Max Verstappen no oculta su desesperación en China: “El coche es completamente inconducible”
El neerlandés termina octavo en la clasificación del GP de China y explota por el funcionamiento del RB22

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Max Verstappen salió de la clasificación del Gran Premio de China con un mensaje claro sobre el momento que vive Red Bull. El neerlandés cerró la sesión en el octavo puesto con un tiempo de 1:33.002, a 0.938 segundos de la pole de Kimi Antonelli, quien marcó 1:32.064 para Mercedes.
Después de la qualy, Verstappen no ocultó su frustración y dejó una frase que resume su panorama: “No puedo hacer nada al respecto”. También explicó lo que siente al volante del RB22: “No es nada agradable de conducir”.
“Todo el fin de semana hemos estado fuera de ritmo, el coche es completamente inconducible. Ni siquiera puedo tener una referencia mínima. Cada vuelta es como sobrevivir. El balance está completamente desconectado”, mencionó Max Verstappen, en declaraciones recogidas por Motorsport.
La molestia del piloto no nació solo por el resultado. Red Bull modificó el auto tras la sprint, pero el neerlandés aseguró que esos cambios no resolvieron el problema. El sábado en Shanghái dejó claro el tamaño del problema. Verstappen terminó noveno en la sprint y después quedó octavo en la clasificación. Red Bull metió sus dos autos a la Q3, pero ninguno pudo seguir el ritmo de Mercedes, Ferrari y McLaren; incluso Pierre Gasly colocó su Alpine por delante del auto de Verstappen.
“Por eso no siento que tenga el control del coche. Simplemente no es como debería ser. Desde la primera vuelta con esta nueva reglamentación no he disfrutado este coche, seguro”, agregó.
Para el público que esperaba una reacción inmediata de Red Bull, la lectura es directa: Verstappen arrancará desde la cuarta fila con un coche que, según sus propias palabras, no le ofrece balance ni confianza vuelta tras vuelta. El dato pesa más porque el propio piloto aceptó que esa posición refleja lo que hoy tiene el RB22 en China.
La carrera del domingo pondrá a prueba a Verstappen en un escenario distinto al que suele dominar. Esta vez no llega como referencia de la parrilla, sino como un piloto que necesita rescatar puntos y encontrar respuestas en un fin de semana donde el auto no le ha dado margen. En China, el mensaje del neerlandés no dejó espacio para la duda: el problema no es la vuelta final, sino el comportamiento del RB22 durante todo el fin de semana.


