Hormiga González abre el corazón y revela la dura etapa que vivió antes de ser una estrella en Chivas
Armando ‘Hormiga’ González llegó a Chivas con el objetivo de ser futbolista profesional y su ascenso rápido ya lo tiene en la selección mexicana
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Armando ‘Hormiga’ González se ha consolidado como una de las grandes figuras de Chivas y una de las esperanzas del fútbol mexicano rumbo al Mundial de 2026. Sin embargo, su ascenso no fue sencillo. En la serie documental La Selección en tus Manos, de Claro Sports, el delantero relató las dificultades que enfrentó durante sus primeros pasos como profesional, desde la ilusión de debutar con el primer equipo hasta las escasas oportunidades que tuvo antes de convertirse en un referente del Rebaño Sagrado.
El atacante forjó su camino en las fuerzas básicas del conjunto rojiblanco, donde destacó hasta recibir la oportunidad de disputar un partido amistoso frente al América en Estados Unidos. Aquella actuación le permitió ganarse la confianza del cuerpo técnico y acercarse a su gran objetivo: debutar oficialmente en la Liga MX. Ese momento llegó el 13 de enero de 2024, cuando ingresó al terreno de juego al minuto 85 en sustitución de José Juan Macías, en el inicio de una trayectoria que, poco más de un año después, lo tiene como una de las principales figuras de Chivas.
“Amor, identidad y orgullo. Y un Clásico; a mí me tocó mi primer partido en el Rose Bowl, estadio que llenaron 90 mil personas. En Estados Unidos lo llenamos contra el América. Ves a toda la gente con la rayada, ahí realmente te das cuenta del impacto que tiene el club y de lo grande que es Chivas”, declaró la Hormiga González en exclusiva para Claro Sports. “Alegría y orgullo porque es un objetivo que todos queremos cumplir. Cuando eres jugador de fútbol quieres llegar a Primera División. Pero yo sabía que era el comienzo, no estaba satisfecho y estaba molesto porque no había metido gol. Quería meter el gol del gane; empatamos 1-1. Creo que empatamos al 90 y lo primero que hice fue agarrar el balón porque dije: ‘Yo puedo meter el gol del gane’. Yo tenía esas ganas de seguir trascendiendo, seguir mejorando y seguir creciendo. Sabía que era el comienzo. Entonces me da alegría y nostalgia también”.
En poco más de un año, Armando González protagonizó un ascenso meteórico que lo llevó a irrumpir con fuerza en el fútbol mexicano. El delantero de Chivas pasó de luchar por una oportunidad a convertirse en campeón de goleo del Apertura 2025 con 12 anotaciones y quedarse a tan solo dos tantos de conquistar el bicampeonato individual en el Clausura 2026, torneo en el que también firmó 12 goles. Más allá de las cifras, su explosión goleadora representó una reivindicación personal, pues le permitió confirmar su capacidad dentro de la cancha y responder a quienes en un principio dudaron de que pudiera consolidarse en la élite del balompié nacional.
“Y sí, su mentalidad era muy importante porque era diferente. En sus partidos, al ver sus cualidades físicas, técnicas y tácticas, yo sabía que algún día iba a tener una carrera muy buena. En algunos momentos no lo hacían ver así. Le hicieron algunos comentarios de que no tenía esa capacidad. Tratamos de que fuera feliz, de que él realmente consiguiera lo que quisiera. No intervenir nosotros en algunas situaciones extrafútbol. Hubo momentos donde vio muy oscuro su andar en fuerzas básicas, pero con base en su tenacidad, disciplina y el profesionalismo que él tiene”, indicó Luis Armando González Bejarano, papá de la Hormiga y exfutbolista.
El ahora delantero de la selección mexicana recordó que durante sus primeros pasos en la Primera División aprendió a valorar cada oportunidad, por pequeña que fuera. Para Armando González, recibir apenas cinco minutos en la cancha era suficiente para demostrar su calidad y acercarse a su objetivo de consolidarse en el máximo circuito. Esa mentalidad de trabajo y perseverancia terminó por rendir frutos, permitiéndole ganarse un lugar en la élite del fútbol mexicano. Sin embargo, el atacante tiene claro que este logro representa apenas el inicio de un camino más largo, con la convicción de seguir creciendo y construir una carrera aún más exitosa como profesional.
“Con Dios y el trabajo que estaba realizando, todo se iba a dar y, al mismo tiempo, cuando estaba en Primera División lo veía igual. Si al principio no me tocaba jugar, sabía que en cuanto me dieran la oportunidad, ya fueran cinco minutos, yo sabía que iba a crear diferencia, pero siempre tenía que estar listo y preparado cuando me tocara”, recalcó.
Jared Borgetti, histórico delantero de la selección mexicana, aseguró ante las cámaras de Claro Sports que los éxitos en el fútbol profesional no llegan por casualidad ni son producto de regalos. Al referirse al ascenso de la Hormiga González, destacó que detrás de cada logro existe trabajo, disciplina y mérito propio, además de reflexionar en que el jugador mexicano siempre necesita tiempo y espacio para brillar.
“Creo que es un chavo que, si está ahí, es porque había demostrado anteriormente que tiene capacidad. Ninguno que está en Primera División está porque le cayó bien a alguien o porque le pagó a alguien, como últimamente han dicho. Todo jugador que llega a Primera División es porque tiene algo, tiene calidad. No pasó por dos entrenadores; por lo menos tuvo 10 y no pueden estar equivocados para decirte: ‘Eres muy malo y no sé cómo le hiciste para llegar a jugar en Primera División’. Entonces son 10 entrenadores los que son muy malos. El jugador mexicano necesita espacio, necesita tiempo, como todos en el mundo”, sentenció Jared Borgetti.


