Tiger Woods, en el ojo del huracán: declaración jurada revela que no estaba sobrio tras su accidente vehicular
El Departamento de Policía de Florida arrestó a Tiger Woods el 27 de marzo tras la volcadura de su automóvil bajo la sospecha de consumo de sustancias

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La declaración jurada revelada este lunes 31 de marzo ha arrojado nuevos elementos en el caso de Tiger Woods, tras el accidente vehicular ocurrido el pasado 27 de marzo en Jupiter Island, Florida. De acuerdo con los primeros reportes, el golfista portaba analgésicos recetados en su bolsillo y no logró superar las pruebas iniciales de sobriedad aplicadas por la policía local.
Según el informe presentado ante las autoridades de Florida, Tiger Woods mostraba signos de letargo y tenía los ojos inyectados en sangre después de que su camioneta negra se volcara cerca de su propiedad, alrededor de las 14:00 horas, en las inmediaciones de 281 Beach Road. Este comportamiento fue registrado por los agentes como un factor que podría complicar su situación legal.
En su versión de los hechos, el propio golfista explicó al agente del sheriff que se encontraba mirando su teléfono celular y cambiando la estación de radio al momento del incidente. Según su declaración, esta distracción le impidió percatarse de que el vehículo que circulaba frente a él había reducido la velocidad, lo que derivó en el choque.
Durante la inspección, la policía local encontró un par de pastillas blancas que fueron identificadas como hidrocodona. Ante estos hallazgos, los agentes procedieron a arrestarlo al considerar que existían indicios de consumo de alcohol o drogas. Tiger Woods, por su parte, negó haber ingerido alcohol, aunque reconoció haber tomado medicamentos recetados esa misma mañana.
Las primeras versiones difundidas por el sheriff del condado de Martin señalan que el golfista, de 50 años, conducía una camioneta Land Rover cuando impactó contra otro vehículo que transportaba un pequeño remolque, lo que desencadenó el accidente.
El ganador de 82 títulos del PGA Tour enfrenta ahora cargos por conducir bajo los efectos de alcohol o drogas, causar daños a propiedad privada y negarse a una prueba de alcoholemia. Aunque los agentes le solicitaron realizar pruebas físicas, Woods presuntamente se negó argumentando sus antecedentes médicos, que incluyen múltiples cirugías de espalda y pierna. No obstante, los oficiales le practicaron ejercicios mientras permanecía sentado, en los que, según la declaración jurada, no logró ejecutar instrucciones básicas como bajar la mano correctamente o contar los pasos de forma adecuada.


