Madres y campeonas: las mujeres que cambiaron para siempre el tenis femenil
De Wimbledon a Melbourne, las madres que volvieron para ganar títulos y desafiar la historia del deporte blanco

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Durante gran parte de la historia del tenis, la maternidad fue interpretada como el cierre definitivo de una carrera profesional. Las exigencias físicas del circuito, el desgaste emocional y la presión cultural alrededor de las atletas convertían el embarazo en una frontera prácticamente imposible de atravesar para quienes aspiraban a mantenerse entre las mejores del mundo.
Sin embargo, varias mujeres terminaron rompiendo esa barrera histórica desde distintas generaciones. Margaret Court ganó tres Grand Slams después de convertirse en madre. Evonne Goolagong volvió para conquistar Wimbledon en una de las finales más emblemáticas de la Era Abierta. Kim Clijsters regresó sin ranking para ganar el US Open y cambiar para siempre la percepción sobre los regresos postmaternidad.
Serena Williams levantó un Grand Slam mientras estaba embarazada y después volvió a disputar finales mayores tras complicaciones médicas severas. Décadas después, Belinda Bencic, Elina Svitolina, Taylor Townsend y otras figuras consolidaron una nueva realidad dentro del tenis femenil, donde la maternidad dejó de representar el final de una carrera y comenzó a formar parte de la longevidad competitiva de las grandes campeonas.
Margaret Court y Evonne Goolagong Cawley, las pioneras que rompieron la lógica del tenis
Mucho antes de que existieran protocolos modernos de recuperación o apoyos institucionales, Margaret Court y Evonne Goolagong Cawley construyeron los primeros antecedentes reales de excelencia deportiva tras la maternidad.
El caso de Court sigue siendo uno de los más destacados en la historia del deporte. Después del nacimiento de su hijo Danny en 1972, regresó al circuito para firmar una temporada histórica en 1973. Ganó el Australian Open, Roland Garros y el US Open, convirtiéndose en la primera madre de la Era Abierta en levantar tres Grand Slams en una misma temporada. Su regreso redefinió la idea de resistencia física dentro del tenis femenil.
Años más tarde apareció Evonne Goolagong Cawley. Dio a luz a su hija Kelly en mayo de 1977 y apenas meses después regresó para ganar el Australian Open disputado en diciembre de ese mismo año. Sin embargo, su momento más importante llegó en Wimbledon 1980. Después de una preparación limitada y múltiples problemas físicos, derrotó a Chris Evert en la final por 6-1 y 7-6 para convertirse en la primera madre campeona en Wimbledon en más de seis décadas. La victoria de Goolagong tuvo un peso cultural enorme. Wimbledon representaba el escenario más exigente del tenis tradicional y el césped requería una movilidad explosiva extremadamente difícil para una atleta en proceso de readaptación física.
The Kimback, el regreso que cambió para siempre el tenis femenil

Kim Clijsters cambió completamente la conversación al demostrar que una madre podía regresar y convertirse otra vez en la mejor jugadora del mundo. La belga se había retirado en 2007 con apenas 23 años por lesiones recurrentes y desgaste emocional. Parecía una campeona terminada prematuramente.
En febrero de 2008 nació su hija Jada y durante meses su vida estuvo completamente alejada del circuito. Sin embargo, un partido de exhibición en Wimbledon durante 2009 le hizo descubrir que todavía podía competir físicamente contra las mejores del mundo. Ese momento detonó el famoso “Kimback”.
Clijsters llegó al US Open 2009 sin ranking oficial y con apenas dos torneos disputados tras su regreso. Entró al cuadro mediante wildcard y terminó construyendo una de las rutas más impactantes jamás vistas en Nueva York. Eliminó a Venus Williams en octavos, derrotó a Serena Williams en la semifinal y venció a Caroline Wozniacki en la final para convertirse en la primera madre campeona de Grand Slam desde Goolagong y en la primera wildcard campeona del US Open.
Posteriormente, defendió el US Open en 2010, ganó el Australian Open 2011 y volvió al número uno del mundo. Ninguna madre había logrado recuperar la cima del ranking WTA en la Era Abierta. Williams, Victoria Azarenka y múltiples jugadoras posteriores mencionaron públicamente a Clijsters como inspiración directa para contemplar la maternidad sin asumir el final de sus carreras. Su regreso creó un precedente completamente nuevo.
Serena Williams y el Australian Open de 2017

