México necesita a Quiñones: el dato de la FIFA que explica su peso en el ataque del Tri
El análisis táctico de la FIFA destacó el peso de Quiñones y los movimientos por banda que sostuvieron el ataque del Tri durante el torneo

La FIFA publicó su análisis táctico del Mundial 2026 y destacó el juego por las bandas como la principal amenaza ofensiva de la Selección Mexicana durante el torneo.
El Tri completó una fase de grupos perfecta con triunfos de 2-0 ante Sudáfrica, 1-0 contra Corea del Sur y 3-0 frente a Chequia, sin recibir gol. Después eliminó 2-0 a Ecuador en dieciseisavos de final y quedó fuera en octavos tras perder 3-2 ante Inglaterra. En esos cinco encuentros marcó 10 goles y Julián Quiñones participó directamente en la construcción de siete.
El juego por las bandas, clave para el éxito del Tri
El reporte de la FIFA destaca que México utilizó estructuras distintas en cada costado. Por izquierda, Jesús Gallardo y Quiñones intercambiaron alturas y posiciones de manera constante: el atacante abandonaba la banda para recibir entre líneas y Gallardo aprovechaba ese movimiento para atacar el espacio exterior y llegar a línea de fondo. Esa rotación permitió al equipo generar superioridades alrededor de la frontal, abrir nuevas líneas de pase y atacar los espacios que aparecían a espaldas de la primera presión rival.
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Los jugadores de banda de México realizaron 27.9 movimientos de apoyo desde fuera hacia dentro de la estructura rival por cada 30 minutos de posesión, la cifra más alta de todo el Mundial. España terminó segunda con 23.3, seguida por Japón con 22.1, Colombia con 21.6 y Turquía con 21.1.
Julián Quiñones, involucrado en siete de los 10 goles

Quiñones fue la pieza más productiva de ese mecanismo. El delantero estuvo involucrado en la jugada de siete de los 10 goles en el torneo y anotó cuatro de ellos, la mayor cifra del equipo. Además, terminó como el tercer jugador de todo el certamen con más controles de balón dentro de la estructura defensiva rival en el último tercio, un registro relacionado directamente con su tendencia a abandonar el carril izquierdo para aparecer en posiciones interiores.
Ese movimiento tenía una consecuencia doble. Podía recibir entre líneas y participar en combinaciones cerca del área, mientras Gallardo quedaba liberado para atacar por fuera mediante overlaps. De acuerdo con el análisis de la FIFA, esas recepciones interiores ayudaron a romper la forma defensiva de los rivales y permitieron a México acumular jugadores en zonas centrales sin renunciar a la amplitud. Al mismo tiempo, las llegadas del lateral sostuvieron la producción exterior y colocaron al Tri como el segundo equipo del torneo con más centros al área por cada 60 minutos de balón en juego.
La función de Roberto Alvarado por la derecha

El comportamiento de Roberto Alvarado fue diferente del otro lado. El Piojo realizó el 76.2% de sus recepciones en el carril derecho y permaneció abierto durante gran parte de las posesiones mexicanas. Su función era fijar la amplitud, estirar la última línea del rival y generar espacio para que otros futbolistas ocuparan los carriles interiores.
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Esa posición también convertía a Alvarado en una opción para cambiar el punto de ataque cuando México había concentrado la circulación sobre el sector izquierdo. Su amplitud le permitió al Tri encontrar situaciones de uno contra uno y posiciones para enviar centros al área.
La FIFA subrayó ese recurso porque México contaba con Raúl Jiménez como referencia aérea y con llegadas de los mediocampistas desde segunda línea. El extremo de Chivas tuvo un papel directo en esa vía de ataque y terminó como el quinto jugador de todo el Mundial con más centros completados por cada 60 minutos de balón en juego.
El análisis de FIFA muestra que la producción ofensiva de México no dependió únicamente de acumular jugadores cerca del área, sino de ocupar cada banda de manera distinta. Quiñones se movía hacia dentro para asociarse y abrir el recorrido de Gallardo; Alvarado permanecía abierto para fijar defensores y atacar desde el exterior.


