Al descubierto: la razón por la cual Conmebol no acoge las expulsiones por cubrirse la boca
Claro Sports indagó sobre los motivos que llevaron a la entidad rectora del fútbol sudamericano a apartarse de esta medida.

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Los cambios más recientes en las normas de juego ya tienen su efecto en Sudamérica. Una comunicación reciente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para las 10 asociaciones miembro avisó de las novedades que se van a tener en los torneos continentales. Las instancias de eliminación directa de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana tendrán el reflector principal para ver la influencia de las reglas que invitan a tener mayor ritmo en sus partidos.
El elemento que más llamó la atención del documento fue la aclaración de la entidad sobre no acogerse a la norma de las expulsiones para aquellos jugadores que se cubran la boca al momento de hablar. Es bien conocido que esta disposición surgió a raíz de la denuncia hecha por Vinicius ante supuestos insultos racistas de Gianluca Prestianni durante un encuentro de Champions League, caso en el que se terminó castigando al argentino sin pruebas. Lo que le sucedió a Miguel Almirón en el Mundial fue solo el gesto, pero no hubo insulto.
Lo curioso del asunto es que Conmebol, que ha hecho una exhaustiva campaña durante años por eliminar las expresiones discriminatorias de cualquier tipo, decidiera no aplicar un procedimiento llamado a evitar que este tipo de conductas se presenten entre los jugadores. Como el documento no expone los motivos para tomar distancia ni ha habido un pronunciamiento oficial, no estaba muy claro el porqué.
Pues Claro Sports se dio a la tarea de indagar cómo se llegó a la determinación de no adoptar las sanciones para el acto, muchas veces reflejo, de taparse la boca para dirigirse a los demás integrantes de un campo de juego. Una fuente consultada por este medio reveló que Conmebol acudió a la observación propia sobre la idiosincrasia sudamericana y a hallazgos de lo que se presenta en los terrenos de juego. Son tres aspectos clave.
En la experiencia de la entidad, las expresiones discriminatorias entre colegas, así sean adversarios, no son un problema que se presente en la región. La dificultad principal sí que radica en el mal comportamiento de algunos aficionados. Ante esto, se mantendrán las sanciones económicas, las prohibiciones de ingreso de público y las medidas pedagógicas para que los clubes sigan preocupándose por apartar a los desadaptados de los estadios.
Aclarando que no está bien proferir ninguna clase de insulto, se ve como algo normal que los jugadores digan ciertos improperios en medio de de la agitación de la competencia. No obstante, Conmebol consideró que las facultades que ya tienen los árbitros para llamar la atención y sancionar los ataques verbales son suficientes. Llevar a que los jugadores los digan abiertamente —que muchos ya lo hacen— solamente sería alimentar ánimos más caldeados que perduren más allá del tiempo de juego por la difusión de los videos.
A las consideraciones se le suma otro tema cultural tiene que ver con la palabra “negro”. A diferencia de Europa y Estados Unidos, en gran parte del continente americano esta no es considerada la mayor parte de veces como un insulto, sino que es simplemente percibida como una forma amistosa de referirse a otro. Ejemplos de esto son el argentino Hugo Ibarra o el uruguayo Carlos Sánchez. Volviendo al mismo punto, muchos jugadores evitan mencionarla sin cubrirse la boca para evitar que se les vaya a tildar de racistas en otras latitudes. Lo que ha encontrado el ente rector del fútbol sudamericano es que los jugadores entienden bien cuándo, cómo y a a quién referirse así.


