Siboldi lanza crítica tras salida de Larcamón: “Lo más fácil es cortar al entrenador”
El uruguayo analiza la salida de Larcamón en Cruz Azul, destaca la exigencia del club y explica cómo un nuevo técnico debe asumir el proyecto rumbo al título
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Este 22 de abril de 2026 se anunció la salida de Nicolás Larcamón del banquillo de Cruz Azul, después de días de fuerte presión por la eliminación frente a LAFC en la Concacaf Champions Cup y por una racha negativa que terminó por poner bajo revisión el proyecto celeste en la antesala de la fase final.
En ese escenario apareció en exclusiva por Claro Sports en W Radio la voz de Robert Dante Siboldi, un entrenador que conoce de primera mano lo que significa trabajar en clubes grandes, lidiar con la urgencia de resultados y asumir procesos en momentos límite. Hoy sin equipo tras su salida de Mazatlán a finales de 2025, el uruguayo trazó una radiografía del golpe que vive Cruz Azul y de la forma en que debería aterrizar el siguiente técnico en un proyecto que, por historia y presión, no admite pausas largas.
Sorpresa total ante la salida de Larcamón

La primera reacción de Siboldi fue de asombro. Al conocer la noticia, el exentrenador de Tigres y Santos dejó claro que no esperaba un movimiento de ese calibre tan cerca del cierre del torneo. “Sí, totalmente sorpresa. Me estoy enterando de lo que están diciendo. No tenía idea. Esa es la exigencia que tiene un equipo dentro del fútbol mexicano. Es complicado, es complejo, pero hay que asumirlo”, dijo, al describir el efecto que genera una decisión así en una institución obligada a competir por todo.
Después, Siboldi fue más a fondo y explicó que, desde fuera, es imposible tener la fotografía completa de lo ocurrido, aunque sí entiende el tamaño de la exigencia en La Noria. “Es difícil dar una opinión de afuera porque no estás en la interna, pero Cruz Azul exige siempre los mejores resultados y no solamente eso, sino que el equipo juegue, que tenga una identidad, que tenga una idea de juego bien definida. La directiva intenta dar esos resultados. Algo tuvo que haber pasado que llevó a tomar esa determinación. Es lamentable que prácticamente en la última fecha del torneo, quedando una fecha y después la Liguilla, pase esto. Lastimosamente para Nico, que no pudo cumplir ese ciclo, pero así estamos nosotros los entrenadores expuestos”.
La lectura de Siboldi no se queda en el nombre del técnico. Para él, cuando un proceso se rompe de forma repentina, la explicación no puede caer solamente sobre quien ocupa el banquillo. Ahí puso el foco en la estructura completa del club. “No es una sola persona la que tiene que cargar con toda la culpa. Es un trabajo en equipo, cada cargo tiene sus responsabilidades. Todo redunda en la actuación final, que es el equipo dentro de la cancha, los jugadores, que son los que mandan y marcan el rumbo. Siempre es desde el presidente, pasando por el gerente deportivo, en este caso Iván Alonso, después el entrenador. Pero el primero, el más fácil, el más rápido y determinante, es cortar el proceso del entrenador”.
El nuevo técnico debe entrar con autoridad, pero también con sensibilidad
En su análisis, el gran reto no está solo en llegar, sino en entender el estado emocional del vestidor. Siboldi habló desde su experiencia como exjugador y como entrenador que ha asumido proyectos en momentos críticos. Por eso, advirtió que lo primero que deja una salida abrupta es una sacudida interna. “Lo primero que imagino que debe pasar es incertidumbre. Mucha incertidumbre de qué es lo que va a pasar, las preguntas de por qué este cambio tan abrupto. Ellos tendrán que enfocarse en hacer su tarea, tendrán que cerrar filas y hablar entre ellos, sacar esto adelante porque son ellos los que llevan el rumbo en el campo. Ahora la pelota está en la cancha de ellos: comprometerse y trabajar con unidad”.
Ese punto conecta con lo que, a su juicio, debe hacer el entrenador que llegue: ordenar rápido, leer el ánimo del grupo y evitar que el ruido externo devore al plantel. Siboldi sabe de eso porque ya vivió una experiencia parecida cuando apareció en Tigres para corregir el rumbo en poco tiempo. “Yo no llegué como interino, llegué con una clara idea de que eran dos meses. La directiva se inclinó por mí para sacar el tema adelante por la experiencia que teníamos y por ser un referente dentro de la institución. Llegué como ‘bombero’, pero fui muy convencido porque había un gran plantel y teníamos que ajustar ciertas cosas. Piezas fundamentales fueron los jugadores. De interino llegué en Santos y después quedé como entrenador, pero a Tigres llegué de otra forma”.
Ese testimonio deja una pista clara para Cruz Azul. Un técnico que tome el cargo con la liguilla encima no puede llegar a reinventarlo todo; necesita detectar qué ajustar, qué sostener y cómo hacer que el plantel vuelva a creer en sí mismo. En equipos con aspiración al título, el margen es muy corto: la autoridad del entrenador importa, pero la respuesta del vestidor define el desenlace.
Sin identidad de casa, el proyecto siempre arranca incompleto
Siboldi también abrió un ángulo menos visible, pero profundo: la falta de un hogar fijo para Cruz Azul. En su lectura, ese problema ha terminado por golpear la estabilidad deportiva y emocional de la institución. “Ese ha sido un tema: el no tener un estadio, el no tener un lugar fijo. El que el aficionado no se sienta con ese sentido de pertenencia, eso ha sido parte importante en la inestabilidad del equipo. Cuando tú tienes un lugar donde vas, entrenas y juegas, es fundamental. Lastimosamente Cruz Azul no ha encontrado ese lugar para construir su casa. El hecho de deambular en el Estadio Ciudad de los Deportes, Querétaro, el Estadio Azteca, eso no te da identidad. Yo hubiera preferido ir a mis raíces en Hidalgo”.
La reflexión no es menor. Un club que pelea campeonatos necesita certezas en todos los niveles, y para Siboldi esa identidad no se construye solo desde el pizarrón. También se fortalece con una sede reconocible, con una relación más firme con la tribuna y con una sensación de pertenencia que hoy, desde su mirada, sigue incompleta en Cruz Azul.
Mientras el club define el siguiente paso, Siboldi dejó claro que sigue atento al momento para volver a dirigir. “Estamos esperando nuestro turno y con muchos deseos, muchas ganas. Han habido acercamientos de aquí y fuera de México también, y eso nos agrada mucho. Estamos buscando la mejor opción y esperemos que pronto volvamos a estar otra vez en el ruedo”. La frase funciona también como cierre de su lectura sobre Cruz Azul: en el fútbol mexicano todo cambia muy rápido, pero en los proyectos grandes la urgencia nunca desaparece. Y quien llegue a La Máquina tendrá que entenderlo desde el primer día.


