AFC Sur 2026: Daniel Jones, CJ Stroud y Cam Ward buscan destronar a los Jaguars
Jaguars, Texans, Colts y Titans llegan con distintos objetivos, pero todos dependen de la evolución de sus quarterbacks para pelear la AFC Sur

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La AFC Sur llega a la temporada 2026 con cuatro equipos que parten desde escenarios distintos, pero con una pregunta común: cuánto pueden crecer sus quarterbacks. Indianapolis vuelve a apostar por Daniel Jones después de un 2025 que terminó condicionado por su lesión; Jacksonville busca confirmar el avance de Trevor Lawrence; Tennessee construye alrededor de Cam Ward; y Houston necesita que CJ Stroud vuelva a acercarse al nivel que mostró como novato.
La división también presenta movimientos en los entrenadores, refuerzos en posiciones específicas y decisiones que pueden modificar la carrera por el título. Jaguars y Texans parten con argumentos para disputar la cima, Colts intenta recuperar lo que mostró durante la primera mitad de 2025 y Titans encara una temporada en la que el desarrollo de Ward tendrá más peso que el resultado inmediato.
Indianapolis Colts: Daniel Jones vuelve a ser la clave
Indianapolis descubrió una versión de Daniel Jones que pocos anticipaban durante 2025. El quarterback se quedó con la titularidad por encima de Anthony Richardson y ayudó a construir una ofensiva que llegó a colocarse entre las más productivas de la NFL antes de que las lesiones cambiaran el rumbo de la temporada.
Los Colts estaban 8-2 antes de perder el control de su campaña. Jones sufrió primero una fractura de peroné y posteriormente una lesión en el tendón de Aquiles que terminó con su participación. Indianapolis no volvió a ganar y se convirtió en el primer equipo del siglo XXI que comenzó 8-2 y terminó fuera de los playoffs.
Ahora, la primera pregunta es física. Jones ha mantenido su rehabilitación dentro de los tiempos previstos y la organización espera tenerlo disponible para la Semana 1. Durante el trabajo de offseason ya participó en ejercicios de siete contra siete, una señal de que su recuperación avanzó durante el verano.

El reto será determinar cuánto de lo ocurrido en 2025 puede sostenerse. Jones mejoró su rendimiento bajo presión y aprovechó la estructura ofensiva de Shane Steichen, pero parte de su producción llegó en situaciones que suelen presentar variación de una temporada a otra. Indianapolis necesita que el quarterback mantenga la toma de decisiones y reduzca las jugadas negativas sin depender de porcentajes difíciles de repetir.
Jonathan Taylor seguirá siendo la base del juego terrestre después de una campaña en la que sostuvo buena parte de la ofensiva. El problema está en la profundidad detrás de él. DJ Giddens y Seth McGowan aparecen como alternativas, aunque el equipo dependerá otra vez del estado físico de Taylor.
La línea ofensiva conserva cuatro de sus cinco titulares principales, mientras Alec Pierce y Josh Downs asumirán más responsabilidad en el juego aéreo. La capacidad para generar jugadas de más de 20 yardas será uno de los factores que pueden determinar si Jones mantiene la producción de 2025.
En defensa, el nombre que modifica el panorama es Sauce Gardner. Indianapolis pagó un costo de Draft para incorporarlo durante la temporada pasada, pero apenas pudo utilizarlo en cuatro partidos. Una campaña completa de Gardner, acompañado por Charvarius Ward, puede cambiar una secundaria que terminó entre las unidades que más yardas aéreas permitieron. Gardner permanece como una de las piezas centrales del roster de 2026.
Jacksonville Jaguars: Trevor Lawrence y su trabajo con Liam Coen
Jacksonville dejó de ser un proyecto para convertirse en un equipo obligado a sostener resultados. Los Jaguars terminaron 2025 con marca de 13-4, ganaron la AFC Sur y cerraron la temporada regular con ocho triunfos consecutivos antes de quedar eliminados ante Buffalo en la ronda de comodines.
El eje continúa siendo Trevor Lawrence. La llegada de Liam Coen cambió la forma de utilizar al quarterback y permitió que el ataque incorporara más movimiento previo al centro, play action y formaciones con corredores. Lawrence terminó la temporada jugando uno de los periodos de mayor producción de su carrera y entró al offseason con mayor control sobre el sistema. El propio coach espera que esa continuidad se refleje desde el comienzo de 2026.
La diferencia respecto al año pasado está en que Jacksonville ya no contará con algunas piezas que participaron en el título divisional. Travis Etienne salió rumbo a New Orleans, Devin Lloyd firmó con Carolina, Greg Newsome II se marchó a New York Giants y Andrew Wingard continuó su carrera en Arizona.

