Fútbol y ciclismo en el marco de emergencia por el terremoto: ¿Debe parar la actividad deportiva?
Tras el terremoto ocurrido en Colombia, surge un debate sobre si se deben suspender las actividades ante la emergencia.

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Luego del terremoto del pasado 10 de agosto en Colombia, la concentración y energía de miles de personas está en ayudar a los damnificados por este desastre natural, el cual azotó a varios departamento del país. Es demasiada la gente que está ayudando a los rescatistas, mientras que otros en la distancia envían sus donaciones y se ofrecen en voluntariados.
Ciudades y municipios como Pereira, Buenaventura, Cali, Manizales, Quibdó, entre otros, son los que más se han visto afectados por el movimiento telúrico. En otras zonas como Bogotá o Medellín, donde también se sintió el sismo, no hubo mayores inconvenientes y digamos que se sigue con el día a día.
El dilema es que muchos ciudadanos están en constante preocupación por lo sucedido, a pesar de que tal vez no los afectó directamente esa situación. Y es normal en este punto sentir eso, puesto que hay muchos compatriotas que perdieron seres queridos, hogares y hasta mascotas.
La encrucijada del fútbol y el ciclismo
Antes de que pasara ese terremoto, tanto el fútbol colombiano como la Vuelta a Colombia se estaban desarrollando con normalidad. Para ese lunes 10 de agosto algunos partidos del rentado local estaban programados y tuvieron que aplazarse, mientras que la tercera etapa de la carrera ciclística se llevó a caboo con normalidad.
Sin embargo, desde la Federación Colombiana de Ciclismo se hizo énfasis en que solo hasta el final de esa fracción fue que hubo claridad en la magnitud del temblor, esto en el marco del desarrollo de la jornada. Ahora bien, hasta la quinta etapa la ronda nacional no tuvo modificaciones en su recorrido, pero para la sexta sí porque esta iniciaba en Manizales, ciudad afectada por el temblor.
En el caso del FPC, la Dimayor cambió la programación, pero la idea es que este viernes 14 de agosto se retomen los juegos. Por ejemplo, para ese día está programado el compromiso entre Millonarios y Barranquilla FC por la Copa BetPlay, inclusive ya tiene designación arbitral.
Para el siguiente día está en el cronograma el cruce entre Nacional y Santa Fe. La cuestión es que hay programación para todos los torneos del balompié nacional a partir de este viernes. Eso tiene a muchas personas con cierta indignación, pues consideran que deben cesar las actividades deportivas por lo menos mientras se supera la emergencia actual.
¿Un deber moral suspender la actividad deportiva?
Una definición que se puede dar de moral es el conjunto de normas, valores y creencias que tiene una persona o un grupo para definir qué está bien y qué está mal. En ese sentido, una gran cantidad de colombianos consideran que tanto el FPC como la Vuelta a Colombia deben pausarse o cancelarse mientras se supera esta tragedia.
Un punto para decir eso es que debe ser por empatía, ya que muchas familias están sufriendo las consecuencias del temblor. Otro es que no es momento para celebrar goles o etapas. También por la logística de autoridades oficiales que demandan ambos eventos, principalmente de fuerza policial y médica.
Aunque tanto Dimayor como Fedeciclismo han dado mensajes de solidaridad a las víctimas, inclusive ciclistas y jugadores también, parece que ninguna de las dos va a cesar la actividad deportiva. En el caso de la Federación Colombiana de Ciclismo, su propio presidente, Rubén Galeano, ha dicho que la carrera sigue su curso teniendo en cuenta las recomendaciones de las autoridades. También dijo que algunos sectores hoteleros, por nombrar algunos, le pidieron no cancelar estadías y reservas para no perder ese ingreso económico.
En cuanto a la Dimayor, se basa en que los estadios de las ciudades que no se afectaron por el terremoto no tienen problemas para desarrollar el fútbol. Por eso juegos como los del América, Cali, Pereira y Once Caldas sí se aplazaron. A pesar de esa decisión, hay quienes se oponen, inclusive hasta entrenadores y futbolistas de los clubes.
Puede que ambas entidades hayan dado muestras de solidaridad y empatía por las víctimas, pero no hasta el punto de pausar sus actividades, según sus propias decisiones. Es ahí el dilema y la discusión de varios colombianos, el cómo seguir con su día a día, cuando hay eventos que no se detienen a pesar de las circunstancias. La vida y el tiempo no dan espera, pero tal vez algunos gestos sí, aunque eso depende de cada persona y en este caso entidades con autonomía.


