El verdadero legado de Javier Aguirre: los jóvenes que cambiarán el rumbo de México
Javier Aguirre deja el banquillo de México tras el Mundial 2026, pero su mayor legado fue abrir paso a una nueva generación

- México y el Estadio Ciudad de México: el récord mundialista que ninguna selección ha podido igualar
- No nacidos en México que están impulsando el sueño mundialista del Tri
- Mundial 2026: Rincones de EE.UU. donde los mexicanos celebran triunfos del Tri
Cuando Javier Aguirre asumió por tercera ocasión la dirección técnica de la selección mexicana, el objetivo inmediato era competir con dignidad en el Mundial 2026.
Sin embargo, el mayor triunfo del ‘Vasco’ terminó siendo otro. Más allá de los resultados que arrojó una participación histórica en el Mundial 2026 con triunfos ante Sudáfrica 2-0 en el partido inaugural, ante Corea del Sur por 1-0 en la segunda fecha, el cierre perfecto de fase de grupos ante Chequia por 3-0 y haberle ganado a Ecuador por 2-0 en los 16vos, lo más recordado de Aguirre en este torneo, dará frutos en el futuro cercano.
Aguirre dejó encaminada una renovación generacional que ilusiona a la afición rumbo a la Copa del Mundo de 2030.
Nombres como Gil Mora, Brian Gutiérrez, Obed Vargas y Mateo Chávez pasaron de ser promesas a convertirse en futbolistas con experiencia mundialista, una herencia que ahora recibirá Rafael Márquez al frente del Tricolor.
Aguirre rompió con una vieja costumbre del fútbol mexicano
Durante muchos años, el fútbol mexicano fue señalado por dar pocas oportunidades a los jugadores jóvenes en escenarios de máxima exigencia. Aguirre decidió cambiar esa narrativa.
Apostó por el talento antes que por la experiencia y construyó un grupo en el que la edad dejó de ser el principal criterio para ganarse un lugar en la Selección.
El ejemplo más evidente fue Gil Mora quien ha sido elogiado internacionalmente. Con apenas 17 años, el mediocampista de Xolos se convirtió en el jugador mexicano más joven en disputar una Copa del Mundo y fue titular en partidos de enorme presión frente a Chequia, Ecuador e Inglaterra.
Su personalidad y calidad técnica llamaron la atención del fútbol internacional, al grado de que Jude Bellingham buscó felicitarlo tras la eliminación del Tri y clubes como Liverpool, Barcelona y Real Madrid siguen de cerca su evolución.
Pero Mora no fue el único. Aguirre también impulsó a Obed Vargas, nacido en Alaska y formado en el Seattle Sounders, quien decidió representar a México y llegó al Mundial tras fichar con el Atlético de Madrid.
Brian Gutiérrez, mexicoamericano surgido en el Chicago Fire, disputó los cuatro partidos del torneo y confirmó que el talento binacional será una pieza clave para el futuro del Tri.
Mientras tanto, Mateo Chávez aprovechó su oportunidad con un gol ante Chequia y demostró que puede convertirse en el heredero natural de la lateral izquierda.
Rafael Márquez recibe una base para construir el Mundial de 2030
El relevo en el banquillo no representa un borrón y cuenta nueva. La Federación Mexicana de Fútbol diseñó una transición en la que Rafael Márquez trabajó junto a Aguirre antes de asumir el cargo, permitiendo dar continuidad a un proyecto pensado a largo plazo.
El siguiente paso será consolidar esa generación. La exportación temprana de futbolistas a Europa, el fortalecimiento del reclutamiento de jugadores mexicoamericanos y un modelo de juego más dinámico aparecen como los principales retos del nuevo cuerpo técnico.
En ese proceso, la experiencia de elementos consolidados como Erik Lira, Santiago Giménez, Luis Romo, Israel Reyes y Raúl Rangel será fundamental para acompañar a los más jóvenes.
México se despidió del Mundial 2026 con una dolorosa eliminación frente a Inglaterra, pero también con una certeza: la reconstrucción ya comenzó.
Si Javier Aguirre será recordado por algo, no será únicamente por los títulos conquistados o por estabilizar el vestidor, sino por haber tenido el valor de entregar el escenario a una generación llamada a cambiar el destino del fútbol mexicano en los próximos años.


