Wout van Aert juega al póker y gana la etapa 15 de la Vuelta a España 2026
El corredor belga hizo una fracción bien estratégica y supo jugar sus cartas para sacar ventaja en los últimos metros.

Por cuenta de las altas temperaturas, la organización de la Vuelta a España 2026 tuvo que reducir el recorrido planteado para la etapa 15. La jornada del domingo se corrió en la región de Andalucía, entre las poblaciones de Palma del Río y Córdoba. Fue un recorte de poco más de 80 kilómetros y el terreno mayormente llano hacía pensar en un día de relativa calma dentro del pelotón para los 110 kilómetros totales.
Inicialmente, 11 corredores se desprendieron en una escapada que el grupo principal vigilaba a un minuto de distancia. El paso por el Puerto de la Forestal, categorizado de tercera, dejó al neerlandés Gijs Leemreize como el primer conquistador de desniveles del día. No obstante, no representaba un riesgo para la camiseta de puntos que porta el colombiano Santiago Buitrago.
Pasado ese punto montañoso, la diferencia entre las dos partes se empezó a reducir y algún inconveniente mecánico de Primoz Roglic hizo saltar las alarmas cerca de la mitad del trazado. El pavimento ardiente traía como riesgo la gravilla en los descensos pronunciados con barranco a los lados, así que la técnica para inclinar la bicicleta fue clave para evitar accidentes.
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Llegó el Puerto de Artafi, también de tercera clase, y el destacado en la sumatoria de la montaña fue Andreas Leknessund. A la aventura del noruego se le unió el belga Ramses Debruyne para quedarse con el sprint intermedio en Santa María de Trassierra. Aunque el grupo de mayorías seguía vigilando de cerca, todavía no consolidaba la caza y seguía postergando el objetivo de consolidar la carrera.
De cara a los últimos 30 kilómetros, más corredores apretaron el paso para unirse a la punta. El nombre más destacado era el de Wout van Aert y ahí fue que la carrera, insospechadamente, se partió. Quedó con cinco en la fuga, un puñado de 10 ciclistas persiguiendo a un minuto y el pelotón marchando a 1:30. El panorama cambió radicalmente y las vigilancias que suponían la tranquilidad del día quedaron de lado.
En efecto, cuando la carretera se inclinó en bajada para ir al último tramo, Van Aert no tardó en lanzar un ataque y empezó a poner a todos los demás que estaban luchando por el triunfo de etapa con los pelos de punta. Sus intentos fueron infructuosos ante la resistencia de los demás y había pelea abierta para la disputa de un embalaje final por el reconocimiento del día.
La entrada a la ciudad de Córdoba se dio a toda velocidad para un desenlace que consumió los 10 kilómetros definitivos en un parpadeo. Las miradas inquietantes entre los de punta cuidaban con recelo los espacios y alistaban las piernas ante cualquier sobresalto ajeno. El primero en activar los reflejos fue Thibau Nys, aunque sin éxito. Luego, Leknessund tuvo su infructuoso turno. Finalmente, las cartas bien guardadas de Van Aert le dieron la ventaja para los 30 metros de llegada a meta y el triunfo de etapa, emulando lo que ya había hecho en esa misma localidad en 2024.


