¿Te duele la rodilla o quieres quemar calorías al doble? Caminar hacia atrás podría ser la solución
Ir en sentido contrario al habitual no solo representa un reto físico, también activa mecanismos distintos en el cuerpo y el cerebro

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Caminar es una de las actividades físicas más accesibles, pero hacerlo en reversa podría cambiar por completo sus beneficios. En los últimos años, el llamado ‘retrowalking’ ha ganado terreno no solo como tendencia en redes sociales, sino también como una práctica respaldada por especialistas en rehabilitación y medicina deportiva.
Ir en sentido contrario al habitual no solo representa un reto físico, también activa mecanismos distintos en el cuerpo y el cerebro. Diversas investigaciones han comenzado a analizar sus efectos, encontrando beneficios que van desde la mejora en el equilibrio hasta una mayor quema de calorías.
¿Qué es el ‘retrowalking’ y por qué se hizo tan popular esta rutina?
El ‘retrowalking’, o caminar hacia atrás, es una práctica que durante años fue vista como algo anecdótico o incluso recreativo. Sin embargo, su popularidad creció con la difusión en redes sociales, donde influencers destacaban sus supuestos beneficios físicos y mentales.
Más allá de su viralidad, la comunidad médica comenzó a interesarse en esta actividad hace algunas décadas. Estudios recientes, como los publicados en el Journal of Healthcare Engineering, la consideran un ejercicio de rehabilitación eficaz para mejorar el equilibrio, la propiocepción de la rodilla y la función física.
Especialistas han documentado que esta práctica es recomendada en pacientes con enfermedades neurológicas como Parkinson o en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, además de quienes presentan problemas articulares en la parte inferior del cuerpo.
¿Cuáles son los beneficios de caminar hacia atrás? Esto dicen los especialistas
Caminar en reversa implica un cambio en la biomecánica del cuerpo. A diferencia de la marcha convencional, donde se apoya primero el talón, al retroceder se inicia con la punta del pie, lo que modifica la activación muscular y genera nuevos estímulos.
El fisiólogo Jordan Boreman, de Cleveland Clinic, explica que este esfuerzo adicional incrementa la exigencia física, lo que se traduce en una mayor quema de calorías. Mientras caminar normalmente implica un gasto aproximado de 3.5 METs, hacerlo hacia atrás puede alcanzar cerca de 6 METs, casi el doble.
Además, esta práctica fortalece músculos clave como los cuádriceps, glúteos y pantorrillas. Algunas otras investigaciones señalan que también puede mejorar la estabilidad y reducir el dolor en personas con osteoartritis de rodilla, al disminuir la presión sobre las articulaciones.
En el plano cognitivo, caminar hacia atrás obliga al cerebro a concentrarse más en cada movimiento. Esto no solo mejora la coordinación, también estimula conexiones neuronales y puede contribuir a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo, de acuerdo con estudios de la Universidad de California en Estados Unidos.
¿Cuánto tiempo se recomienda practicar el ‘retrowalking’ y cómo hacerlo de forma segura?
Aunque sus beneficios son amplios, los especialistas coinciden en que la práctica debe realizarse con precaución. Caminar hacia atrás dificulta la percepción del entorno, por lo que es fundamental elegir espacios seguros, sin obstáculos ni superficies irregulares.
Los expertos recomiendan comenzar de forma gradual, sin prisas, y con el calzado adecuado. En casos de dolor crónico o lesiones previas, lo más recomendable es consultar con un especialista antes de incorporar esta rutina.


