Glaciar Perito Moreno se está derritiendo a una velocidad escalofriante: retrocedió mil metros en 100 días
El glaciar Perito Moreno registra un retroceso mientras Argentina modifica la protección de zonas glaciares

El glaciar Perito Moreno atraviesa un proceso de retroceso que ha modificado el comportamiento que mantuvo durante años dentro del Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, Argentina. En un periodo de cien días, su frente se alejó alrededor de 910 metros de la península de Magallanes, una distancia superior a los 750 metros registrados en 1899.
El fenómeno ocurre mientras en Argentina avanza una modificación al marco legal que regula la protección de glaciares y áreas periglaciares. La reforma aprobada por el Congreso cambia la forma en que se determinan las zonas protegidas y otorga mayores atribuciones a los gobiernos provinciales, en medio de cuestionamientos relacionados con la disponibilidad de agua y la actividad minera.
¿Qué está pasando en el Glaciar Perito Moreno?
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El retroceso del Perito Moreno comenzó a ser más visible a partir de 2018, después de un periodo en el que su frente presentó pocos cambios. Entre 1999 y 2013, su posición registró variaciones inferiores a 50 metros, una situación que lo diferenciaba de otros glaciares de la Patagonia.
El seguimiento realizado desde mayo de 2025 mediante vuelos con drones permitió documentar una pérdida de superficie. Entre el 24 de febrero y el 4 de junio de este año desaparecieron 0,65 kilómetros cuadrados de hielo, cifra que se suma a los 0,81 kilómetros cuadrados registrados durante el verano austral de 2025-2026. En conjunto, la reducción alcanzó 1,46 kilómetros cuadrados.
Luciano Bernacchi, uno de los directores de Glaciarium, explicó que uno de los elementos relacionados con este proceso es la pérdida de contacto del glaciar con una formación rocosa ubicada debajo del agua. “Cuando se empezó a achicar, se pudo encontrar en el fondo del lago una morena, que es como una montaña de rocas que el glaciar ha empujado”, señaló para EFE.
El lago Argentino alcanza profundidades cercanas a los 160 metros, mientras que en la zona donde se encuentra esa acumulación rocosa el fondo asciende hasta aproximadamente 60 metros. Esa estructura habría funcionado como un punto de apoyo para el hielo.
De acuerdo con Bernacchi, si el glaciar no encuentra otra zona del terreno que cumpla esa función, el retroceso podría mantenerse durante los próximos años. Los estudios sobre el comportamiento de su superficie también muestran un cambio en la velocidad de descenso: pasó de 0,34 metros por año entre 2000 y 2019 a 5,5 metros anuales entre 2019 y 2024.
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El Perito Moreno forma parte del Parque Nacional Los Glaciares y recibe entre 500 mil y 700 mil visitantes al año. Su ubicación, en la provincia de Santa Cruz, también lo coloca dentro de una zona turística vinculada con otros puntos de la Patagonia, entre ellos El Chaltén y el cerro Fitz Roy.
Glaciar Perito Moreno: ¿Cuáles son los factores para el derretimiento de los glaciares y sus consecuencias?
El retroceso de un glaciar que desemboca en un cuerpo de agua no depende únicamente de las condiciones climáticas. También intervienen la profundidad del lago, la forma del terreno bajo el hielo y los puntos de contacto que pueden frenar o favorecer su desplazamiento.
“El retroceso de los glaciares que terminan en el agua responde no solo a la variable climática sino que también influye la profundidad del agua y la forma del lecho rocoso. Es un conjunto de situaciones topográficas y climáticas”, explicó Bernacchi para EFE.
En el caso del Perito Moreno, la pérdida de contacto con la formación rocosa del fondo del lago es uno de los elementos considerados para explicar el incremento en la velocidad de retroceso. A escala general, la reducción de los glaciares también tiene implicaciones para la disponibilidad de agua. Argentina cuenta con 16 mil 968 glaciares que aportan recursos hídricos a 36 cuencas distribuidas en 12 provincias, donde habitan alrededor de siete millones de personas.
El agua generada por el deshielo forma parte del abastecimiento de ríos y arroyos y puede reducir los efectos de los periodos de sequía. Esta función tiene relevancia en zonas áridas y semiáridas del país, entre ellas Mendoza.
Organizaciones ambientales han señalado que tanto los glaciares como las áreas periglaciares funcionan como reservas de agua. Agostina Rossi Serra, bióloga de Greenpeace, explicó que estos territorios almacenan agua y la liberan de manera gradual hacia otros sistemas hídricos.
¿De qué trata la reforma a la Ley de Glaciares en Argentina?
La reforma aprobada por el Congreso argentino modifica la Ley de Glaciares sancionada en 2010. La legislación original impedía actividades mineras y de exploración en zonas glaciares y periglaciares y establecía mecanismos de protección para estas áreas por su función como reservas de agua.
Uno de los principales cambios consiste en trasladar a los gobiernos provinciales parte de la responsabilidad para determinar qué áreas deben permanecer bajo protección. Hasta ahora, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) tenía un papel central en la elaboración del inventario utilizado para establecer esas zonas. Con la reforma, los glaciares y ambientes periglaciares incluidos en el inventario nacional continuarán bajo protección, a menos que las autoridades provinciales determinen que determinadas áreas no cumplen una función como reservas estratégicas de agua. Esto podría permitir el desarrollo de actividades mineras en terrenos que anteriormente estaban sujetos a restricciones.
El Senado había aprobado el proyecto en febrero de 2026 y la Cámara de Diputados completó posteriormente el proceso legislativo. El presidente Javier Milei respaldó la modificación bajo el argumento de que las provincias deben contar con atribuciones para administrar los recursos ubicados dentro de sus territorios. Gobernadores de Catamarca, Jujuy, Salta, Mendoza y San Juan también expresaron su respaldo a la reforma. Desde esas provincias se sostuvo que la legislación de 2010 limitaba proyectos vinculados con la explotación de recursos minerales.
La modificación, sin embargo, generó protestas, presentaciones judiciales y cuestionamientos de organizaciones ambientales y sectores de la oposición. Entre los principales señalamientos se encuentra el posible impacto sobre las reservas de agua y sobre las cuencas que dependen del aporte de los glaciares. Durante la discusión legislativa, la diputada Natalia de la Sota sostuvo que el acceso al agua debe formar parte de cualquier proyecto de desarrollo. En contraste, la legisladora Nancy Picón Martínez defendió la reforma y afirmó que la nueva normativa mantiene mecanismos para proteger los glaciares.
El debate ocurre mientras diferentes regiones de Argentina buscan ampliar proyectos de extracción de recursos naturales y, al mismo tiempo, enfrentan discusiones sobre la disponibilidad de agua y la conservación de los sistemas que abastecen las cuencas del país.


