Chicago Bears suman a Jeffery Simmons: ¿son candidatos reales para ganar el Super Bowl?
Chicago apuesta por el presente con uno de los defensivos más importantes de la NFL, mientras Caleb Williams y Ben Johnson buscan dar otro paso hacia el título

Los Chicago Bears dieron uno de los movimientos más importantes de la temporada 2026 de la NFL con la incorporación de Jeffery Simmons, tackle defensivo procedente de los Tennessee Titans. La operación fortalece una de las posiciones que necesitaba mayor profundidad en Chicago y representa una apuesta por competir por el Super Bowl LXI, después de un inicio de campaña con cinco victorias y dos derrotas.
La franquicia entregará sus selecciones de primera ronda de los Drafts de 2027 y 2028, además de una cuarta ronda de 2027, a cambio del jugador de 29 años y una quinta ronda de 2028. La decisión del gerente general Ryan Poles implica sacrificar capital de reclutamiento futuro por un elemento que puede transformar el funcionamiento de la defensa desde esta misma temporada.
La pregunta es si Chicago tiene suficientes argumentos para disputar el campeonato o si todavía necesita resolver problemas estructurales. El equipo viene de conquistar la NFC Norte en 2025, con marca de 11-6 y una victoria sobre Green Bay en la ronda de comodines, antes de caer en la ronda divisional. Ahora ocupa el segundo lugar de su división, detrás de Minnesota, que permanece invicto con registro de 6-0.
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Jeffery Simmons, la pieza que necesitaba la defensa de Chicago
Simmons llega con antecedentes que justifican su condición de refuerzo prioritario. El liniero fue seleccionado cuatro veces al Pro Bowl y recibió reconocimiento All-Pro de primer equipo en 2025, cuando registró 11 capturas de quarterback. Durante sus primeros siete partidos de 2026 acumuló cuatro sacks, 38 tackleadas y seis detenciones detrás de la línea de golpeo, cifras conseguidas con unos Titans que apenas suman una victoria.
Su incorporación permitirá formar una pareja interior con Grady Jarrett, mientras Montez Sweat y Austin Booker ofrecen alternativas para presionar desde los extremos. La salida de Gervon Dexter rumbo a Atlanta había reducido las opciones de Chicago en el centro de la línea defensiva. Simmons puede compensar esa ausencia, enfrentar bloqueos dobles y liberar espacios para que sus compañeros lleguen al quarterback.
La defensa de los Bears ha conseguido resultados importantes, aunque sus indicadores muestran diferencias entre la producción general y la eficiencia por jugada. Chicago permite 20.4 puntos por encuentro, la novena mejor cifra de la liga, y ha conseguido 19 capturas y diez recuperaciones de balón. Sin embargo, ocupa el puesto 18 en yardas aéreas permitidas y el 14 en puntos esperados añadidos por jugada defensiva (EPA), una estadística que mide la eficiencia según cada situación de juego.
El trabajo de Simmons también puede modificar la estrategia del coordinador Dennis Allen. Chicago ha enviado cargas adicionales sobre el quarterback en el 37.9% de sus jugadas defensivas, una de las tasas más elevadas de la NFL. Generar presión únicamente con cuatro linieros permitiría mantener más jugadores en cobertura, reducir los espacios para los receptores rivales y mejorar la respuesta ante ofensivas capaces de atacar por aire.
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La operación, sin embargo, tiene un costo considerable. Simmons firmó una extensión contractual de tres años y aproximadamente 105.8 millones de dólares durante 2026, mientras Chicago comprometió dos selecciones de primera ronda. Aunque el contrato permite pensar en varias temporadas de competencia, la inversión reduce el margen para incorporar talento joven mediante el Draft. El intercambio tendrá que justificarse tanto con resultados inmediatos como con su rendimiento en los próximos años.
Caleb Williams, Ben Johnson y las armas ofensivas para buscar el Super Bowl
La ofensiva constituye otro argumento para considerar a Chicago entre los contendientes de la Conferencia Nacional. Los Bears promedian 390.7 yardas y 25.7 puntos por partido, con la tercera mayor producción ofensiva en yardas de la liga. Caleb Williams, en su tercera temporada profesional, registra 1,020 yardas por pase, cinco touchdowns, una intercepción y un rating de 105.6, pese a perderse tres encuentros por una lesión muscular.
El desarrollo del quarterback es determinante porque Chicago ya demostró que puede ganar con su ofensiva como protagonista. En el triunfo 30-24 sobre New England, Williams completó 22 de 33 envíos para 308 yardas y dos anotaciones. Además, el equipo cuenta con Luther Burden III, líder receptor con 491 yardas, Rome Odunze con 381 y el ala cerrada Colston Loveland con 244. Son opciones que permiten distribuir el balón y alternar rutas cortas con ataques profundos.
El juego terrestre también ofrece alternativas. D’Andre Swift suma 476 yardas y siete touchdowns por acarreo, mientras Kyle Monangai aporta 324 yardas, formando una combinación que puede controlar el reloj y reducir la presión sobre Williams. A ello se agrega una línea ofensiva con Joe Thuney, Garrett Bradbury y Darnell Wright. La diversidad de recursos permite que el ataque no dependa exclusivamente de las jugadas individuales del quarterback.
En el cuerpo técnico aparece una de las principales fortalezas de la organización. Ben Johnson transformó la ofensiva de Detroit entre 2022 y 2024, antes de conducir a Chicago al campeonato divisional en su primera temporada como entrenador principal. Ahora trabaja con Press Taylor, coordinador ofensivo con experiencia en Jacksonville y participante del cuerpo técnico de Philadelphia que conquistó el Super Bowl LII. Del lado defensivo, Dennis Allen fue entrenador principal de Raiders y Saints, además de formar parte de la organización de Nueva Orleans que ganó el Super Bowl XLIV.
Chicago tiene argumentos para competir por el Super Bowl, pero todavía no puede considerarse el favorito indiscutible de la Conferencia Nacional. Las lesiones de Williams, las deficiencias defensivas por jugada y las dos derrotas divisionales representan asuntos por corregir. Su siguiente examen será el 2 de noviembre frente a Seattle, campeón vigente de la NFL, en un enfrentamiento que permitirá evaluar el impacto inicial de Simmons ante otro aspirante al título.
La llegada del tackle defensivo modifica las expectativas porque Chicago ya cuenta con una ofensiva capaz de producir puntos, un quarterback en desarrollo y entrenadores con experiencia en postemporada. La combinación podría colocarlo entre los principales aspirantes de la NFC, pero deberá mantener esa producción frente a rivales de mayor exigencia. El intercambio por Simmons no garantiza llegar al Super Bowl: representa la decisión de aprovechar una oportunidad de competir por el campeonato desde 2026.


