Armando ‘Hormiga’ González y el camino que lo llevó a Chivas: visorias, sacrificios y un cambio de mentalidad
El delantero superó varias adversidades para llegar al Rebaño, transformando hábitos y mentalidad desde los 15 años
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Armando ‘Hormiga’ González no llegó a Chivas únicamente por talento. Su historia, contada en el documental ‘La selección en tus manos’ de Claro Sports, revela un proceso marcado por rechazos, sacrificios familiares, disciplina y una determinación poco común desde la adolescencia. Antes de consolidarse como una de las apuestas más importantes del Rebaño, el delantero tuvo que superar el miedo de no quedarse, adaptarse a una vida lejos de casa y modificar hábitos que terminaron por transformar su carrera.
En el relato, sus padres aparecen como testigos directos de ese camino. La llegada de Armando a Guadalajara no fue sencilla para la familia, especialmente por el impacto emocional que provocaban las visorías fallidas. Su madre, Araceli Alba, recordó lo difícil que era verlo regresar a casa después de cada intento: “Fue muy duro verlo volver de Guadalajara, de las visorías, tan triste. Cuando llegó la tercera oportunidad, yo decía: ‘Ya no quiero, me lo van a regresar otra vez y él va a volver igual de triste’”.
Para la ‘Hormiga’, esos momentos fueron una prueba de carácter. El delantero entendió que tenía dos caminos: rendirse ante la frustración o insistir porque sabía lo que quería. “Había dos opciones: llorar, ponerme de malas y decir que el fútbol no era para mí, que mejor me regresaba a Aguascalientes con mi mamá; o luchar, porque yo sabía lo que quería. Y lo luché”, contó González en el documental.
El momento en que decidió no volver atrás
Esa determinación quedó marcada durante una visoría que coincidió con el huracán Patricia. Sus padres, preocupados por las condiciones, se ofrecieron a ir por él, pero Armando se negó. Mientras otros niños aceptaron volver con sus familias, él decidió quedarse en Guadalajara porque no quería abandonar la oportunidad. “Él dijo: ‘De ninguna manera. Yo aquí me resguardo, aquí me cuidan’. Yo creo que pensó: ‘Yo no me regreso’. Nos dijeron que fue curioso, porque todos los demás niños dijeron que sí, que sus papás fueran por ellos, y él dijo que no”.
La misma postura apareció cuando finalmente fue aceptado por Chivas. Para Armando, haber llegado al club significaba que ya no podía dar pasos hacia atrás, ni siquiera para volver a casa en su primer descanso. Su madre recordó que incluso se resistió a regresar a su graduación de secundaria: “Ya no quería volver a la graduación. Dijo: ‘No, yo ya llegué a Chivas y ya no me voy. No me voy a ir a mi casa en mi primer fin de semana de descanso’”.
Ese ingreso al Rebaño también significó un cambio radical en su vida diaria. Armando apenas había cumplido 15 años cuando llegó a Chivas y comprendió que la exigencia del club le obligaba a modificar su manera de comportarse, entrenar y pensar. “Acababa de cumplir 15 años cuando llegué aquí a Chivas. Te cambia totalmente la vida, porque yo tuve que cambiar mi chip por completo, incluso en mi forma de ser como persona”, explicó.
El delantero asumió que todo debía girar en torno a su objetivo. La transformación no fue menor: implicó disciplina, hábitos nuevos y una mentalidad enfocada al cien por ciento en el fútbol. “Todo lo que hago, lo hago por el fútbol. Fue una actitud y un cambio muy radical”, añadió la ‘Hormiga’, al hablar de lo que significó dejar su entorno familiar para formarse dentro de una estructura profesional.
Disciplina, reglas y sacrificios para quedarse en Chivas
Su padre, Luis Armando González, fue una figura clave en ese proceso, sobre todo al hablarle con franqueza antes de su llegada al club. Le advirtió que el talento no sería suficiente si no aprendía a adaptarse a la disciplina de Chivas. “Yo hablé con él y le dije: ‘Mira, tú quieres ser futbolista, tú quieres hacer esto. Si vienes a Chivas y te comportas como te comportas aquí en Guadalajara, no vas a durar ni una semana; te van a correr’”.
La advertencia tenía una razón clara. Su padre reconoció que Armando tenía una personalidad fuerte y que debía aprender a convivir con reglas estrictas. “Tenía un poco de rebeldía y sabía que se tenía que adaptar a todas las reglas que había en Casa Club si quería ser jugador de primera división”, explicó, al recordar la etapa en la que su hijo empezó a entender la diferencia entre tener condiciones y convertirse realmente en futbolista profesional.
La disciplina también alcanzó aspectos cotidianos, como la alimentación. Armando aceptó que tuvo que vencer gustos personales para fortalecer su físico y responder a las exigencias del alto rendimiento. “Yo era muy especial con la comida. Había cosas que no me gustaban, pero me dije que,si quería crecer y ponerme fuerte, tenía que comer de todo”, confesó el delantero.
Para su madre, acompañar ese proceso fue una mezcla de orgullo y dolor. Verlo sufrir no fue sencillo, pero también entendió que no podía evitarle cada obstáculo si él quería cumplir su sueño. “Como mamá no lo quieres ver sufrir, pero también aprendes que no puedes evitarle todo. Yo le quería evitar cosas, pero no se puede”, expresó.
Con el tiempo, esa misma preocupación se convirtió en admiración. La madre de la ‘Hormiga’ reconoció la valentía que se necesita para irse de casa a una edad tan temprana y sostener una decisión tan exigente. “La verdad es que sí los admiro mucho, porque se necesita valentía para irte a esa edad. Ahí fue cuando dije: ‘Bueno, él pertenece allá’”.
Su padre, el exjugador Luis Armando González, resumió el carácter de Armando con una imagen sencilla: cada dificultad lo impulsa a trabajar más. “Para él, todo eso es gasolina. Es como decir: me remango las mangas y desde aquí trabajo”, señaló, al describir la manera en la que su hijo convirtió los golpes del camino en motivación.
Esa mentalidad fue, para la familia, la diferencia entre quedarse en el intento y avanzar. La ‘Hormiga’ insistió en que ningún futbolista llega únicamente por condiciones naturales. “Puedes tener todo el talento que quieras, pero si no te dedicas al cien por ciento al fútbol, si no eres disciplinado y no tienes una mentalidad fuerte, no vas a llegar”, afirmó.
El ascenso deportivo llegó cuando la oportunidad apareció en cancha. Armando identificó como un punto clave el momento en que el estratega Edgar ‘Chore’ Mejía le abrió la puerta en la tercera división. “Al final, el profesor Chore Mejía, cuando pasamos a tercera división, me dio la oportunidad. Desde ahí fue todo hacia arriba”, recordó la ‘Hormiga’.
Así, la historia de Armando González en La selección en tus manos muestra mucho más que la llegada de un joven delantero a Chivas. Muestra el proceso de un futbolista que aprendió a resistir el rechazo, a separarse de su familia, a cambiar hábitos y a entender que el talento solo tiene sentido cuando va acompañado de disciplina, carácter y una convicción absoluta por quedarse donde siempre quiso estar.


