Tres escándalos que ha dejado la Copa del Mundo 2026
Tres jugadas, tres escándalos y una FIFA en el centro de todas las críticas durante este Mundial 2026.

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El Mundial 2026 está siendo una fiesta de fútbol, pero también un festival de discusiones arbitrales que no paran de crecer con cada fase eliminatoria. Entre planchazos no sancionados, cambios de reglamento de última hora y tecnología que parece fallarle justo cuando más se necesita, el torneo acumula ya tres episodios que van a quedar en la memoria colectiva mucho más allá de los resultados en la cancha.
1. La plancha de Messi que el VAR dejó pasar
Todo pasó en el minuto 30 del Argentina vs. Argelia, cuando Lionel Messi llegó tarde a una disputa de balón con Aïssa Mandi y le clavó los tacos directamente en la pantorrilla, dejando al defensor tendido en el césped. El árbitro polaco Szymon Marciniak no sacó ni tarjeta amarilla, y lo más llamativo es que el VAR sí revisó la jugada y igual decidió respaldar la decisión del campo, sin ni siquiera mostrar la repetición en el videomarcador.
La polémica escaló rápido porque analistas , como el exárbitro inglés Andy Davies, fueron tajantes al señalar que la entrada era roja directa según el reglamento, sin importar si hubo o no intención de lastimar. Argelia no se quedó callada y presentó una queja formal ante la FIFA, exigiendo una revisión profunda de la actuación arbitral en ese partido.
Lo curioso es que, apenas minutos después, Messi completó un hat-trick histórico que lo igualó con Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los mundiales, así que el debate quedó opacado por la magia del capitán argentino, aunque nunca desapareció del todo.
2. El cambio de reglas que salvó a Balogun (y la sombra de Trump)
Folarin Balogun fue expulsado en la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia y Herzegovina tras pisar accidentalmente a un rival, y la sanción normal habría sido perderse el siguiente partido ante Bélgica. Pero pasó algo que no ocurría desde 1962: la FIFA suspendió el cumplimiento de la tarjeta roja y dejó al delantero disponible para los octavos de final, argumentando que el sistema de VAR se usó de forma incorrecta al evaluar la intención de la jugada.
Lo que encendió todo fue que el propio Donald Trump admitió públicamente haber llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara el castigo, celebrando después en redes sociales que el organismo ‘hiciera lo correcto’. La reacción fue inmediata: medios y aficionados hablaron de una injerencia política sin precedentes en decisiones deportivas, algo que muchos consideraron un golpe directo a la credibilidad del reglamento disciplinario. Al final, Bélgica respondió en la cancha con una goleada que dejó a Estados Unidos fuera del torneo, así que la polémica terminó teniendo, cuando menos, un sabor amargo para todos los involucrados.
3. El gol de Bellingham y el misterio de la spidercam
En los cuartos de final entre Noruega e Inglaterra, el empate parcial de Jude Bellingham quedó marcado por una jugada muy poco usual. El arquero noruego Ørjan Nyland despejó el balón y este pareció rozar uno de los cables de la spidercam antes de que Inglaterra armara el contraataque del gol. Según la Regla 9 de la IFAB, cualquier contacto del balón con un agente externo suspendido sobre el campo obliga a detener el juego de inmediato y reanudar con balón a tierra, lo que habría anulado toda la secuencia previa a la anotación.
El árbitro francés Clément Turpin dejó seguir la jugada pese a los reclamos furiosos de Nyland, Erling Haaland y el entrenador Ståle Solbakken, quien calificó lo sucedido como ‘inconcebible’. La FIFA salió después a defender la validez del gol explicando que el sensor del ‘balón conectado’ no registró ningún pico en su ‘latido’ mientras estaba en el aire, por lo que no había evidencia técnica de que hubiera existido contacto con el cable. El problema es que las imágenes de televisión sí mostraban algo sospechoso, y esa contradicción entre lo que se vio y lo que “detectó” la tecnología dejó a Noruega con la sensación de haber sido eliminada por un fallo que la FIFA nunca reconoció del todo.
Entre jugadas que el VAR decide ignorar, reglamentos que se ajustan según quién tenga el teléfono más poderoso y tecnología que no siempre respalda lo que ven las cámaras, el Mundial 2026 está dejando una lección clara. La polémica se volvió tan protagonista como los goles, y cada decisión discutida alimenta la sensación de que el fútbol sigue dependiendo de criterios humanos incluso cuando hay pantallas y sensores de por medio. Al final, este torneo va a quedar en la memoria no solo por lo que pasó dentro de la cancha, sino por todo lo que se discutió fuera de ella.


