Baltimore Orioles detienen la racha histórica de 15 victorias de los Red Sox
La actuación de Bradish, con 6 innings y solo una carrera limpia, apagó la fiesta de los fanáticos de los Medias Rojas.

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Este miércoles se vivió una de esas jornadas que se quedan grabadas en la memoria de cualquier fanático del béisbol. Los Baltimore Orioles pusieron fin a la racha de victorias consecutivas de los Boston Red Sox, un envión que había igualado el récord histórico de la franquicia impuesto allá en 1946. La caída se dio en el segundo encuentro de una doble cartelera, con marcador final de 5-1 a favor de los visitantes.
Una racha que igualó la historia pero no la superó
Lo que hace aún más doloroso este tropiezo es que Boston tuvo la puerta abierta para escribir una nueva página en los libros de historia. Con las 15 victorias al hilo, el equipo ya había alcanzado la marca más longeva de su historia, empatando lo logrado en 1946. La ilusión de los fanáticos crecía con cada out, pensando que este era el año para superar ese techo que llevaba ocho décadas intacto, pero el sueño se frenó justo cuando estaba a un solo triunfo de distancia.
Antes del golpe, hubo un momento de pura euforia. En el primer duelo de la tanda doble, los Red Sox se impusieron 6-3, resultado que disparó la emoción entre los seguidores del equipo y los hacía soñar con lo imposible. Esa victoria matutina fue el combustible perfecto para pensar que la noche terminaría con un nuevo capítulo dorado para la franquicia, aunque el desenlace terminó siendo completamente distinto.
Bradish, el villano perfecto para Boston
Si hay un nombre que quedará asociado a esta noche histórica, es el de Kyle Bradish. El abridor derecho de los Orioles ofreció una actuación de gala que cortó de tajo el impulso bostoniano, trabajando seis entradas completas en las que solo permitió cuatro hits y una carrera limpia. Además,repartió cuatro ponches y apenas concedió una base por bolas, una faena que combinó control y dominio en el momento más tenso posible.
Del otro lado, el abridor boricua Eduardo Rivera no tuvo la misma suerte, ya que solo logró retirar a dos bateadores antes de que el ataque de Baltimore le cayera encima con fuerza. Así, entre la solidez de Bradish y las dificultades de Rivera, los Orioles se llevaron una victoria que, aunque no cambia el rumbo de temporada de Boston, sí les quita el brillo de un posible récord absoluto que parecía escrito de antemano.


