Pioneras en el deporte: mujeres que sentaron las bases y rompieron barreras en sus disciplinas
Enlistamos a varias de muchas atletas que dieron el primer paso en sus respectivos deportes con actuaciones y logros históricos

- Albert Park rinde homenaje a las mujeres en la Fórmula 1
- Girls on Track: el proyecto de la Fórmula E que abre espacio a las mujeres
- La agenda deportiva de hoy: calendario, resultados y estadísticas, al momento
Este domingo 8 de marzo se conmemora un aniversario más del Día Internacional de la Mujer, una fecha que invita a revisar los avances, los pendientes y las historias que ayudaron a cambiar el rumbo de las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad. En el deporte, ese recorrido también está marcado por nombres que abrieron espacio en escenarios donde durante años predominó la exclusión, el prejuicio o la falta de reconocimiento.
Con base en esa conmemoración, este especial reúne a mujeres que dejaron una huella en disciplinas como el atletismo, el automovilismo, el fútbol, el tenis, el béisbol, el ciclismo, la gimnasia, el hockey y el baloncesto. Sus trayectorias no solo rompieron barreras, también modificaron la forma en que hoy se entiende la presencia femenil en la competencia de alto nivel.
Enriqueta Basilio, el rostro que encendió México 1968

Enriqueta Basilio quedó ligada para siempre a una de las imágenes más recordadas del olimpismo. El 12 de octubre de 1968, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos realizados en nuestro país, fue la encargada de encender el pebetero, en un acto que sorprendió al mundo y rompió con una tradición que hasta entonces no había colocado a una mujer en ese momento central.
La atleta mexicana, especializada en pruebas como los 80 metros con vallas y los 400 metros planos, ingresó al Estadio Olímpico Universitario con la antorcha, recorrió la pista y subió 90 escalones antes de prender el pebetero con el fuego olímpico que había llegado desde Grecia. Aquella escena ocurrió en los primeros Juegos Olímpicos celebrados en América Latina y adquirió un peso simbólico inmediato.
Su participación abrió una referencia que con el tiempo siguieron otras mujeres en distintas sedes olímpicas. Sandra Henderson en Montreal 1976, Cathy Freeman en Sydney 2000 y Naomi Osaka en Tokyo 2020 forman parte de una lista que encuentra en Basilio un antecedente mayor. Su nombre quedó asociado a un acto que trascendió el deporte mexicano.
Kathrine Switzer, la corredora que defendió su lugar en Boston
El 19 de abril de 1967, Kathrine Switzer cambió la historia del atletismo femenino al correr el maratón de Boston con dorsal. Portó el número 261 y durante la competencia vivió uno de los episodios más recordados en la lucha por la igualdad en el deporte, cuando el juez Jock Temple intentó sacarla de la prueba a empujones.
Aquella imagen se volvió un símbolo. La secuencia fotográfica fue reconocida años después por la revista Time como una de las 100 fotos que cambiaron el mundo. Switzer no solo terminó la prueba, también colocó en el debate público una pregunta que parecía básica: ¿Por qué las mujeres no podían tener acceso a una distancia que los hombres corrían con normalidad?
Su trayectoria no se detuvo ahí. En 1974 ganó el maratón femenino de Nueva York, fue segunda en 1975 y firmó una mejor marca de 2:51:37. Además, su impulso ayudó a abrir el camino para la incorporación del maratón femenil al programa olímpico. Hoy su labor continúa a través de una organización dedicada a promover clubes de running para mujeres.
Alfonsina Strada, la ciclista que desafió la segregación sobre dos ruedas
Alfonsina Strada es una figura indispensable cuando se habla de rebeldía y deporte. Su nombre quedó ligado a una etapa en la que el ciclismo vivía bajo una clara separación de género, y aún así encontró la forma de competir junto a hombres en pruebas de gran exigencia como el Giro de Lombardía y el Giro de Italia.
Su bicicleta no fue solo una herramienta de competencia. También se convirtió en un medio de protesta frente a una estructura que limitaba la presencia femenina. En una época marcada por reglas sociales rígidas, Strada desafió la idea de que las mujeres no podían sostener el mismo esfuerzo, la misma resistencia o la misma exposición pública en el ciclismo.
Por esa capacidad para abrirse paso contra la segregación, su figura quedó inscrita en la memoria del deporte. Su historia no depende únicamente del resultado de una carrera, sino del mensaje que dejó en una disciplina que tardó décadas en ampliar oportunidades para las mujeres. Strada corrió cuando casi nadie imaginaba que debía tener ese derecho.
La selección mexicana de 1971, el subcampeonato mundial que dejó una huella en nuestro país

