Austin y México, las dos pruebas que medirán el progreso de Cadillac en la Fórmula 1
Tras completar el GP de Singapur con sus dos autos, la escudería de Checo Pérez afronta circuitos que pondrán a prueba su velocidad, fiabilidad y gestión de energía

Cadillac se fue del Gran Premio de Singapur sin puntos, pero con una señal de progreso en su operación. Sergio Pérez terminó en el lugar 17 y Valtteri Bottas en el 19, completando entre ambos 119 vueltas de carrera. Fue la primera vez desde Monza que los dos monoplazas llegaron a la bandera a cuadros. Para una escudería que debuta en la Fórmula 1, recuperar esa consistencia representa un paso en su proceso de construcción.
Sin embargo, el resultado necesita contexto. Durante la carrera sprint del sábado, los dos Cadillac abandonaron, una muestra de que todavía no existe la regularidad que el equipo necesita. Después de 17 Grandes Premios, Cadillac acumula 13 abandonos y sigue sin conseguir su primer punto. Su mejor resultado hasta ahora es el lugar 13 de Bottas en China, una referencia que deja claro cuánto le falta para competir por los diez primeros puestos.
En Singapur, la estrategia tampoco consiguió compensar las limitaciones del MAC-26. Pérez arrancó con neumáticos blandos y logró mantenerse en pelea durante su primer relevo, mientras Bottas apostó por los medios, un compuesto que no ofreció el rendimiento esperado. El mexicano terminó a dos vueltas del ganador y su compañero a tres, una distancia que confirma que terminar una carrera no significa necesariamente haber ganado velocidad.
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El propio Checo puso cifras sobre la mesa al reconocer que Cadillac todavía necesita recortar entre uno y 1.5 segundos por vuelta para competir con los autos que tiene delante. Es el problema que ninguna estrategia puede resolver por sí sola. La escudería ocupa el último lugar del campeonato de constructores, mientras Aston Martin, su rival inmediato en la clasificación, ya suma siete puntos.
Bajo la dirección de Marcin Budkowski, quien asumió el mando en agosto en sustitución de Graeme Lowdon, el objetivo inmediato es reducir los problemas de fiabilidad y mejorar la ejecución de cada fin de semana. Los antecedentes explican la urgencia: en Austria, Bottas abandonó después de dos vueltas y Pérez apenas completó cuatro, ambos por problemas relacionados con los frenos. Singapur ofreció un resultado distinto el domingo, aunque todavía no es suficiente para declarar resueltas las fallas.
En el apartado técnico, una de las apuestas ha sido la actualización ADUO 2 de la unidad de potencia Ferrari, una evolución que Pérez ya utilizó en Azerbaiyán y que Cadillac decidió reservar en Sepang para aprovecharla en otras carreras. Sin embargo, las mejoras del motor representan solo una parte del desafío. El equipo necesita encontrar mayor rendimiento en el conjunto del monoplaza, especialmente después de que sus pilotos reconocieran que la falta de ritmo continúa como una de sus principales debilidades.
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Además, el reglamento de 2026 ha dado mayor protagonismo a la gestión de energía eléctrica y a la aerodinámica activa, elementos fundamentales para mantener velocidad en las rectas y defender posiciones. Sin un equilibrio entre carga aerodinámica, resistencia al avance y utilización de energía, Pérez y Bottas seguirán en desventaja frente a los equipos de la zona media.
Austin, el primer examen para Cadillac frente a su afición
Ahora llega Austin, del 23 al 25 de octubre, con un desafío diferente al de Marina Bay. El Circuito de las Américas tiene 5.513 kilómetros de longitud y una carrera programada a 56 vueltas. Sus curvas rápidas, sectores de frenado y rectas obligarán a Cadillac a poner a prueba el equilibrio aerodinámico del monoplaza y su capacidad para administrar la energía durante cada giro. Será, además, una de las dos carreras en casa que Pérez ha identificado para este cierre de temporada, con Austin como la cita estadounidense para la escudería.
El GP de México pondrá a prueba la fiabilidad de Cadillac
Una semana después, el reto cambiará por completo. El Gran Premio de la Ciudad de México se disputará del 30 de octubre al 1 de noviembre, sobre un trazado de 4.304 kilómetros y 71 vueltas. El Autódromo Hermanos Rodríguez se encuentra a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, donde la menor densidad del aire reduce la eficiencia de la refrigeración y modifica el comportamiento aerodinámico. Para un equipo que ha sufrido problemas de frenos y temperaturas durante la temporada, será una prueba de fiabilidad.
México también tendrá un significado particular para Checo Pérez, quien alcanzará los 300 Grandes Premios en su trayectoria dentro de la Fórmula 1. El piloto tapatío regresará ante su afición en una temporada en la que los resultados han estado condicionados por las limitaciones del equipo. Mientras Austin representa la cita en casa para Cadillac, el Autódromo Hermanos Rodríguez será el escenario de un nuevo hito personal para su piloto mexicano, quien además tiene programada una exhibición en Paseo de la Reforma el 28 de octubre.
Las dos carreras también abrirán un nuevo triplete que concluirá en Brasil, del 6 al 8 de noviembre. Tres Grandes Premios en fines de semana consecutivos exigirán que Cadillac mantenga la fiabilidad del MAC-26, administre sus componentes y encuentre soluciones a sus problemas de rendimiento, mientras el equipo también concentra esfuerzos en el desarrollo del automóvil para la temporada 2027.
Austin y México serán, por lo tanto, dos pruebas para medir cuánto ha progresado Cadillac. Singapur dejó una señal positiva en términos operativos, pero la verdadera diferencia deberá aparecer en el cronómetro. Ya no se trata únicamente de llevar los dos autos hasta la meta, sino de reducir la distancia con sus rivales. Porque después de 17 Grandes Premios sin puntos, Cadillac necesita empezar a convertir la experiencia acumulada en rendimiento sobre la pista.


