El dilema de David Alonso en Moto2: entre rematar bien o cuidarse de las marrullas
Las acciones imprudentes de Daniel Holgado en contra del colombiano crean una situación de cuidado antes de terminar el año.

Hay que ver qué se necesita para sacarle la bronca a un buen tipo. Durante los últimos años, David Alonso se ha presentado como un talento emergente en la élite del motociclismo que no solamente se ha ganado un buen nombre por sus grandes condiciones en la pista, sino por tener una personalidad que le encanta al público. Recién los últimos días han dejado ver al colombiano en una actitud mucho más sombría.
No es para menos. El desastre provocado por Daniel Holgado en la carrera del Gran Premio de Indonesia 2026 ha terminado por sacar de casillas al sudamericano. Haberlo derribado de manera absurda en la primera curva fue la revalidación de unos hechos que ya se habían presentado en el pasado. Como se verá, la relación entre los compañeros de equipo está rota, aunque no es lo más importante ahora mismo.
Lo más trascendental pasa por un dilema que afecta a David Alonso por estos días y que tendrá que saber gestionar para no lamentar más situaciones que puedan costarle de cara a su rendimiento a futuro: básicamente, está entre terminar la temporada de Moto2 con un desempeño notable o tomar el camino de la precaución para evitar eventuales nuevas marrullas que condicionen su parte física de cara a su debut en MotoGP.
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El cruce de declaraciones
Antes de entrar a profundizar en el dilema de Alonso, es importante entender por qué todo está tan mal. Ya teniendo en cuenta que no es la primera vez que Holgado actúa de manera imprudente para llevarlo al suelo, las declaraciones a DAZN que se han producido durante los días recientes han acrecentado la tensión. Además de las palabras de los dos pilotos, está lo que dijo Jorge ‘Aspar’ Martínez, fundador y cabeza máxima de la escudería.
David Alonso
“La acción con Holgado me pareció igual que las anteriores. Al final, la vida es bonita y hay que seguir adelante. Cuando uno no es buena persona, no se puede hacer nada. Yo sigo con lo mío, y él con lo suyo, y ya está. (…) No hay nada de relación, no hay nada de rollo en el equipo, y no es un equipo. Lo de menos es la acción. ¿Me tira alguien? Esto son carreras, una vez te pueden tirar a ti, otra vez yo puedo tirar a alguien, eso es lo de menos. Hay mucho más detrás. Yo, simplemente, sigo por mi camino y no hay que gastar tiempo con personas que no merecen la pena“.
Daniel Holgado
“Cuando pasan estas cosas, en caliente se dicen cosas sin pensar, que te salen en el momento. Yo tengo buena relación con él, siempre la hemos tenido. Yo estoy muy a lo mío. Le saludo sin ningún problema, y en el equipo está todo igual. (…) Es normal, llevamos solo dos días en Australia y no hemos hablado del tema. Me gustaría hablarlo porque no tengo ningún problema y creo que somos ya mayores para hablar estas cosas. Seguro que lo hablaremos en el futuro. No lo tengo en cuenta, son cosas que pasan, rivalidad pura y dura, y esto forma parte de este deporte”.
Jorge ‘Aspar’ Martínez
“Las declaraciones de David Alonso estuvieron un poco fuera de lugar. En estos dos años, ha tenido tres toques con Dani y lo ha tirado tres veces. (…) El problema no está en el equipo, sino entre ellos dos. Cuando tienes dos pilotos buenos, dos ganadores, siempre ocurren este tipo de cosas. (…) Evidentemente, me voy a sentar con ellos. Con el equipo no, porque está perfecto. Me sentaré por separado y les voy a dar un cachete a cada uno porque se lo merecen“.
¿Quién tiene la razón?
La molestia de Alonso es más que evidente y, para muchos, justificada. Para quienes se solidarizaron con lo que le sucedió en Indonesia, una de las escenas más indignantes fue ver cómo Holgado sí pudo retomar la largada y acabó quedándose con el tercer lugar del podio, misma posición que su compañeros se había ganado a pulso en la clasificación. Además, ver al equipo celebrando ese resultado y sin emitir un pronunciamiento sobre lo sucedido ni, mucho menos, acciones correctivas. De ahí en más no hay mucho más para analizar por las solas declaraciones del colombiano.
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Ahora bien, donde sí se empiezan a ver conclusiones es en las palabras de los otros dos protagonistas. Por el lado de Holgado, insiste en que se trató de una acción desafortunada que él ve como normal dentro de la competencia a motor, a pesar de que no es la primera vez que le trunca los planes a su compañero. Además, aduce que la disculpa pública ha sido suficiente y deja para más adelante la conversación directa. No se sabe si eso llegue a darse, pero que en el aire que el español estuviera esperando a que sea Alonso el que se acerque a propiciar el diálogo, lo cual ya sería el colmo del absurdo.
Todavía más importante es lo que ha dicho Aspar. Deja marcada su posición al decir que las declaraciones de Alonso han estado fuera de sitio y se limita a mencionar las caídas propiciadas por Holgado, tema que está más que documentado, pero no se refiere a reproche alguno sobre la actitud de quien ha ocasionado todo. Lo anterior provoca preguntas que no dejan muy bien ubicada su labor como líder de la escudería: ¿acaso no merecía esta situación una intervención inmediata que evitara la descarga pública de Alonso? ¿Pudo ser que, al ver que el equipo no toma cartas en el asunto, el colombiano optara por hacerse respetar un poco para no quedar como un blandengue ante la opinión pública? ¿Por qué los correctivos de las dos caídas anteriores no evitaron una tercera? ¿Por qué se refiere a la imprudencia de Alonso para hablar y no a la imprudencia de Holgado para conducir?
El dilema de David Alonso
Sea como sea, las respuestas a las preguntas simplemente van a resolver temas del pasado, pero no se ven en este punto como algo realmente útil para frenar una nueva acción temeraria. Más allá de decidir entre hablar o quedarse callado, las decisiones trascendentales de Alonso van a ser en la pista y la manera en la vaya afrontar las carreras que le quedan en esta temporada y en esta categoría.
Ahora que ya se ha confirmado que correrá con Honda LCR Team en MotoGP durante 2027, hay objetivos bien marcados para el futuro cercano. Se entiende la sed de competitividad y victoria que caracteriza a los deportistas de alto rendimiento, lo cual los lleva a dar lo mejor de sí en cada oportunidad. Antes de dar el salto a la máxima categoría, Alonso está en todo el derecho de buscar una presentaciones que dejen una grata imagen de su paso por Moto2.
No obstante, está el riesgo de que esa ambición lo vuelva a poner junto a Holgado en un tramo de carrera decisivo. Con lo visto, una situación así habría que tomarla con pinzas. La opción de una nueva caída a tan poco de que termine el año le abre la puerta a lesiones indeseadas que podrían frenar el proceso que está por iniciar con la escudería japonesa y que requerirá de un piloto en plenitud de condiciones para arrancar toda la pedagogía que suponen nuevas velocidades, pesos y comportamientos de la élite.
Contando el Gran Premio de Australia que se llevará a cabo este fin de semana, quedan cinco carreras para acabar el ciclo, sumando Malasia, Catar, Portugal y la Comunidad Valenciana. A pesar del perjuicio de la más reciente salida, el representante cafetero marcha quinto en el campeonato con 166 puntos por detrás de Manuel González (265,5), Izan Guevara (260), Iván Ortolá (191,5) y Holgado (170). Escalar posiciones está a la vista, pero el peligro de una nueva marrulla en su contra, también.