México volvió a ser sede de un torneo mundial un año después del Mundial varonil de 1970, pero esta vez el protagonismo fue para las mujeres. Del 15 de agosto al 5 de septiembre de 1971 se disputó un campeonato femenil impulsado por la Federación Internacional y Europea de Futbol Femenil, con la participación de México, Dinamarca, Italia, Argentina, Francia e Inglaterra.
Aunque no contó con el reconocimiento oficial de la FIFA, el torneo logró una conexión fuerte con la afición. La selección mexicana, integrada en su mayoría por jóvenes futbolistas, avanzó hasta la final y construyó una campaña que despertó entusiasmo en el país. El equipo cayó ante Dinamarca en el partido por el título, pero dejó una imagen que rebasó el resultado.
Más de 100 mil personas presenciaron aquel subcampeonato. Alicia ‘la Pelé’ Vargas, María Eugenia Rubio ‘la Peque’, Elsa Huerta y Lupita Tovar quedaron entre los nombres más recordados de una generación que compitió no solo contra sus rivales, sino contra el machismo, la falta de respaldo y el olvido institucional. Su participación sembró una base para el crecimiento posterior del fútbol femenil mexicano.
Billie Jean King, la victoria que cambió la conversación en el tenis
Billie Jean King consolidó su papel como referente del deporte mundial en 1973, cuando derrotó a Bobby Riggs en uno de los episodios más mediáticos de la historia del tenis. Aquel enfrentamiento, conocido como la Batalla de los Sexos, tuvo una carga simbólica que fue mucho más allá del resultado en la cancha.
La victoria de King representó un golpe directo contra el discurso que intentaba minimizar el nivel del deporte femenil. El partido colocó a una atleta frente a un hombre en un escenario de máxima exposición. Su triunfo se convirtió en una declaración pública sobre capacidad, preparación y legitimidad competitiva.
Ese momento reforzó una carrera ya destacada, pero sobre todo le dio otra dimensión a su figura. King pasó de ser una campeona de tenis a convertirse en una voz central en la defensa de la equidad. Su nombre se mantiene asociado a una batalla que ayudó a transformar la conversación sobre el papel de las mujeres en el deporte profesional.
Nadia Comaneci, la perfección que redefinió la gimnasia olímpica

