La estrategia financiera de los Dodgers: contratos diferidos suman más de $1,000 millones de dólares
Ohtani, Betts y Freeman son parte de una lista de estrellas que cobrarán fortunas años después que terminen sus contratos.

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Los Angeles Dodgers no solo ganan campeonatos en el terreno de juego, también están reescribiendo las reglas del negocio del béisbol. La franquicia angelina ha convertido el aplazamiento de pagos en su arma secreta para acumular talento de élite sin chocar contra el temido impuesto de lujo (Competitive Balance Tax) que puede imponer multas millonarias. El resultado es una nómina que en 2026 ya supera los $400 millones anuales, mientras que las cuentas por pagar se estiran hasta bien entrada la década de 2040.
La lógica es tan simple como audaz. En lugar de pagarle a un jugador estrella todo su salario en el momento en que firma, los Dodgers acuerdan diferir buena parte de ese dinero para dentro de varios años, incluso décadas. Esto reduce el valor anual promedio (AAV) del contrato para efectos de la nómina competitiva, lo que le da al equipo margen para seguir firmando a otras superestrellassin activar las penalizaciones fiscales de MLB.
El caso más comentado es el de Shohei Ohtani, cuyo contrato de $700 millones por diez años en realidad le paga apenas $2 millones al año en el presente, mientras que $680 millones quedan aparcados para el futuro.
La deuda que crece y crece
Sumando todos los compromisos diferidos vigentes, los Dodgers ya deben más de $1,000 millones de dólares a distintos jugadores, con pagos que se extenderán hasta bien entrado el 2040, y en algunos casos hasta mediados de la década de 2040. Esta es la lista de contratos diferidos que hoy tiene la franquicia sobre sus hombros:
- Shohei Ohtani: pago hasta el año 2043 ($680 millones de dólares)
- Mookie Betts: pago hasta el año 2044 ($120 millones de dólares)
- Blake Snell: pago hasta el año 2046 ($66 millones de dólares)
- Freddie Freeman: pago hasta el año 2040 ($57 millones de dólares)
- Will Smith: pago hasta el año 2043 ($50 millones de dólares)
- Kyle Tucker: pago hasta el año 2045 ($30 millones de dólares)
- Tommy Edman: pago hasta el año 2044 ($25 millones de dólares)
- Teoscar Hernández: pago hasta el año 2039 ($32 millones de dólares)
- Tanner Scott: pago hasta el año 2039 ($21 millones de dólares)
- Edwin Díaz: pago hasta el año 2047 ($13.5 millones de dólares)
Lo curioso es que estos pagos no se sienten iguales cada año. Según el desglose de las obligaciones diferidas, los Dodgers pasarán de desembolsar apenas $4 millones anuales entre 2028 y 2029 a picos que rondan los $100 millones anuales entre 2035 y 2039, para luego ir bajando de nuevo hacia el final de la década de 2040. Es como una hipoteca gigante que la franquicia se autoimpuso, sabiendo que el valor del dinero disminuye con el tiempo por la inflación.
Genialidad o riesgo a largo plazo
La pregunta que muchos analistas se hacen es si este esquema es una genialidad contable o una bomba de tiempo financiera. Por un lado, los Dodgers han logrado construir un roster repleto de estrellas, ganar la Serie Mundial de manera consecutiva y mantenerse como la franquicia más poderosa de MLB. Por otro lado, algunas organizaciones rivales critican abiertamente esta táctica porque consideran que distorsiona la competencia real dentro de la liga, ya que ningún otro equipo se acerca a semejante nivel de deuda diferida.
Lo cierto es que mientras el resto de la MLB observa con una mezcla de admiración y molestia, los Dodgers siguen firmando cheques que, en la práctica, cobrarán generaciones futuras de directivos del equipo. La franquicia apuesta a que el dinero de hoy vale más que el de dentro de veinte años, y hasta ahora esa apuesta les ha dado dos títulos consecutivos y el roster más temido del béisbol. Habrá que ver si esta estrategia sigue rindiendo frutos cuando lleguen los años de mayor desembolso, entre 2035 y 2039, cuando los pagos diferidos toquen su punto más alto.