La salida de Etienne obliga a redistribuir el juego terrestre. Chris Rodriguez Jr. llegó desde Washington y tendrá la misión de cubrir parte de esa producción, aunque Jacksonville no realizó una inversión económica equivalente a la salida de su antiguo corredor.
En defensa, la pérdida de Lloyd reduce una unidad que terminó 2025 jugando a un nivel que ayudó a sostener la racha final. La renovación de Dyami Brown y la estructura de la secundaria buscan evitar una caída, pero el frente defensivo necesita generar presión sin depender de un solo jugador.
El punto a favor es la continuidad. Lawrence tendrá por primera vez en varios años un segundo offseason dentro del mismo sistema ofensivo, y Coen considera que el quarterback ya puede procesar la ofensiva con mayor velocidad.
Tennessee Titans: todo gira alrededor del segundo año de Cam Ward
Tennessee inicia otra reconstrucción, esta vez con Robert Saleh como entrenador y Brian Daboll como coordinador ofensivo. La organización decidió mantener a Cam Ward como centro del proyecto y darle un nuevo entorno después de una temporada de novato condicionada por el calendario, la protección y la falta de receptores.
Ward terminó 2025 con problemas de precisión y rendimiento ante presión, pero también dejó jugadas que explican por qué Tennessee utilizó la primera selección global del Draft de 2025 para elegirlo. Su segundo año servirá para determinar qué tan rápido puede convertirse en un quarterback capaz de sostener al equipo.
Saleh llega para reorganizar una defensa que terminó entre las unidades con más problemas contra el pase. Su historial muestra procesos en los que sus defensas mejoraron con el tiempo, aunque su experiencia con los Jets también dejó dudas sobre manejo de partido y estabilidad ofensiva. Tennessee completó su staff con Brian Daboll como coordinador, Gus Bradley a cargo de la defensa y John Fassel en equipos especiales.

La contratación de Daboll tiene una explicación directa: desarrollar a Ward. El coordinador ya ha trabajado con quarterbacks en distintas etapas y ahora deberá construir una ofensiva que reduzca la carga sobre un jugador que enfrentó uno de los calendarios defensivos más complicados durante su campaña de novato. Ward permanece como titular sin discusión dentro del roster de 2026.
Tennessee sí hizo movimientos para darle receptores. Carnell Tate, elegido con la cuarta selección global del Draft de 2026, llega después de producir 875 yardas y nueve touchdowns en Ohio State durante 2025. En los primeros trabajos del offseason comenzó a recibir volumen dentro del ataque.
También se incorporó Wan’Dale Robinson, quien viene de superar las 1,000 yardas por recepción con New York Giants y puede trabajar desde el slot. Robinson se une a Calvin Ridley, Elic Ayomanor, Chimere Dike y Tate dentro de un grupo construido para ofrecer a Ward más opciones que las disponibles durante su primera temporada. La ofensiva sigue teniendo interrogantes en la línea y en el juego terrestre, pero por primera vez Ward tendrá una estructura diseñada específicamente alrededor de sus necesidades.
Houston Texans: la defensa sostiene el proyecto, pero CJ Stroud debe responder
Houston llega con una situación distinta. Los Texans ganaron 12 partidos en 2025 y terminaron con una de las defensas más productivas de la NFL, pero su eliminación volvió a colocar a CJ Stroud bajo revisión.
El quarterback mejoró respecto a su segundo año en varias métricas durante la temporada regular, aunque sus actuaciones de playoffs volvieron a generar dudas. Stroud redujo capturas y mejoró el manejo de las protecciones, pero todavía no recuperó de manera consistente las jugadas verticales que marcaron su temporada de novato.
Uno de los movimientos fue la llegada de David Montgomery, adquirido mediante un intercambio con Detroit. El corredor ofrece una alternativa para situaciones de corto yardaje y zona roja, un apartado en el que Houston tuvo problemas durante 2025.

La línea también recibió inversión. Houston incorporó a Braden Smith, Evan Brown y Wyatt Teller en la agencia libre, además de seleccionar al guard Keylan Rutledge con el pick 26 del Draft.
En defensa, los Texans no se limitaron a conservar la base. Reed Blankenship llegó como safety y Kayden McDonald fue elegido con la selección 36 después de que Houston subiera posiciones en la segunda ronda. McDonald reforzará el interior de una línea que ya cuenta con piezas para generar presión desde distintos puntos.
Esa defensa vuelve a ser el principal argumento del equipo. Houston puede ganar partidos aun cuando la ofensiva no produce de manera constante, pero esa fórmula tiene un límite en enero. Para avanzar más allá de la ronda divisional, el ataque necesita convertir más posesiones en touchdowns y evitar depender del pateador o de posiciones de campo generadas por la defensa.


