Medicamentos cotidianos que pueden arruinar la carrera de un deportista por doping en Estados Unidos
Un simple jarabe para la tos o una pastilla para el resfriado pueden terminar en sanción para un atleta de élite.

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El botiquín de casa puede ser una trampa silenciosa para un atleta profesional, porque medicamentos que cualquier persona toma sin pensarlo dos veces pueden significar el final de una carrera si aparecen en un control antidopaje.
Por qué un resfriado puede costarte una medalla
Uno de los casos más comunes es la pseudoefedrina, un componente que llevan casi todos los descongestionantes nasales que se venden sin receta. Para una persona común es solo un alivio rápido contra la congestión, pero para un deportista de alto rendimiento entra en la categoría de estimulantes prohibidos en competición, porque acelera el ritmo cardíaco y mejora artificialmente el estado de alerta.
Algo parecido pasa con jarabes para la tos que contienen codeína, un narcótico que reduce el dolor y podría convertirse en la excusa perfecta para seguir compitiendo con una lesión que, en otras circunstancias, obligaría a parar.
Analgésicos y antiinflamatorios que sí generan dudas
Aquí conviene ser justos, porque no todo lo que hay en el botiquín está vetado. El paracetamol y el ibuprofeno, por ejemplo, siguen siendo aliados permitidos para cualquier deportista con dolor muscular.
El problema aparece con los glucocorticoides orales o inyectables, esos corticoides que un médico general recetaría sin dudar para una inflamación fuerte, porque desde hace unos años cualquier vía inyectable está prohibida en competición y la vía oral sigue vetada igual.
El tramadol, un analgésico bastante popular para dolores intensos, también entró en la lista negra desde 2024, así que lo que antes era una solución rápida hoy puede ser una sanción segura.
Diuréticos y estimulantes que parecen inofensivos
Los diuréticos como la hidroclorotiazida o la furosemida son otro ejemplo clásico, porque mucha gente los usa para bajar la presión o eliminar retención de líquidos, pero en el deporte funcionan como agentes enmascarantes que ayudan a diluir otras sustancias en la orina.
Por eso están totalmente prohibidos, incluso si el atleta los toma por una razón médica legítima. Y no hay que olvidar la efedrina, presente en algunos productos para adelgazar o combatir la fatiga, que actúa como estimulante y está fuera de la ley deportiva en todo momento.
La clave para cualquier deportista está en algo tan simple como consultar antes de automedicarse, porque una Autorización de Uso Terapéutico existe justamente para esos casos donde la salud y el reglamento antidopaje necesitan encontrarse a mitad de camino.


