Gianni Infantino destituye a Kevin Lamour tras sus acusaciones de ‘engaño’
FIFA confirma la salida de su director de operaciones semanas después de que denunciara falta de transparencia en un proyecto de Infantino

La crisis interna en la FIFA sumó este lunes 17 de agosto un nuevo episodio. Kevin Lamour dejó su cargo como director de operaciones del organismo semanas después de acusar al presidente Gianni Infantino de haber “engañado” a integrantes de la administración durante el desarrollo de FIFA Forward Enterprise (FFE). El ejecutivo fue destituido después de romper públicamente con Infantino por el proyecto que buscaba abrir a inversión privada una parte del negocio asociado a los torneos de FIFA.
La FIFA confirmó la salida, aunque utilizó una fórmula distinta a la publicada por el diario británico The Times. Un portavoz informó que “la relación laboral” entre FIFA y Lamour terminó el 17 de agosto de 2026, agradeció sus servicios y señaló que el organismo no realizaría más comentarios sobre el asunto. Por lo tanto, FIFA no explicó públicamente las razones de la separación ni vinculó de manera oficial la decisión con las críticas del directivo hacia Infantino.
La comunicación interna también presentó la salida como un acuerdo entre las partes. De acuerdo con The Times, el secretario general de FIFA, Mattias Grafström, notificó al personal, vicepresidentes y miembros del Consejo que, después de conversaciones recientes, el organismo y su director de operaciones habían decidido separarse. Grafström destacó el trabajo de Lamour desde su llegada en noviembre de 2024, periodo en el que participó en proyectos y en las relaciones de FIFA con distintos actores del fútbol.
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El antecedente que rodea la salida ocurrió el 31 de julio, cuando Lamour decidió pronunciarse contra FIFA Forward Enterprise después de que los detalles del proyecto se hicieran públicos. El directivo sostuvo que integrantes de la administración habían sido “engañados” durante el proceso y cuestionó la falta de transparencia en una propuesta que tenía como objetivo captar capital mediante inversionistas privados. Su postura representó una de las críticas internas más directas contra Infantino desde que asumió la presidencia de FIFA en 2016.
Lamour también responsabilizó a Infantino por la conducción del proyecto y lo definió como “el proyecto de una sola persona”. El funcionario sostuvo que la misión de la organización debía centrarse en servir al fútbol y cuestionó que las decisiones dependieran de los intereses de un dirigente. También aseguró que los trabajadores de FIFA merecían un entorno diferente al que, desde su perspectiva, se había generado alrededor de la iniciativa.
El propio Lamour había contemplado la posibilidad de perder su empleo después de realizar esas declaraciones. En su posicionamiento del 31 de julio afirmó que aceptaría las consecuencias laborales derivadas de hacer pública su oposición. Poco más de dos semanas después, su etapa en la FIFA terminó. Aunque la cercanía entre ambas fechas coloca sus críticas como contexto inmediato de la salida, FIFA no confirmó que esas declaraciones fueran la causa de la decisión.
La disputa surgió por los alcances de FIFA Forward Enterprise. El proyecto contemplaba trasladar las actividades comerciales y operativas relacionadas con los eventos de FIFA a una filial que permanecería bajo control del organismo. Reportes internacionales señalaron que esa empresa tendría una valoración cercana a 20 mil millones de dólares y que hasta un 20 por ciento de participación podía quedar en manos de inversionistas externos, con negocios relacionados con competiciones como la Copa del Mundo.
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FIFA rechazó desde el inicio que el proyecto significara vender el fútbol o entregar el control de sus competiciones. En su explicación oficial del 30 de julio, señaló que FFE tendría como propósito generar mayores recursos para las 211 asociaciones miembro y aseguró que cualquier implementación necesitaba respaldo mayoritario. Sin embargo, la oposición interna y externa aumentó y, un día después, Infantino anunció que la propuesta no seguiría adelante al considerar que había provocado divisiones que ya no favorecían el objetivo original.
Lamour no fue la única figura cercana al presidente que mostró su rechazo. Carlos Cordeiro, entonces asesor de Infantino, renunció en julio por la misma iniciativa, mientras que la salida de Lamour tiene otro componente debido a su larga relación profesional con el dirigente suizo. Antes de llegar a FIFA, el francés trabajó durante años en UEFA y formó parte del círculo relacionado con Infantino en el periodo previo a su elección como presidente del organismo mundial.
La salida de Kevin Lamour deja ahora una nueva consecuencia del conflicto provocado por FIFA Forward Enterprise. FIFA únicamente reconoce que la relación laboral terminó y no ha revelado el motivo. Lo confirmado es que el ejecutivo que acusó a la administración de haber sido engañada ya no forma parte del organismo, mientras el proyecto que originó la disputa fue retirado y las decisiones internas de FIFA continúan bajo discusión.


