¿Por qué Brasil dejó de producir grandes centros delanteros?
Brasil sigue exportando talento, pero cada vez forma menos futbolistas en esa posición. Estas son las razones detrás de la crisis del histórico ‘9’

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Durante décadas, Brasil fue la mayor fábrica de centros delanteros del planeta. De sus canchas surgieron goleadores como Romário, Ronaldo, Adriano y Luís Fabiano, futbolistas que marcaron una época por su capacidad para definir partidos dentro del área. Sin embargo, esa tradición parece haberse interrumpido. Hoy, la gran pregunta es por qué Brasil dejó de producir centros delanteros capaces de dominar el fútbol mundial como lo hicieron sus antecesores.
La respuesta comienza en las fuerzas básicas. Las academias brasileñas han modificado el perfil de los jugadores que forman porque el mercado internacional demanda futbolistas diferentes. Los extremos veloces, los mediapuntas creativos y los atacantes versátiles son más fáciles de vender a Europa y suelen generar mayores ingresos para los clubes, por lo que muchos jóvenes que antes habrían sido desarrollados como centrodelanteros ahora terminan jugando por las bandas.
El propio fútbol moderno aceleró esta transformación. Los entrenadores priorizan jugadores capaces de presionar, intercambiar posiciones y participar en la construcción ofensiva. En ese contexto, el delantero de área perdió protagonismo y muchos talentos brasileños fueron reconvertidos antes de consolidarse como auténticos goleadores.
La crisis del ‘9’ brasileño va más allá del talento
La selección brasileña también ha reflejado esta tendencia. Desde la retirada de Ronaldo y el declive de Adriano, la Canarinha ha construido sus ataques alrededor de futbolistas como Neymar, Richarlison o Rodrygo, quienes destacan por su movilidad y capacidad para aparecer desde distintos sectores del campo, pero no representan el perfil del clásico ‘9’ que durante décadas identificó al fútbol brasileño.
Otro factor determinante es la exportación temprana de futbolistas. La mayoría abandona Brasil alrededor de los 18 años para incorporarse a clubes europeos, donde los procesos de formación continúan bajo exigencias tácticas muy distintas. En muchos casos, los entrenadores priorizan que aprendan a jugar abiertos, retrocedan para defender o participen en sistemas colectivos, reduciendo las características tradicionales del delantero de área.
El problema también se observa en el campeonato local. Durante la temporada 2026 del Brasileirao, participan entre 160 y 165 futbolistas extranjeros, de los cuales alrededor de 45 son atacantes, entre extremos y centros delanteros. La regla de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), que permite convocar hasta nueve extranjeros por partido, ha facilitado la contratación de delanteros provenientes del exterior para cubrir una posición donde cada vez aparecen menos talentos nacionales.
Brasil continúa siendo uno de los mayores exportadores de futbolistas del mundo, pero la producción de goleadores con instinto de área ya no es la misma y eso se ha reflejado en los últimos Mundiales. Más que una falta de talento, diversos analistas describen el fenómeno como una crisis de identidad futbolística: el país sigue formando jugadores de élite, aunque ahora predominan perfiles adaptados a las exigencias del mercado internacional y del fútbol moderno, mientras el histórico ‘9’ brasileño se convierte en una especie cada vez más escasa.


