Cambiar de rutina de ejercicio alarga la vida: razones y recomendaciones, según estudios de Harvard
Especialistas explican que mezclar actividad aeróbica moderada, entrenamiento intenso y ejercicios de fuerza ofrece mayores beneficios que practicar una sola disciplina

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Hacer ejercicio de forma constante sigue siendo una de las recomendaciones más repetidas por especialistas para mejorar la salud y aumentar la esperanza de vida. Sin embargo, nuevas investigaciones también apuntan a otro factor que puede marcar diferencia: variar la rutina de entrenamiento. Estudios recientes de la Universidad de Harvard señalan que combinar distintos tipos de actividad física se relaciona con una menor mortalidad y mayores beneficios para el organismo.
La investigación respalda la idea de que no basta con enfocarse únicamente en correr, caminar o levantar pesas. La diversidad en el ejercicio se ha convertido en un elemento importante dentro de los programas de actividad física, ya que permite trabajar distintos sistemas del cuerpo y reducir riesgos asociados al sedentarismo.
¿Es recomendable cambiar de ejercicios regularmente? Esto dicen los estudios de Harvard
De acuerdo con la evidencia científica citada por especialistas en rehabilitación y medicina física, combinar actividades aeróbicas moderadas, ejercicios intensos y sesiones de fortalecimiento muscular ofrece beneficios independientes y acumulativos para la salud. La doctora Marta Supervía, integrante de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, explicó que las personas que mezclan estos tres tipos de entrenamiento pueden reducir hasta en 50% el riesgo de mortalidad general comparado con quienes no realizan actividad física.
Los estudios también encontraron diferencias dependiendo del objetivo específico. Para reducir riesgos cardiovasculares, se recomienda acumular entre 150 y 225 minutos semanales de actividad moderada, acompañados por al menos dos sesiones de fortalecimiento muscular. En el caso de la prevención de cáncer, las cifras aumentan a más de 300 minutos de actividad moderada por semana.
Además, el entrenamiento combinado muestra mejores resultados frente a quienes realizan únicamente cardio o solo ejercicios de fuerza. Según la investigación, mezclar ambas modalidades puede asociarse con una reducción del riesgo de mortalidad de entre 40 y 46%, mientras que practicar una sola disciplina ofrece beneficios menores.
Consejos para cambiar de ejercicio gradualmente
Los especialistas recomiendan que cualquier modificación en la rutina física se haga de forma progresiva. Uno de los puntos principales es permitir recuperación entre sesiones intensas y evitar trabajar los mismos grupos musculares en días consecutivos, con el objetivo de disminuir sobrecargas o lesiones.
También se aconseja alternar actividades que involucren diferentes capacidades físicas. La natación, por ejemplo, combina trabajo cardiovascular y resistencia muscular; el entrenamiento HIIT mejora la capacidad cardiorrespiratoria en menos tiempo; mientras que caminar rápido sigue siendo una de las actividades con mayor impacto positivo para personas sedentarias.
Otro aspecto señalado por los especialistas es que el cambio debe adaptarse a las condiciones físicas de cada persona. Incrementar intensidad, duración o frecuencia de manera brusca puede provocar molestias o abandono del ejercicio. Por ello, se recomienda construir hábitos sostenibles y mantener variedad dentro del entrenamiento semanal.
Pese a todos estos beneficios, los estudios muestran que una gran parte de la población todavía no cumple las recomendaciones mínimas de actividad física. Los expertos insisten en que el objetivo principal sigue siendo mantenerse activo, pero recuerdan que incorporar distintas modalidades de ejercicio puede aportar beneficios adicionales para la salud y la longevidad.


