Michael Phelps y los deportistas que superaron los estigmas sociales tras diagnósticos neurodivergentes
En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, recordamos a los deportistas que superaron las barreras

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Por Juan Carlos Cerda
En el mundo del deporte de alto rendimiento, donde la disciplina y la repetición son la base del éxito, una nueva narrativa está ganando terreno: la de los atletas neurodivergentes.
Hoy, 2 de abril, se conmemora el Día Mundial de la Conciencia sobre Autismo, que en su momento fue visto como una barrera, pero en nuestros días, figuras de la élite mundial demuestran que las características del espectro pueden ser, en realidad, un ‘súper poder’ competitivo.
La natación ha sido históricamente un escenario de éxito para deportistas con autismo. Michael Phelps, el máximo ganador de medallas olímpicas de la historia, es el referente más citado. Aunque su diagnóstico principal fue TDAH, el estadounidense fue diagnosticado después con trastorno por Déficit de atención e hiperactividad en sexto grado. Su conexión casi simbiótica con el medio acuático son rasgos que muchos especialistas vinculan a la neurodiversidad.

El deporte de equipo presenta desafíos sociales adicionales, pero eso no detuvo a Kalin Bennett, quien se convirtió en el primer jugador con autismo en anotar en un partido de básquetbol de la División I de la NCAA en 2019, con la Universidad de Kent State. Su hazaña rompió el estigma de que los atletas en el espectro no pueden integrarse a dinámicas grupales complejas.
Deportistas de resistencia como el triatleta Sam Holness, conocido como ‘Super Sam’, como el corredor paralímpico Mikey Brannigan, oro en Río 2026, atribuyen parte de su éxito a la capacidad de mantener rutinas estrictas. Para ellos, la repetición y la estructura, que son elementos comunes en el autismo, son activos invaluables para soportar las cargas de entrenamiento del ironman o los tiempos de pista.
La nota no estaría completa sin aclarar la situación de Lionel Messi. Pese a las constantes teorías en redes sociales sobre un posible diagnóstico de Asperger, es importante precisar que ni el jugador ni su entorno han confirmado, jamás, dicha información. El éxito del astro argentino se atribuye, hasta ahora, a su talento natural y ética de trabajo.
Casos como la remera olímpica Caragh McMurtry, quien fundó la organización Neurodiverse Sport, señalan que el futuro del deporte no solo busca medallas, sino entornos donde la neurodiversidad sea comprendida y potenciada.
¿Qué es el TDAH, el Déficit de atención e hiperactividad y/o Autismo?
El TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la forma en que una persona presta atención, controla sus impulsos y regula su nivel de actividad. Está relacionado con diferencias en el funcionamiento del cerebro, especialmente en áreas que controlan la atención y el autocontrol.
Por su parte, el Trastorno del Espectro Autista (autismo) es una condición del neurodesarrollo que afecta cómo una persona se comunica, interactúa con otros y se comporta.
Se caracteriza por dificultades en la comunicación social y por conductas o intereses repetitivos. Cada persona lo vive de manera diferente, por eso se llama “espectro”.
TDAH y autismo: diferencias clave
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que suelen confundirse, pero presentan diferencias importantes.
El TDAH se caracteriza por falta de atención, impulsividad y, en algunos casos, hiperactividad, lo que dificulta la organización y la concentración. En cambio, el autismo se relaciona principalmente con dificultades en la comunicación social, conductas repetitivas y la preferencia por rutinas.
Mientras las personas con TDAH suelen distraerse con facilidad, quienes tienen autismo pueden concentrarse intensamente en temas de su interés. Además, el TDAH no afecta de la misma manera la comprensión social como ocurre en el autismo.
No es una enfermedad, sino una forma distinta de percibir y entender el mundo.