La historia de Serena Williams ganó un Grand Slam mientras estaba embarazada. El Australian Open 2017 se convirtió en uno de los mayores hitos fisiológicos en la historia del deporte profesional.
Williams llegó a Melbourne embarazada de aproximadamente ocho semanas y atravesó el torneo sin perder un solo set. Derrotó a su hermana Williams en la final para conquistar su título de Grand Slam número 23 y superar el récord de Steffi Graf. Lo hizo bajo temperaturas extremas y un desgaste físico que posteriormente describió como agotador. Serena contó años después que durante algunos puntos largos deliberadamente dejaba ir el siguiente intercambio para recuperar aire y estabilizar el cuerpo.
Sin embargo, el capítulo más impresionante de su historia probablemente ocurrió después del parto. El nacimiento de Olympia en septiembre de 2017 estuvo acompañado por complicaciones severas. Sufrió una embolia pulmonar y múltiples hematomas que requirieron cirugías adicionales y semanas completas de inmovilidad.
A pesar de eso, regresó al circuito y alcanzó cuatro finales de Grand Slam entre Wimbledon y US Open durante 2018 y 2019. Aunque nunca logró conquistar el título número 24 para igualar el récord absoluto de Margaret Court, su capacidad para volver inmediatamente a las instancias decisivas redefinió completamente la curva de longevidad dentro del tenis femenil
Bencic y Svitolina se encuentran en el Top 10

En febrero de 2026, Belinda Bencic y Elina Svitolina coincidieron dentro del Top 10 WTA. Nunca antes dos madres habían compartido ese espacio al mismo tiempo.
Después del nacimiento de su hija Bella en abril de 2024, Bencic regresó inicialmente al circuito ITF y a la Billie Jean King Cup. A inicios de 2025 estaba ubicada en el puesto 421 del ranking. Sin embargo, en cuestión de meses ganó Abu Dhabi, conquistó Tokio y construyó una remontada meteórica hasta volver al Top 10.
Su Wimbledon 2025 terminó de consolidar el impacto de su regreso. Llegó sin siembra y alcanzó las semifinales tras derrotar a Mirra Andreeva en dos tie-breaks de altísima tensión. Aunque cayó posteriormente ante Iga Swiatek, el torneo simbolizó la validación definitiva de su segunda etapa profesional. Bencic habló constantemente sobre cómo la maternidad transformó su mentalidad competitiva y la ayudó a gestionar mejor la presión emocional de los grandes escenarios.
Después del nacimiento de su hija Skaï en octubre de 2022, Svitolina regresó al circuito, Tras la ausencia, ganó Estrasburgo y también alcanzó las semifinales de Wimbledon con victorias importantes sobre figuras como Swiatek. La consistencia de la ucraniana continuó hasta 2026 con semifinales en el Australian Open y un nuevo ingreso al Top 10.
Townsend, Mirza, Osaka y Kerber y otros casos de éxito
Taylor Townsend protagonizó uno de los regresos más importantes dentro del circuito de dobles. Después del nacimiento de su hijo Adyn en 2021, regresó con una perspectiva completamente diferente sobre su carrera. Formó una de las mejores parejas del circuito junto a Katerina Siniakova y conquistó Wimbledon 2024 y el Australian Open 2025. Su ascenso culminó el 28 de julio de 2025 cuando se convirtió en la primera madre número uno del mundo en dobles.
Sania Mirza regresó en 2020 tras el nacimiento de su hijo y ganó Hobart en su primer torneo de vuelta. Naomi Osaka en mayo de 2026 conquistó en Saint-Malo, el primer título sobre arcilla en toda su carrera profesional. Angelique Kerber y Caroline Wozniacki regresaron al circuito en 2024 y protagonizaron uno de los partidos más simbólicos del año en Indian Wells.
Las historias de Margaret Court, Goolagong, Clijsters, Serena Williams, Bencic, Svitolina y la nueva generación demostraron que la longevidad competitiva puede coexistir con la maternidad sin sacrificar excelencia deportiva. Las mejores atletas del mundo pueden perseguir simultáneamente la construcción de una familia y el dominio profesional sin necesidad de sacrificar ninguno de los dos.


