¿Qué les pasa a los Cowboys? Dallas repite sus errores y pone en riesgo los playoffs
Los Cowboys mantienen las dudas defensivas, sufren por su irregularidad ofensiva y ponen en riesgo los playoffs de la NFL 2026, pese a competir en una NFC Este debilitada

Los Dallas Cowboys volvieron a protagonizar una derrota que refleja los problemas de su temporada 2026. Este domingo 1 de noviembre, el equipo desperdició una ventaja de 14 puntos en el último cuarto y cayó 33-30 ante los Arizona Cardinals en tiempo extra, resultado que lo dejó con marca de tres victorias y cinco derrotas. Apenas una semana antes había superado 38-21 a Philadelphia, pero el conjunto dirigido por Brian Schottenheimer sigue sin conseguir dos triunfos consecutivos. La irregularidad se ha convertido en una constante que amenaza sus aspiraciones de postemporada.
El contraste entre producción y resultados resume la situación de Dallas. Después de ocho partidos, los Cowboys acumulan 219 puntos anotados y 213 recibidos, con una diferencia de apenas seis unidades, a pesar de contar con jugadores capaces de generar anotaciones en prácticamente cualquier momento. Las derrotas 34-31 contra Baltimore y 33-30 frente a Arizona muestran que superar los 30 puntos tampoco garantiza una victoria. Las fallas defensivas, las dificultades para administrar ventajas y la falta de continuidad ofensiva explican buena parte de los resultados.
La situación tampoco representa un problema exclusivo de esta campaña. En 2024, Dallas terminó con marca de 7-10 y en 2025 cerró con 7-9-1, pese a que durante esa última temporada su ofensiva produjo 471 puntos, la séptima mayor cantidad de la NFL. Sin embargo, la defensiva permitió 511 unidades, la peor cifra de toda la liga. El desequilibrio entre ambas unidades se mantiene como un problema recurrente, mientras los cambios en el cuerpo técnico y las incorporaciones de jugadores no han conseguido establecer una regularidad que se refleje en victorias.
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La defensa de los Cowboys, un problema que se repite y termina por costar partidos

Las estadísticas de 2026 muestran que la defensa continúa como el principal punto vulnerable. Dallas permite 385.4 yardas totales por partido y 152.8 por tierra, las dos peores marcas de la NFL hasta el cierre de la semana 8. Sus rivales acumulan 1,222 yardas terrestres, con promedio de 5.0 por acarreo, mientras que han convertido 54 de 105 terceras oportunidades, una efectividad del 51.4%. Estas cifras reflejan las dificultades del equipo para detener series ofensivas, recuperar la posesión y limitar el tiempo que sus oponentes permanecen en el terreno.
La derrota ante Arizona expuso nuevamente esa fragilidad. Los Cardinals consiguieron 467 yardas totales, incluidas 202 por tierra, a pesar de que Dallas registró cinco capturas y provocó dos pérdidas de balón. Tyler Allgeier consiguió 147 yardas en apenas 11 acarreos, mientras Gardner Minshew ingresó como reemplazo de Jacoby Brissett y lanzó 188 yardas y tres pases de touchdown. Arizona anotó touchdowns en cuatro posesiones consecutivas durante la segunda mitad y empató el encuentro cuando restaban seis segundos. La defensiva de los Cowboys no logró responder a los ajustes del rival, incluso después de haber conseguido una ventaja de dos anotaciones.
El problema ha sobrevivido a los cambios en la coordinación defensiva. Dallas fue último de la NFL con 30.1 puntos recibidos por partido durante 2025, una situación que provocó modificaciones y llevó a la contratación de Christian Parker en enero de 2026. Aunque el promedio disminuyó a 26.6 unidades permitidas por encuentro, las dificultades para defender la carrera y detener terceras oportunidades persisten. La contratación de nuevos responsables defensivos no se ha traducido en una solución sostenida, mientras el equipo continúa dependiendo de que su ofensiva anote suficientes puntos para compensar las fallas del otro lado del balón.
Una ofensiva que no alcanza su potencial y los patrones que amenazan los playoffs de Dallas
La ofensiva tampoco está exenta de responsabilidad. Los Cowboys promedian 27.4 puntos por partido, mientras Dak Prescott suma 2,046 yardas, 14 pases de touchdown y cinco intercepciones. CeeDee Lamb registra 709 yardas y seis anotaciones, y George Pickens acumula 533 yardas y dos touchdowns. Sin embargo, esa producción contrasta con actuaciones de apenas 16 puntos contra Tampa Bay y 13 frente a Green Bay. Además, el ataque terrestre promedia solo 3.8 yardas por intento; contra Arizona necesitó 39 acarreos para conseguir 93 yardas. La falta de equilibrio reduce su capacidad para consumir tiempo, sostener ventajas y responder cuando las defensas rivales limitan el juego aéreo.
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Los antecedentes permiten identificar patrones similares en los fracasos recientes. Dallas consiguió tres temporadas consecutivas con marca de 12-5 entre 2021 y 2023, con ofensivas que anotaron 530, 467 y 509 puntos, respectivamente. Sin embargo, cayó 23-17 ante San Francisco en enero de 2022, perdió 19-12 contra el mismo rival en enero de 2023 y fue eliminado 48-32 por Green Bay en enero de 2024. En esos encuentros aparecieron problemas distintos: dificultades para establecer el juego terrestre, ataques incapaces de responder bajo presión y defensivas superadas en momentos decisivos. El resultado de esa combinación es una franquicia que no disputa un Juego de Campeonato de la NFC desde la temporada 1995, pese a haber integrado equipos competitivos durante la fase regular.
El panorama de la NFC Este mantiene abiertas las posibilidades de clasificación, pero también evidencia la oportunidad que Dallas está desperdiciando. New York Giants lidera con 4-2-1, seguido por Cowboys (3-5), Washington (2-4-1) y Philadelphia (2-6). En conjunto, la división registra 11 victorias, 17 derrotas y dos empates, una situación que recuerda a 2020, cuando Washington ganó el sector con apenas 7-9. A los Cowboys todavía les quedan nueve partidos y necesitan ganar seis para terminar con récord de 9-8, sin que eso garantice su boleto. El balance divisional de 2-1 mantiene una posibilidad de recuperación, pero el historial reciente plantea la misma interrogante: ¿podrá Dallas corregir sus errores antes de que otra temporada termine sin siquiera competir por un campeonato de conferencia?


