André Jardine cierra su ciclo azulcrema: “Me voy con el corazón lleno de gratitud”
El brasileño se despidió del América con una emotiva carta en redes, agradeciendo a directiva, jugadores, staff y afición por una etapa inolvidable

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André Jardine cerró uno de los capítulos más exitosos en la historia reciente del América con un mensaje cargado de emoción, gratitud y memoria azulcrema. Después de tres años en Coapa, el técnico brasileño recurrió a sus redes sociales para despedirse del club que lo llevó a convertirse en una figura histórica para la institución, dejando una carta que resume el peso deportivo y humano de su paso por las Águilas.
Una despedida con tono de gratitud
El adiós de Jardine llega luego de una etapa marcada por títulos, exigencia y una conexión profunda con el entorno americanista. Más allá de los resultados, el entrenador eligió despedirse desde el agradecimiento, con palabras dirigidas a la directiva, a su cuerpo técnico, al staff, a los jugadores y a una afición que lo acompañó durante su ciclo en el banquillo.
En el inicio de su mensaje, Jardine dejó claro el significado personal que tuvo su paso por Coapa: “Hoy me toca despedirme del Club América, una institución que cambió mi vida”. La frase abrió una carta íntima, en la que el brasileño no solo habló del final de una etapa, sino también del impacto que el club tuvo en su carrera y en su vida personal.
El entrenador recordó además el punto de partida de su aventura azulcrema, cuando tomó el mando del equipo en 2023: “Cuando llegué a Coapa, en 2023, les dije a los jugadores que teníamos una hoja en blanco frente a nosotros y una pluma en nuestras manos. No sabía exactamente qué íbamos a escribir, pero soñaba con que fuera una historia especial”. Con esa imagen, Jardine resumió el origen de un proyecto que terminó convertido en una era de éxito para el América.
La historia que escribió en Coapa
Jardine reconoció que aquel sueño terminó transformándose en una etapa imborrable. “Hoy, al mirar hacia atrás, veo que juntos escribimos capítulos que nadie podrá borrar”, expresó el estratega, en referencia a un ciclo que dejó una huella profunda en la memoria del club y de sus aficionados.
El técnico brasileño también dedicó una parte central de su despedida a quienes compartieron el trabajo diario con él, consciente de que los títulos y los momentos históricos fueron construidos desde la intimidad del vestidor y el esfuerzo cotidiano. “No hay palabras suficientes para agradecer a la directiva por la confianza, a cada integrante del cuerpo técnico y del staff por su trabajo incansable, y a todos los jugadores que se entregaron cada día para defender estos colores con orgullo y compromiso”, escribió.
La despedida también tuvo un espacio especial para la afición americanista, una de las piezas que Jardine destacó como fundamental durante su paso por el club. “Y gracias, por supuesto, a cada aficionado que hace de este club el gigante que es. Gracias por el cariño, por el apoyo incondicional, por cada estadio lleno, por cada mensaje, por cada abrazo y por creer siempre en nosotros”. Sus palabras reforzaron el vínculo que construyó con el americanismo, especialmente en los momentos de mayor exigencia y celebración.
Para Jardine, el balance de su etapa no se limita a los trofeos obtenidos. El entrenador dejó una reflexión que va más allá de lo competitivo: “Más allá de los trofeos, el fútbol está hecho, sobre todo, de sueños y de personas, y las que conocí aquí son las mejores del mundo”. Con esa declaración, el brasileño subrayó el lado humano de su ciclo, el valor de las relaciones y la importancia de quienes formaron parte del camino.
El cierre de una era azulcrema
En la parte final de su carta, Jardine resumió el sentimiento con el que deja al América: “Me voy con el corazón lleno de gratitud, orgullo y recuerdos inolvidables de la familia azulcrema”. La despedida tuvo un tono definitivo, pero también sereno, como la de un entrenador que entiende la dimensión de lo vivido y el lugar que ocupará en la historia reciente del club.
El mensaje concluyó con una frase breve, directa y emocional: “Gracias, Águilas!”. Con esas palabras, André Jardine bajó el telón de una etapa que cambió su vida y que también transformó una parte importante de la historia moderna del América.
Su salida representa el final de un ciclo ganador, pero también el cierre de una relación marcada por la exigencia, la gloria y el reconocimiento mutuo. Jardine se marcha de Coapa con gratitud, con orgullo y con una despedida que, como él mismo escribió, forma parte de esos capítulos que nadie podrá borrar.


