Isaac del Toro, el principal escudero en la obsesión de Pogacar por conquistar Sanremo
El mexicano será pieza clave en la estrategia de UAE para romper el último vacío de Pogacar: ganar Milano-Sanremo y acercarse al récord histórico de Monumentos

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La Milano–Sanremo 2026 no es una carrera más en el calendario de Tadej Pogacar. El Monumento en el norte de Italia, que se correrá este sábado 21 de marzo, es una de las grandes clásicas que sigue resistiendo a un corredor que ya ha dominado prácticamente todos los territorios del deporte.
Los Monumentos del ciclismo son las cinco carreras clásicas, es decir, de un día, más prestigiosas dentro del circuito. Con diez títulos en su palmarés, cinco Il Lombardia, tres Liège–Bastogne–Liège y dos Tour de Flandes, el esloveno llega a “la Classicissima” con una misión específica: alcanzar las once victorias y empatar con Roger De Vlaeminck como el segundo ciclista más ganador en la historia de estas carreras.
En ese contexto, el nombre de Isaac del Toro aparece como un elemento fundamental dentro del plan. El mexicano será la herramienta principal de la estrategia diseñada para resolver el mayor problema competitivo de Pogacar: convertir su superioridad física en una victoria concreta en Sanremo, algo que no ha logrado en cinco intentos previos.
Su rol dentro de UAE Team Emirates para este sábado 21 de marzo es claro: ser el hombre que rompa el equilibrio antes del Poggio, que eleve el ritmo en la Cipressa hasta un punto donde la carrera deje de ser controlable y obligue a los rivales, especialmente Mathieu van der Poel, a entrar en un terreno incómodo.
El historial de Tadej Pogacar en la Milano Sanremo
En 2020 el esloveno debutó en la la Classicissima con un discreto 12º lugar, aún sin incidencia directa en la resolución. En 2022 fue quinto tras una serie de ataques en el Poggio que evidenciaron un problema clave: gastar demasiado antes del momento decisivo.
En 2023 terminó cuarto, superado por la lectura táctica de Van der Poel, quien eligió el instante exacto para atacar cuando el grupo ya estaba al límite. En 2024 y 2025 firmó dos terceros lugares consecutivos, ambos dentro del mismo patrón: no logra soltar a sus rivales en la subida final y pierde en el sprint reducido en Via Roma.
Cinco participaciones, dos podios y una conclusión repetida. Milano–Sanremo, la clásica más larga del calendario con casi 300 kilómetros, es una carrera donde el margen de error es mínimo y donde cada decisión tiene consecuencias directas en los últimos dos kilómetros.
Tadej Pogacar y la posibilidad de seguir haciendo historia
Si Pogacar rompe la maldición y por fin conquista Sanremo, alcanzaría 11 Monumentos en su palmarés. Esta cifra lo empataría con Roger De Vlaeminck en la segunda posición histórica, quedando solo por detrás de Eddy Merckx con 19. A sus 27 años, la victoria lo dejaría a ocho del récord absoluto, una cifra que durante décadas fue considerada inalcanzable.
Además, la carrera en el norte de Italia es una de las dos grandes clásicas que aún no ha ganado, junto a Paris–Roubaix, el “Infierno del Norte”. Con una victoria, sumaría su cuarto Monumento distinto y quedaría a sólo uno de completar el “Monument Sweep”, es decir, ganar las cinco, un registro que únicamente han conseguido Merckx, De Vlaeminck y Rik Van Looy.
Isaac del Toro: el ajuste táctico que no tuvo en años anteriores
En sus intentos previos, Pogacar ha enfrentado un problema recurrente: llegar al Poggio con demasiados rivales aún en condiciones de responder. Ahí es donde entra Del Toro. El mexicano no es un gregario convencional; su perfil de escalador explosivo permite sostener un ritmo alto sin colapsar en los últimos kilómetros.
Reducir el grupo. Quitar velocistas. Forzar selecciones tempranas. Obligar a que la carrera se rompa antes del punto donde históricamente se decide. Es, en esencia, la pieza que faltó en 2024, cuando UAE se quedó sin apoyo suficiente en la subida clave.
Milano–Sanremo mantiene una lógica distinta al resto de los Monumentos. No gana necesariamente el más fuerte, sino el que logra alinear la mejor estrategía en equipo. Para Pogacar, esa ha sido la barrera. Ahora, con Del Toro a su lado, que llega en un gran momento como campeón del UAE Tour y la Tirreno-Adriático, es la herramienta que puede inclinar una carrera que ha sido de los únicos límites reales en la trayectoria del mejor ciclista de su generación.


