Junior y Once Caldas ofrecen 80 minutos de cautela y 10 de golpazos: las claves del empate en Barranquilla
Luego de mucho tiempo con pocas emociones, Dayro Moreno y Guillermo Paiva apuntaron goles en el tramo final.

Aunque la Liga BetPlay Dimayor 2026-II va en la sexta jornada, todavía se puede decir que va arrancando, pues la gran cantidad de partidos aplazados todavía mantienen la expectativa para todos. Eso sí, hay algunos conjuntos en los que la urgencia de resultados ya es una preocupación. Eso es lo que le sucede a Junior, cuya ilusión del tricampeonato se está quedando sin fuerzas y que cerraba la fecha recibiendo a Once Caldas.
Poco y nada
Como el Tiburón llegaba sin puntos tras do encuentros disputados, se pensaba que iba a salir al campo del Romelio Martínez con una actitud arrolladora. No obstante, fue todo lo contrario: el equipo de Manizales asumió en primer turno una actitud propositiva y procuró darle buen trato a la pelota en la mitad contraria. La lluvia en Barranquilla hizo el partido cortado y obligó a la cautela a la hora de los envíos largos.
Más allá de dos intentos de Luis Fernando Muriel, no pasó gran cosa en el primer tiempo y la contienda se tornó ciertamente aburrida. El delantero tuvo una oportunidad en la que llegó de frente para explotar el arco y erró la patada a la pelota, además de un zurdazo cruzado que se fue fue desviado. Los gestos de Alfredo Arias dejaban bien claro que no estaba contento con el trabajo de varios de sus dirigidos.
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Extremos frescos
Entre las zonas con más deficiencias, el director técnico de Junior identificó que sus extremos no estaban ofreciendo lo esperado, así que ordenó dos cambios: Joel Canchimbo y Jánnenson Sarmiento ingresaron para remplazar a Cristian Barrios y Bryan Castrillón. En efecto, se notó que el equipo barranquillero tuvo un aumento de velocidad en sus transiciones ofensivas y se acercó con más frecuencia a los predios del portero Joan Parra.
Del otro lado, Hernán Darío Herrera no tocaba a sus inicialistas y acudía a indicaciones constantes para mantener el orden en el fondo. Todo apuntaba a aguantar el rigor del desgaste y esperar el momento justo para hacer modificaciones que pusieran la balanza a su favor. La aplicación rigurosa del concepto llevó a que su grupo se mantuviera en un bloque bajo, despejando pelotas a cualquier lado.
Emociones tardías
A falta de media hora para cumplir el tiempo reglamentario, el estratega de la visita desveló parte de su plan con la entrada en juego de Jáder Quiñones y Mateo Zuleta. Sutilmente, Once Caldas ya no estaba tan hundido en su área y planteaba una disputa en el medio que, además de dejarle alguna opción para que la creatividad fluyera, le mantenía el peligro de los atacantes rivales lejos.
En ese panorama, las opciones de Junior fueron dos disparos de media distancia de Yeison Suárez que pasaron a centímetros de ser golazos. La elaboración siguió siendo una materia pendiente para los locales y los demás jugadores se animaron a intentar por la misma vía. La oportunidad más clara fue un misil de Muriel que se estrelló contra un palo y dejó temblando el arco.
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La visita no entró en desespero y el plan completo estaba por revelarse. El último cuarto de hora tuvo a Dayro Moreno en cancha, quien no tardaría en volver a exponer las buenas condiciones de definición que tanto renombre le han valido durante su carrera. Un tiro de esquina que pasó hacia el segundo sector lo encontró solo para sacar una volea que hizo rebotar la pelota y venció la resistencia de Mauro Silveira al minuto 80.
Lo que iba a ser un auténtico descalabro para Junior, fue medianamente salvado por una gran acción individual de Canchimbo y el centro que le permitió a Guillermo Paiva empatar el duelo al 88′. El gran susto para el Tuburón fue cuando Parra hizo un saque larguísimo que picó contra el césped y se estrelló contra el larguero, a punto de ser un golazo de portero. Al final, igualdad que sigue manteniendo la crisis barranquillera.


