Los Knicks de Nueva York y los equipos que llevan más años sin ser campeones
Nueva York disputará las Finales NBA 2026 ante San Antonio con la oportunidad de terminar una sequía de campeonato que data de 1973

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Los New York Knicks están a cuatro victorias de poner fin a una de las sequías más largas del deporte profesional estadounidense. La franquicia de la Gran Manzana no conquista un campeonato de la NBA desde 1973, cuando derrotó a Los Angeles Lakers para levantar el segundo título de su historia. Han pasado 53 años desde aquella celebración y, por primera vez en más de dos décadas, la organización tiene una oportunidad real de cerrar ese capítulo.
La temporada 2025-26 ha representado una transformación total para la franquicia. Con la llegada del entrenador Mike Brown, quien tomó el puesto de Tom Thibodeau, los Knicks construyeron una identidad ofensiva moderna alrededor de Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns, OG Anunoby, Mikal Bridges y Josh Hart. El resultado fue una campaña de 53 victorias, el título de la NBA Cup y una de las postemporadas más dominantes que se recuerdan.
Nueva York llega a las Finales tras ganar 11 partidos consecutivos de Playoffs, barrer a Philadelphia y Cleveland y registrar diferenciales de puntos sin precedentes en la historia de la NBA. Si logra derrotar a los San Antonio Spurs, abandonará un grupo de franquicias históricas que llevan décadas persiguiendo un campeonato.
Arizona Cardinals (NFL): 78 temporadas
Los Cardinals poseen actualmente la sequía activa más larga entre las principales ligas profesionales de Estados Unidos. Su último campeonato llegó en 1947, cuando la franquicia todavía jugaba en Chicago, décadas antes de sus mudanzas a St. Louis y posteriormente a Arizona.
La oportunidad más cercana llegó en la temporada 2008. Liderados por Kurt Warner y Larry Fitzgerald, los Cardinals alcanzaron el Super Bowl XLIII y estuvieron a minutos de conquistar el título antes de caer 27-23 ante Pittsburgh. Desde entonces, la organización ha atravesado múltiples cambios de entrenadores y mariscales de campo, acumulando apenas un porcentaje de victorias de 28.9% desde 2020.
Cleveland Guardians (MLB): 77 temporadas
La novena de Cleveland no gana una Serie Mundial desde 1948, siendo la sequía más extensa del béisbol de las Grandes Ligas. De no coronarse esta temporada, alcanzarían a los Arizona Cardinals.
A diferencia de otras franquicias de esta lista, los Guardians han sido competitivos durante décadas gracias a un sistema de desarrollo de talento, pitcheo y scouting que constantemente produce equipos capaces de pelear por los playoffs.
Sin embargo, la organización ha sufrido derrotas especialmente dolorosas. Perdió las Series Mundiales de 1954, 1995, 1997 y 2016. La más recordada fue precisamente la de 2016, cuando desperdició una ventaja de 3-1 contra los Chicago Cubs y terminó cayendo en un séptimo juego que se definió en entradas extras.
Sacramento Kings (NBA): 74 temporadas
La última vez que los Kings fueron campeones fue en 1951, cuando aún eran conocidos como los Rochester Royals. Desde entonces, la franquicia pasó por Cincinnati, Kansas City y finalmente Sacramento, sin volver a alcanzar la cima de la NBA.
Su mejor oportunidad moderna llegó en 2002. Con Chris Webber, Mike Bibby y Vlade Divac, los Kings estuvieron a un paso de las Finales antes de perder una polémica serie de siete juegos contra Los Angeles Lakers. Después de aquella generación llegó una etapa de profunda inestabilidad que incluyó una sequía récord de 16 años sin playoffs, finalizada apenas en 2023. No han vuelto desde entonces a la postemporada.
Detroit Lions (NFL): 68 temporadas
Antes de la era del Super Bowl, los Lions eran una potencia de la NFL. Ganaron campeonatos en 1935, 1952, 1953 y 1957, pero desde entonces la franquicia ha sido sinónimo de frustración para varias generaciones de aficionados.