Nadia Comaneci tenía 14 años cuando se presentó en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y alteró la historia de la gimnasia. En esa justa consiguió la primera puntuación perfecta de 10 en una prueba olímpica, un registro que quedó como una referencia inmediata de excelencia técnica y control competitivo.
Además de ese momento, ganó la medalla de oro en el concurso completo, la viga de equilibrio y las barras asimétricas. Su actuación no solo dominó el escenario olímpico, también elevó el estándar de lo que se esperaba en la gimnasia femenina. A partir de entonces, su nombre quedó ligado a una idea de precisión que pocos atletas han podido representar.
Comaneci explicó años después que su prioridad era mantener la concentración. Esa mirada ayuda a entender el peso de su actuación: detrás de la perfección hubo disciplina y control mental. Su irrupción en Montreal convirtió a una adolescente en figura global y cambió la percepción del alcance que podía tener una gimnasta en la máxima cita del deporte.
Mildred ‘Babe’ Didrikson Zaharias, una atleta total que llegó hasta la PGA
Mildred ‘Babe’ Didrikson fue una deportista fuera de escala. Su nombre aparece en el golf, pero también en el baloncesto, el atletismo, el tenis, el béisbol y la natación. Esa versatilidad la llevó a ser reconocida por la Associated Press como la mejor atleta femenina de la primera mitad del siglo XX.
En 1938 compitió en el Abierto de Los Ángeles, con lo que se convirtió en la primera mujer en jugar un evento de la PGA. El dato cobra mayor fuerza al considerar que solo unas pocas mujeres más han participado en torneos de ese circuito desde entonces. Su sola presencia cuestionó los límites que intentaban fijarse para la competencia femenina.
Su personalidad también quedó en la memoria. Cuando le preguntaron si existía algo que no jugara, respondió: “Sí, muñecas”. Esa frase sintetiza la forma en que se movió por distintas disciplinas, con la intención de competir y ganar, no de encajar en los moldes de su tiempo. Su carrera ayudó a redefinir lo que una mujer podía aspirar a ser dentro del deporte.
Toni Stone, una segunda base que abrió paso en el béisbol profesional
Toni Stone ocupa un lugar singular en la historia del béisbol. Es considerada la ‘Jackie Robinson femenina’ por haber sido la primera mujer en jugar béisbol profesional en las Grandes Ligas afroamericanas de Estados Unidos, un entorno en el que la competencia y la exigencia no dejaban margen para concesiones.
En 1953 fue contratada por los Indianapolis Clowns de la Liga Negra Americana para desempeñarse en la segunda base. El movimiento no solo representó una oportunidad individual. También mostró que una mujer podía ocupar un sitio en un deporte profesional dominado de manera casi absoluta por hombres.
Su irrupción quedó como un antecedente clave para futuras generaciones. Stone enfrentó barreras deportivas y sociales al mismo tiempo, y aun así logró instalar su nombre en la historia del béisbol. Su carrera demostró que el talento podía desafiar prejuicios muy arraigados dentro de una de las disciplinas más tradicionales en Estados Unidos.
Nancy Lieberman, una carrera que también alcanzó las ligas de hombres
Nancy Lieberman comenzó a abrir camino desde muy joven. Con 17 años integró el equipo olímpico de Estados Unidos para los Juegos de Montreal 1976, y desde entonces su nombre quedó ligado a una trayectoria que cruzó distintas etapas del baloncesto femenil y profesional.
En 1986 se convirtió en la primera mujer en jugar en una liga profesional masculina, al sumarse al Springfield Fame de la Liga de Básquetbol de los Estados Unidos. Ese paso la colocó en un terreno poco habitual para una jugadora y confirmó su capacidad para competir en estructuras donde casi no existían precedentes femeninos.
Su historia todavía sumó otro capítulo cuando apareció en la WNBA y disputó un último partido en 2008, a los 50 años. Esa longevidad deportiva reforzó su condición de pionera. Lieberman no solo abrió puertas en el baloncesto; también sostuvo una carrera amplia, visible y ligada a varios de los cambios más importantes en la evolución del juego femenino.
Steffi Graf, el año irrepetible que dejó el único Golden Slam
Steffi Graf alcanzó en 1988 una temporada que sigue sin repetirse en la historia del tenis. Con 19 años ganó los cuatro torneos de Grand Slam en singles y además se quedó con la medalla de oro olímpica, para completar el único Golden Slam registrado hasta ahora.
El dominio de Graf fue absoluto. Antes de cerrar ese ciclo solo había perdido una vez en el año, frente a Gabriela Sabatini en Amelia Island. Su capacidad para imponerse en todas las grandes superficies y sostener el nivel a lo largo del calendario construyó una campaña que todavía funciona como punto de comparación para cualquier figura del circuito.
Más que una campeona de época, Graf quedó como la dueña de una marca singular. En una disciplina acostumbrada a medir legados a través de títulos y récords, su temporada de 1988 conserva una dimensión propia. Lo conseguido ese año la instaló entre las grandes referencias del tenis mundial.
Mia Hamm, una figura central en la consolidación del fútbol femenil
Mia Hamm apareció en la selección nacional de Estados Unidos a los 15 años y desde entonces construyó una carrera que la convirtió en una de las figuras más importantes del fútbol femenil. Antes de eso ya había ganado cuatro títulos de la NCAA con Carolina del Norte, lo que anticipaba la dimensión de su trayectoria.
Uno de sus momentos más recordados llegó en la Copa del Mundo de 1999, cuando formó parte del equipo estadounidense que ganó el torneo en casa. Aquella selección se volvió una referencia global por el impacto deportivo y cultural que alcanzó, y ayudó a consolidar al fútbol femenil como espectáculo de masas.
En 2013, Hamm se convirtió en la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama del Fútbol Mundial. Ese reconocimiento resumió una carrera marcada por títulos, influencia y visibilidad. Su figura ayudó a llevar el fútbol femenil a un nivel de exposición que abrió oportunidades para jugadoras de distintas generaciones.
Sarah Attar, una presencia que abrió paso en Arabia Saudita
Sarah Attar corrió los 800 metros en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con un tiempo de 2:44.95. El registro quedó en segundo plano frente al significado de su participación, ya que se convirtió en la primera mujer de Arabia Saudita en competir en atletismo en unos Juegos Olímpicos.
Su aparición tuvo un valor que superó la lógica del resultado. Attar representó una señal de cambio para millones de mujeres que crecían en un entorno donde el acceso al deporte todavía enfrentaba restricciones importantes. Su presencia en la pista fue leída como un mensaje de visibilidad y posibilidad.
Ella misma señaló que ese paso podía impulsar a más mujeres saudíes a involucrarse en el deporte y a desarrollar una vida más activa. Su historia confirma que, en ocasiones, competir también es intervenir en el debate social. Attar no necesitó una medalla para ocupar un lugar importante en la historia olímpica.
Laura Müller y Hannah Schmitz, reconocidas en una curva histórica de la Fórmula 1

El Gran Premio de Australia 2026 marcó un momento singular en la Fórmula 1. La curva seis del circuito de Albert Park llevará oficialmente los nombres de Laura Müller y Hannah Schmitz durante la primera carrera de la temporada, en el marco del Día Internacional de la Mujer. La decisión forma parte de la iniciativa ‘In Her Corner’, impulsada por Engineers Australia y la Australian Grand Prix Corporation.
Se trata de la primera vez que una curva de un trazado del campeonato mundial recibe el nombre de mujeres que actualmente integran el paddock. El gesto pone sobre la mesa el peso que distintas profesionales han ganado dentro de una categoría que durante décadas tuvo una presencia femenina reducida en puestos técnicos y estratégicos.
Laura Müller es ingeniera de carrera de Esteban Ocon en Haas y desde el arranque de la temporada 2025 asumió ese cargo a tiempo completo. Hannah Schmitz, por su parte, es una de las responsables de la estrategia en Red Bull Racing y ha sido clave en victorias y podios del equipo. El reconocimiento en Albert Park conecta el presente del automovilismo con la historia de otras mujeres que también cambiaron el deporte.


