¿Por qué las mujeres deberían levantar pesas? razones y beneficios de este ejercicio
Diversas investigaciones científicas coinciden en que el levantamiento de pesas en mujeres ayuda a reducir significativamente el riesgo de muerte

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El eterno duelo entre pesas y cardio suele aparecer justo cuando decides empezar a moverte más. Antes de pensar en la disciplina diaria, ya estás frente a la gran pregunta: ¿qué me conviene más? Entre tantas opiniones, que si correr es mejor, que si las pesas “no son para todas”, es normal sentirse confundida. Pero si eres mujer y te interesa cuidar tu masa muscular mientras reduces grasa con el paso del tiempo, el entrenamiento de fuerza empieza a destacar como una opción bastante inteligente, más allá de modas o mitos.
Y no es solo percepción: un metaanálisis publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research (2024), con más de 1,300 participantes, encontró que los entrenamientos de resistencia, desde levantar pesas hasta la calistenia, generan cambios muy positivos en el cuerpo femenino. No solo mejoran la capacidad física, también ayudan a desarrollar un músculo más fuerte y denso. En otras palabras, esa vieja idea de que las mujeres tienen limitaciones fisiológicas importantes se queda corta frente a la evidencia. Incorporar pesas no es solo una alternativa, sino una herramienta clave para sentirse más fuerte, saludable y capaz a largo plazo.
Salud de las Mujeres: ¿Por qué es recomendable que las mujeres levanten pesas?
Cuando se incorpora el entrenamiento de fuerza a la rutina, los primeros cambios positivos van más allá de lo visible. De acuerdo con el Journal of Strength and Conditioning Research, uno de los efectos iniciales es el incremento del tejido muscular activo, lo que contribuye a regular la glucosa y a elevar el gasto energético incluso en reposo. En términos prácticos, esto significa que el cuerpo se vuelve más eficiente, ayudando no solo a mantener la forma física, sino también a prevenir diversas enfermedades crónicas.
Los beneficios también se reflejan a largo plazo. Un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (2024), que siguió a más de 400 mil adultos durante varias décadas, encontró que las mujeres que realizaban entrenamiento con pesas presentaban un 24% menos de riesgo de muerte. Un dato particularmente relevante es que ellas pueden obtener estos beneficios dedicando aproximadamente la mitad del tiempo que requieren los hombres, lo que refuerza la eficiencia de este tipo de ejercicio en términos de salud y longevidad.
Por su parte, investigaciones recientes en Nature Cardiovascular Research (2024-2025) señalan que alrededor de 250 minutos semanales de entrenamiento de fuerza son suficientes para reducir hasta en un 30% el riesgo de enfermedad coronaria en mujeres, mientras que los hombres necesitan cerca de 500 minutos para alcanzar un efecto similar. A esto se suma su impacto en la salud mental: información recopilada en ResearchGate indica que este tipo de actividad favorece la liberación de endorfinas y serotonina, lo que contribuye a disminuir síntomas de ansiedad y depresión. En conjunto, el entrenamiento de resistencia se consolida como una herramienta integral para el bienestar físico y emocional.
Los beneficios del entrenamiento de fuerza para las mujeres
Aumenta la densidad ósea: el entrenamiento con pesas no solo exige a los músculos, también estimula directamente a los huesos. Los ejercicios de resistencia favorecen la formación de nuevo tejido óseo, lo que incrementa la densidad mineral y fortalece estructuras clave como la cadera y la columna. Este efecto resulta especialmente relevante en mujeres posmenopáusicas, ya que contribuye a reducir el riesgo de osteoporosis y de fracturas asociadas.
Mantiene la masa muscular: con el paso de los años, y en particular durante la menopausia, es común que disminuyan la masa muscular y la fuerza. El levantamiento de pesas se presenta como una estrategia eficaz para contrarrestar este proceso, permitiendo no solo preservar el músculo, sino incluso aumentarlo. Además, en etapas como la perimenopausia, este tipo de entrenamiento se ha asociado con una menor acumulación de grasa abdominal en comparación con ejercicios exclusivamente aeróbicos.
Acelera el metabolismo: al incrementar la masa muscular magra, el cuerpo eleva su gasto energético en reposo. Esto significa que se queman más calorías incluso sin actividad física, lo que facilita el control del peso. Este beneficio es particularmente útil antes y después de la menopausia, cuando los cambios hormonales tienden a ralentizar el metabolismo. Estudios han mostrado que programas de resistencia de pocas semanas pueden generar mejoras medibles en la tasa metabólica basal.
Mejora el estado de ánimo: más allá de los efectos físicos, el entrenamiento de fuerza también impacta de forma positiva en la salud mental. Diversas investigaciones señalan que ayuda a reducir síntomas de ansiedad y depresión, al tiempo que mejora la autoestima, la energía y la percepción general de bienestar. Parte de este efecto se explica por la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, lo que convierte al ejercicio en una herramienta valiosa para la calidad de vida.