Ni siquiera talentos históricos como Barry Sanders o Calvin Johnson pudieron cambiar el rumbo institucional. Ambos terminaron retirándose anticipadamente sin ser campeones. Aunque la llegada de Dan Campbell revitalizó al equipo y devolvió la competitividad a Detroit, el trofeo Vince Lombardi sigue siendo una asignatura pendiente. La ocasión que estuvieron más cerca de jugar el Super Bowl fue en la temporada 2023, cuando tenían ventaja de 17 puntos al medio tiempo, pero los 49ers terminaron remontando.
Atlanta Hawks (NBA): 67 temporadas
Los Hawks no celebran un campeonato desde 1958, cuando todavía jugaban en St. Louis y eran liderados por Bob Pettit. Tras mudarse a Atlanta en 1968, la organización se convirtió en un ejemplo de competitividad constante, aunque rara vez logró colocarse entre los verdaderos contendientes al título.
Las etapas encabezadas por Dominique Wilkins y posteriormente el equipo de 60 victorias de 2015 generaron expectativas importantes, pero ninguna terminó con una aparición en las Finales. Durante la última década la franquicia ha permanecido atrapada en la zona media de la NBA, suficientemente competitiva para evitar los peores lugares, pero sin el talento necesario para aspirar seriamente al campeonato.
Tennessee Titans (NFL): 64 temporadas
La historia ganadora de la franquicia se remonta a los Houston Oilers, campeones de la AFL en 1960 y 1961. Desde entonces, sin embargo, el equipo no ha podido conquistar un título nacional ni antes ni después de su traslado a Tennessee.
La imagen que define la sequía sigue siendo una de las más famosas en la historia de la NFL. En el Super Bowl XXXIV, Kevin Dyson fue derribado a una yarda de la anotación en la última jugada del partido, sellando la derrota 23-16 frente a los St. Louis Rams y dejando escapar el campeonato por centímetros.
Los Angeles Chargers (NFL): 62 temporadas
Los Chargers conquistaron su único campeonato en 1963 como integrantes de la AFL. Desde entonces han producido una larga lista de estrellas y futuros miembros del Salón de la Fama sin lograr traducir ese talento en títulos.
La única aparición de la franquicia en un Super Bowl ocurrió en la temporada 1994, cuando fue superada 49-26 por San Francisco. Desde entonces, equipos encabezados por Philip Rivers y posteriormente Justin Herbert han acumulado decepciones en partidos decisivos, consolidando la reputación de una organización que frecuentemente se queda corta en los momentos más importantes.
Cleveland Browns (NFL): 58 temporadas
Los Browns fueron una dinastía durante las décadas de 1940 y 1950. Ganaron cuatro títulos consecutivos de la AAFC y posteriormente conquistaron campeonatos de la NFL en 1950, 1954, 1955 y 1964 con figuras legendarias como Jim Brown.
La historia moderna ha sido completamente distinta. La mudanza de la franquicia original a Baltimore en 1996 y el regreso mediante expansión en 1999 dieron inicio a una de las etapas más caóticas de cualquier organización profesional. La constante rotación de quarterbacks, entrenadores y directivos convirtió a Cleveland en un símbolo de inestabilidad durante más de dos décadas.
Buffalo Bills (NFL): 60 temporadas
Pocas sequías han sido tan dolorosas como la de los Bills. La franquicia ganó campeonatos de la AFL en 1964 y 1965, pero nunca ha conseguido un Super Bowl pese a haber disputado cuatro consecutivos entre las temporadas de 1990 y 1993.
La derrota más recordada llegó en el Super Bowl XXV, cuando un gol de campo fallado en los segundos finales permitió el triunfo de los Giants por 20-19. Aquel resultado marcó el inicio de una serie de cuatro derrotas consecutivas en el partido por el campeonato, una situación sin precedentes en la historia de la NFL.
Toronto Maple Leafs (NHL): 59 temporadas
Los Maple Leafs no levantan la Stanley Cup desde 1967, la sequía activa más larga de la NHL. Debido a la enorme dimensión mediática de Toronto dentro del hockey canadiense, cada fracaso de postemporada recibe una atención nacional desproporcionada.
Durante la era moderna, la franquicia ha construido plantillas repletas de talento ofensivo y estrellas altamente remuneradas. Aunque esas apuestas han generado excelentes resultados en temporada regular, los Leafs han sufrido repetidas eliminaciones tempranas en playoffs, incapaces de encontrar la fórmula necesaria para sobrevivir al desgaste físico de las series por la Stanley Cup.


