El día que México tocó el cielo en Wembley y conquistó el oro olímpico
El 11 de agosto quedó grabado como una de la fechas más importantes para el fútbol mexicano y ahora buscará hacer historia en el Mundial 2026 ante Inglaterra

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México enfrentará a Inglaterra este domingo 5 de julio en los octavos de final del Mundial 2026, en un partido que llega cargado de presión, historia y ambiente mundialista. Pero si algo puede tomar el Tricolor como impulso antes de este reto es que ya sabe lo que es ganar en territorio inglés, y no en cualquier escenario: lo hizo en el mítico Estadio de Wembley, donde conquistó el oro olímpico de Londres 2012.
Aquel 11 de agosto de 2012 quedó marcado como una de las fechas más importantes para el fútbol mexicano. La selección dirigida por Luis Fernando Tena venció 2-1 a Brasil en la final varonil de los Juegos Olímpicos, con dos goles de Oribe Peralta, para darle a México su primera medalla de oro olímpica en esta disciplina. El triunfo ocurrió en Wembley, un estadio ligado a la historia del fútbol inglés y mundial.
El recuerdo cobra fuerza ahora que México se prepara para medirse a Inglaterra en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026. Aunque son escenarios y generaciones distintas, la memoria de Wembley sirve como recordatorio de que el Tri ya ha respondido en contextos grandes, lejos de casa y ante rivales con planteles llenos de figuras.
En aquella final, Brasil llegó con nombres como Neymar, Marcelo, Thiago Silva, Oscar, Hulk y Leandro Damião. El equipo sudamericano buscaba un oro que todavía no tenía en fútbol varonil, mientras México aparecía con una generación que combinaba orden, personalidad y jugadores en uno de los mejores momentos de sus carreras.
El partido empezó de la mejor forma para México. Apenas en los primeros segundos, la presión alta provocó un error brasileño en la salida y Oribe Peralta no perdonó frente al arco. Ese gol cambió por completo el ritmo de la final y puso al Tri en una posición que supo manejar con inteligencia durante casi todo el encuentro.
Brasil intentó reaccionar, pero México sostuvo el partido con una defensa concentrada, un mediocampo que compitió cada pelota y un ataque que no dejó respirar al rival. Ya en el segundo tiempo, Peralta volvió a aparecer con un remate de cabeza para el 2-0, antes de que Hulk descontara en tiempo agregado. El marcador ya no se movió y México terminó celebrando en suelo inglés. Mientras que la selección inglesa fue eliminada en cuartos de final por Corea del Sur en tanda de penales.

Esa selección olímpica también tuvo una ruta que respaldó el título. México terminó invicto el torneo, superó la fase de grupos, eliminó a Senegal en cuartos de final, remontó ante Japón en semifinales y cerró la historia contra Brasil en Wembley. No fue un golpe aislado: fue el cierre de un proceso que encontró su punto más alto en una final internacional.
Por eso, de cara al México vs Inglaterra del Mundial 2026, el recuerdo de Londres 2012 no es solo nostalgia. También funciona como una señal de que el fútbol mexicano tiene antecedentes para competir en partidos donde muchos lo ponen como víctima. En Wembley, ante Brasil, México no pidió permiso; presionó, pegó primero, resistió y ganó.
Ahora el reto será distinto, porque enfrente estará Inglaterra y el boleto a cuartos de final del Mundial. Pero el Tricolor llega con una historia que puede servirle como combustible emocional: México ya ganó una final en casa del fútbol inglés y sabe lo que significa competir cuando el escenario parece enorme. Esa memoria no mete goles, pero sí ayuda a entrar a la cancha con otra cara.


