Dodgers vs Cubs 6-7: Los Angeles suma su racha más floja del año pese a Ohtani y Muncy
Ohtani sigue conectando jonrones, pero eso no basta para frenar la mala racha que atraviesan los Dodgers.

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Los Angeles Dodgers viven días complicados y las alertas ya no se pueden ignorar. El equipo angelino cayó 6-7 ante los Chicago Cubs en Wrigley Field, una derrota que se sintió como un golpe extra en medio de una racha que tiene a la fanaticada mordiéndose las uñas.
Lo llamativo del encuentro fue que Shohei Ohtani apareció una vez más con su bate encendido, conectando dos jonrones e impulsando tres carreras, pero ni eso bastó para frenar a un Pete Crow-Armstrong que también se vistió de héroe con par de vuelacercas y cuatro remolcadas para los locales. Fue la segunda serie consecutiva en la que Los Angeles terminó barrido, algo que no se veía hace tiempo en un equipo que se supone pelea por todo.
Los Dodgers no atraviesan su mejor momento
La realidad es que este no es un tropiezo aislado. El conjunto angelino apenas ha ganado 2 de sus últimos 10 compromisos, un dato que contrasta fuertemente con el nombre y el presupuesto de esta plantilla. Y lo más curioso es que esta mala racha llega justo cuando cuentan con dos de los bates más temidos de todo el circuito.
- Shohei Ohtani: bateador designado, sigue produciendo con promedio de .297 y más de 25 jonrones en la campaña.
- Max Muncy: tercera base, mantiene un OPS que ronda .841 con 22 cuadrangulares, números que cualquier equipo firmaría sin pensarlo.
Con ese poder ofensivo arriba en la alineación, el bajón se explica más por el pitcheo y el trabajo defensivo que por falta de bateadores peligrosos. De hecho, la dirigencia ya movió fichas para reforzar el brazo del equipo,sumando a Tarik Skubal, ganador del Cy Young, en un cambio con Detroit Tigers antes del cierre de mercado. La idea es clara, dar oxígeno a una rotación que necesita estabilidad de cara a la recta final.
La ventaja en el Oeste sigue siendo un salvavidas
Aquí viene la buena noticia que calma un poco los nervios en Chávez Ravine. Pese al mal momento, los Dodgers todavía tienen un colchón de 8.5 juegos sobre los Arizona Diamondbacks en la División Oeste de la Liga Nacional. Ese margen, construido durante meses de dominio, funciona ahora como un escudo mientras el equipo intenta encontrar su mejor versión antes de octubre.
No hay que perder de vista que en el béisbol las rachas cambian rápido, y un plantel con la profundidad de Los Angeles suele reaccionar cuando menos se espera. Lo que sí queda claro es que la afición dodger observa con lupa cada juego, esperando que ese bate caliente de Ohtani y Muncy finalmente contagie al resto del equipo.


