Baker Mayfield quiere que los Buccaneers saquen la chequera o podría marcharse como agente libre
Mayfield busca un contrato top en Tampa Bay, pero las conversaciones siguen trabadas y la posibilidad de salida crece cada día.

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Baker Mayfield está metido en el corazón de uno de los dramas contractuales más jugosos del verano en la NFL, mientras los Tampa Bay Buccaneers intentan retenerlo sin ceder demasiado terreno en la chequera.
Baker Mayfield quiere cobrar como los grandes
Mayfield llega este año al campo de entrenamiento sin extensión de contrato, dispuesto a jugar el último año de su acuerdo actual y, después, explorar el mercado como agente libre sin restricciones. Ese detalle lo coloca en una posición de poder muy interesante, porque cualquier equipo podrá acercarse a él sin ataduras, algo que abre un amplio abanico de posibilidades deportivas y económicas.
Hoy por hoy, el quarterback de los Bucs ocupa el puesto 16 entre los mariscales mejor pagados de la NFL, con un promedio de 33.33 millones de dólares por temporada. Para un jugador que ya condujo a Tampa Bay a la postemporada en 2023 y 2024 y que ayudó a estabilizar la era post Tom Brady, ese número empieza a quedarse corto frente al nuevo mercado, donde los contratos de quarterbacks de nivel similar se mueven muy por encima.
Fuentes cercanas a las negociaciones citadas por Espn aseguran que Mayfield está buscando un acuerdo que refleje mejor su rendimiento y se acerque a lo que están cobrando sus pares, no un simple reajuste cosmético. De hecho, el propio entorno del jugador deja caer que no le preocupa demasiado la posibilidad de recibir la etiqueta de jugador franquicia en 2027, un movimiento que, según las proyecciones actuales, rondaría los 50 millones de dólares..
Un divorcio posible, pero no inevitable
La trama gana temperatura porque no ha habido “progreso real” en las conversaciones entre Mayfield y la gerencia de Tampa Bay, pese a que llevan meses hablando del tema. En junio, el quarterback fue transparente al admitir que las partes estaban lejos de un acuerdo en cuanto a cifras y estructura de contrato, aunque insistió en que eso no afectaría su rendimiento dentro del emparrillado.
Mayfield ya dejó claro que quería tener todo cerrado antes del inicio del campamento de entrenamiento, con la idea de concentrarse de cara a la temporada de la NFL. Al no conseguirlo, optó por seguir adelante y cumplir su contrato, pero manteniendo abierta la puerta a ese escenario que hoy ilusiona a más de un general manager en la liga la posibilidad de sumarlo como agente libre premium en 2027.
Si los Buccaneers no logran convencerlo con un paquete salarial que lo coloque dentro del grupo de quarterbacks mejor pagados de la NFL, corren el riesgo de repetir una historia que ya conocen muy bien.
En 2023, el receptor Mike Evans adoptó una postura similar al marcar su propio límite en las negociaciones, jugó sin extensión y terminó firmando en la agencia libre con los San Francisco 49ers, después de que Tampa no se moviera al ritmo que él esperaba.
Un mercado listo para Baker Mayfield
Lo más fascinante de este caso es que no estamos ante un choque binario de blanco o negro, sino ante un juego de tiempos, percepciones y apuestas. Tampa Bay sabe que Mayfield les dio estabilidad cuando el proyecto podía venirse abajo tras la salida de Brady y que su liderazgo ha sido clave para mantenerse competitivos y alcanzar los playoffs en dos campañas consecutivas. El quarterback, por su parte, reconoce el rol que la franquicia tuvo en la resurrección de su carrera como titular, pero también entiende que ha llegado el momento de capitalizar ese rendimiento en un mercado que paga mejor que nunca a los quarterbacks consolidados.
Mientras tanto, el reloj sigue corriendo con un dato que no se puede ignorar la etiqueta de franquicia para mariscales tuvo un valor de 43 millones en 2026, y las proyecciones apuntan a que se disparará hasta cerca de los 50 millones en 2027. Ese contexto hace que cualquier negociación se convierta en un delicado ejercicio de matemáticas y visión de futuro, donde un movimiento mal calculado puede dejar a los Buccaneers sin su quarterback o a Mayfield sin el contrato que siente que merece.
En medio de todo esto, lo único seguro es que Baker Mayfield se ha ganado el derecho a negociar desde una posición de fuerza. Si Tampa Bay decide apretar el acelerador y colocarlo en la franja de los grandes sueldos, podría asegurar la continuidad de un proyecto que ya conoce el camino a enero.
En caso contrario, el 2026 podría convertirse en la última función de Mayfield con los Bucs antes de convertirse en uno de los nombres más codiciados de la próxima agencia libre, listo para cambiar de uniforme y, quizá, para redefinir otra vez su historia en la NFL.


