Heung-Min Son advierte a México: “Probablemente me vuelvan a odiar”
El surcoreano, querido por México, advierte que su relación puede cambiar en el Mundial 2026: enfrentar al Tri será un gran desafío

- Heung-min Son lidera la convocatoria de Corea del Sur, rival de México en el Mundial 2026
- Javier Aguirre ve similitudes entre Hugo Sánchez y Julián Quiñones: “Repite la historia; es un orgullo”
- ¡Nadie está seguro! Javier Aguirre confirma que ni los europeos tienen garantizado el Mundial
Heung-Min Son sabe que ocupa un lugar especial en la memoria reciente de la afición mexicana, pero también entiende que el Mundial puede cambiarlo todo, al menos por 90 minutos. El capitán de Corea del Sur, hoy figura de LAFC, habló en entrevista con USA Today sobre el vínculo que ha construido con México, el respeto que siente por sus aficionados y jugadores, y el reto que significará enfrentar al Tricolor en la Copa del Mundo 2026.
El duelo entre México y Corea del Sur está programado para el 18 de junio en Guadalajara, dentro de la fase de grupos del Mundial. Para Son no será un partido cualquiera: será el reencuentro con una afición que lo adoptó desde Rusia 2018, cuando su gol ante Alemania ayudó indirectamente a que el Tricolor avanzara a octavos de final, pese a su derrota ante Suecia.
El cariño mexicano por Son, entre Rusia 2018 y el presente
Desde aquel Mundial, Son pasó de rival a figura querida por muchos aficionados mexicanos. El atacante surcoreano no solo quedó ligado al recuerdo de la eliminación alemana, sino que también ha reforzado esa conexión en los últimos años, especialmente desde su llegada a LAFC y sus encuentros ante equipos mexicanos o la propia selección nacional.
En la entrevista, Son reconoció ese vínculo con palabras de agradecimiento: “Amo a los aficionados mexicanos y amo a los jugadores mexicanos. Obviamente jugué el Mundial de 2018 contra ellos. El año pasado jugamos un partido amistoso contra México en Nashville. Creo que tenemos una gran relación entre nosotros, ambos somos realmente muy respetuosos. Cuando tenemos un partido de local en el BMO Stadium, hay muchos aficionados mexicanos alentándonos y alentándome especialmente a mí, estoy muy agradecido por eso”.
Son entiende el cambio de ambiente
Sin embargo, el delantero también sabe que ese cariño puede quedar en segundo plano cuando el balón ruede en Guadalajara. México y Corea del Sur se enfrentarán con puntos mundialistas en juego, y Son entiende que la admiración de los aficionados mexicanos podría transformarse en presión, abucheos o rechazo deportivo si se convierte en amenaza para el Tricolor.
Por eso, el propio Son lanzó una frase que resume el tono competitivo del encuentro: “Obviamente, cuando juegas uno contra otro, ¡probablemente me volverán a odiar! Pero lo entiendo totalmente. Por eso amamos el fútbol”. La declaración no fue un desafío hostil, sino una lectura natural de la pasión mundialista: el cariño existe, pero la camiseta nacional pesa más cuando se disputa una Copa del Mundo.
El antecedente también alimenta la expectativa. Son ya sabe lo que es enfrentar a México en un Mundial y también conoce la respuesta emocional de una afición que puede pasar del agradecimiento al nerviosismo si el surcoreano aparece cerca del área. Para el Tricolor, neutralizarlo será una de las tareas clave; para Corea, explotarlo como líder ofensivo puede marcar la diferencia.
La altura de Guadalajara, otro reto para Corea del Sur
Más allá del ambiente, Son puso atención en un factor que puede influir directamente en el desarrollo del partido: la altitud. El atacante explicó que México será un escenario distinto y que Corea del Sur ya piensa en cómo adaptarse para competir en mejores condiciones. “México va a ser un poco diferente por la altitud, un reto difícil, un nuevo reto, pero estamos aquí para ganarlo. Va a ser complicado, pero intentaremos dar lo mejor de nosotros”, aseguró Son, dejando claro que el plan surcoreano no será conformarse con resistir, sino buscar un resultado positivo ante uno de los anfitriones.
El jugador también profundizó en su experiencia previa en territorio mexicano: “Va a ser realmente difícil. México tiene aficionados increíbles, jugadores increíbles, pero la altitud probablemente también les ayuda. He estado en México dos veces, jugué en diferentes altitudes. Ambas veces no fue fácil porque llegamos apenas un día antes y tuvimos que jugar. No hubo tiempo de adaptación. Esta vez iremos a Salt Lake e intentaremos adaptarnos a la altitud. Jugar contra México en condiciones normales también es difícil, pero con esa altitud será más desafiante”.
La preocupación no es menor. En Guadalajara supera los mil 500 metros sobre el nivel del mar, un detalle que Son considera parte del desafío mundialista para Corea del Sur. El capitán surcoreano respeta el entorno, reconoce el peso de la afición mexicana y acepta que el escenario puede favorecer al Tricolor, pero insiste en que su selección llegará preparada para competir.


