Orioles y su mayor remontada en 17 años: cómo borraron un 7-0 para vencer a los Tigers
De derrota segura a hazaña épica: Baltimore reaccionó con un rally demoledor y silenció el Comerica Park en extrainnings.

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Los Orioles de Baltimore firmaron una remontada histórica frente a los Detroit Tigers y se metieron de lleno en la conversación de los partidos más locos de esta temporada de MLB. Lo que empezó como una pesadilla terminó convertido en un guion épico: se levantaron de un 7-0 en contra y acabaron ganando 10-9 en entradas extra, en el Comerica Park, para rubricar la mayor remontada de la franquicia en los últimos 17 años.
La tarde que parecía perdida para Baltimore
Durante seis entradas, el duelo aparentó ser un trámite cómodo para Detroit y de tormento sin salida para Baltimore. El zurdo Trevor Rogers, llamado a ser pieza clave en la rotación, tuvo un arranque muy lejos de lo que esperaba el manager Craig Albernaz y terminó castigado con siete carreras en apenas seis innings, dejando al equipo hundido en un 7-0 que olía a derrota segura. La ofensiva de los Tigers hizo todo lo que quiso, aprovechando cada error de localización y cada pitcheo alto en la zona para poner contra las cuerdas al abridor de los Orioles.
En ese punto, Baltimore no solo estaba abajo en el marcador, también parecía desconectado emocionalmente del juego, con pocas señales de vida en el bate y mucha frustración acumulada. Pero el béisbol tiene esa capacidad de cambiar el relato en cuestión de minutos y los Orioles decidieron que aquella tarde en Detroit no iba a ser recordada por una paliza sino por una reacción de esas que se guardan en la memoria colectiva.
El rally que encendió la remontada
Todo cambió en la séptima entrada, justo cuando el duelo parecía sellado y Detroit ya saboreaba una victoria cómoda. Baltimore encontró su momento y encadenó un rally de cinco carreras que rompió la inercia del juego y silenció el ambiente en el Comerica Park. El despertar ofensivo de Baltimore arrancó con un sencillo de Leody Taveras, un batazo sólido que se filtró al jardín y sirvió para traer al plato a Gunnar Henderson, la primera chispa real de la tarde para unos Orioles que llevaban rato buscando aire. A partir de ahí, cada turno al bate empezó a tener más paciencia, más calidad y, sobre todo, más intención de castigar cualquier mínimo error de los lanzadores de Detroit.
Con la mesa servida por Taveras, aparecieron los batazos oportunos de Jackson Holliday y Taylor Ward, dos swings que terminaron de encender la remontada y de poner nerviosa a la cueva de los Tigers. Holliday respondió como la cara joven pero ya influyente del lineup, encontrando huecos en el infield y sumando una conexión que mantuvo el inning vivo.
En la octava entrada, la historia se terminó de dar la vuelta con otras dos carreras que empataron el marcador 7-7, gracias a un triple de dos rayitas de Coby Mayo, un swing que ya se siente como uno de esos momentos que pueden definir una temporada. De repente, el choque que parecía un trámite dejó de tener un favorito claro y se transformó en un pulso dramático, con cada lanzamiento cargado de tensión y cada bateador consciente de que cualquier detalle podía cambiarlo todo. Lo que había empezado con un sencillo aparentemente rutinario de Taveras se convirtió en una cadena de golpes ofensivos que dio vida a Baltimore y abrió la puerta a una remontada que ya forma parte de la narrativa más épica de los Orioles en 2026.
La carrera decisiva en el inning 12
Con el juego empatado, la noche se fue al terreno favorito de los amantes del drama: las entradas extra. Los Orioles siguieron insistiendo, manejaron mejor las situaciones de presión y terminaron encontrando la carrera decisiva en el inning 12, un batazo de Colton Cowser con dos outs que puso el 10-9 y dejó a Detroit sin capacidad de respuesta.
La ofensiva local se quedó corta en su intento final y la remontada de Baltimore se hizo oficial, firmando la mayor victoria viniendo de atrás desde aquella noche de 2009 frente a los Red Sox, cuando borraron un déficit de nueve carreras.


