Yo creo que lo que está faltando ahorita en la selección es ser más contundentes”.
Cómo convivir con la presión y no perder el equilibrio
Otro de los puntos que abordó el exentrenador de León fue el entorno que rodea a la selección mexicana. Para Ambriz, el reto no solo está en lo táctico o lo físico, sino también en la capacidad de mantener la calma ante el ruido mediático y la reacción de la afición. “Siempre he dicho que hay que tener los pies sobre la tierra. Cuando pierdes no eres muy malo, ni cuando ganas eres campeón del mundo. Aquí hay que ser ecuánimes y entender que los medios y la afición siempre van a generar ruido”, expresó.
En ese sentido, consideró que el futbolista debe aprender a convivir con esa presión sin desconectarse de la responsabilidad que implica representar al país. “Cuando entiendes bien que eres generador de alegrías y de tristezas de un país, sabes que dentro de la cancha lo único que tienes que hacer es morirte en la raya y dar tu mejor esfuerzo. Si haces eso, la gente va a estar a tu lado”, apuntó.
Ambriz cerró esta reflexión con una idea futbolística y emocional a la vez: la selección debe competir con carácter, personalidad y una intención clara de proponer. “Hoy el resultado es el que manda, pareciera que si ganas todo está bien, pero hay formas de ganar y hay formas de perder. A mí me gustaría ver a una selección mexicana proponiendo, teniendo carácter, teniendo personalidad. Javier protege mucho al grupo y ese ruido no los debe llevar a dudar ni a ponerse nerviosos; los debe llevar a rendir más cuando se ponen la camiseta nacional”, afirmó.
Cuidado con confiarse en el grupo del Mundial
Finalmente, Ambriz se refirió al sector que le tocaría a México en la Copa del Mundo, con Sudáfrica, Chequia y Corea del Sur como rivales. Lejos de considerar que se trata de un panorama accesible, lanzó una advertencia directa: pensar que será sencillo puede convertirse en el primer error. “Eso es lo que no me gusta. Pareciera que es, entre comillas, un grupo cómodo. Y te lo digo porque lo he vivido: uno se confía. Dices ‘Sudáfrica, venga, los goleamos’, y no, no es cierto”, sentenció.
Su argumento parte de una comparación inmediata. Después de enfrentar a selecciones de élite como Portugal y Bélgica, el riesgo está en bajar la tensión competitiva ante rivales que, en el papel, parecen menos fuertes. “Hoy enfrentas a dos selecciones que seguramente están entre las ocho mejores del mundo y sabes que tienes que jugar a tope porque si no te golean. Después ves a Sudáfrica, República Checa y Corea y piensas que vas a ganar tranquilamente y vas a pasar, pero no”, explicó.
Por eso, su mensaje fue contundente: “No nos confiemos. Seamos realistas. Los partidos hay que jugarlos 90 minutos, hoy hasta 100 por las prolongaciones, y hay que disputarlos con el cuchillo entre los dientes, respetando siempre al rival. Más estando en México, donde vamos a tener un gran apoyo, pero a cada selección hay que darle su lugar y jugar al 100 o al 200 por ciento”.
El balance de Nacho Ambriz deja una conclusión clara: México mostró señales positivas en esta fecha FIFA de marzo, sobre todo en orden y funcionamiento colectivo, pero todavía está lejos de llegar hecho al Mundial. Para el técnico, la evolución existe, aunque el verdadero examen estará en la contundencia, en la recuperación de piezas clave y en la madurez con la que el grupo afronte la presión y evite cualquier exceso de confianza.


