Sinner y Alcaraz sufren, resisten y avanzan en Montecarlo
El #1 y #2 del mundo avanzan a cuartos en Montecarlo tras partidos complicados, con altibajos y sustos físicos que evidencian el nivel competitivo del torneo

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Jannik Sinner y Carlos Alcaraz dejaron atrás unos octavos de final mucho más duros de lo esperado en el Masters 1000 de Montecarlo. El italiano venció a Tomas Machac por 6-1, 6-7(3) y 6-3 en 2 horas 1 minuto, mientras que el español hizo lo propio ante Tomás Martín Etcheverry por 6-1, 4-6 y 6-3 en 2 horas 23 minutos, en una jornada marcada por los altibajos, la tensión y la necesidad de responder bajo presión.
El dato de la tarde no fue solo que ambos favoritos avanzaron, más bien la forma en la que tuvieron que hacerlo. Los dos arrancaron con autoridad, pero después entraron en tramos incómodos, cedieron terreno y acabaron encontrando la victoria más desde la reacción que desde el dominio. En la arcilla de Montecarlo, el pase a cuartos les exigió más carácter que brillo.
Sinner salva el partido tras un aviso físico
Sinner parecía tener el partido bajo control desde muy temprano. El italiano se llevó el primer set por 6-1 y dio la impresión de encaminar una tarde tranquila, con la misma firmeza que había mostrado en su estreno en el torneo. Machac, sin embargo, no se descompuso y fue creciendo conforme el número dos del cuadro empezó a perder frescura.
El duelo cambió por completo en la segunda manga. Sinner encendió las alarmas al pedir asistencia por molestias en la espalda, su movilidad bajó y Machac encontró el espacio para meterlo en problemas, hasta colocarse 5-2 arriba. Aunque el checo dejó escapar parte de esa ventaja, terminó imponiéndose en el ‘tie break’ y obligó al italiano a jugar un tercer set en un escenario mucho más incierto de lo que sugería el inicio.
Ahí apareció la versión más competitiva de Sinner. Sin sobrarle nada, el italiano encontró un quiebre decisivo, administró la ventaja y cerró el tercer parcial por 6-3 para sostenerse en el torneo. El triunfo tuvo doble lectura: avanzó a cuartos, pero también dejó señales de desgaste, al punto de cortar una racha de 37 sets consecutivos ganados en Masters 1000. Su siguiente rival será Felix Auger-Aliassime, que llegó a esa ronda tras el retiro de Casper Ruud.
Alcaraz pierde el control, pero no el partido
Alcaraz también comenzó con una puesta en escena convincente. El murciano dominó el primer set con golpes profundos, un servicio efectivo y autoridad desde el fondo de la pista, hasta firmar un 6-1 que parecía abrirle una ruta limpia hacia los cuartos. Etcheverry, sin embargo, cambió el tono del partido en cuanto consiguió alargar los intercambios y llevar a Carlos a una zona menos cómoda.
El problema para el español apareció cuando perdió ritmo y precisión. El segundo set se le fue entre errores no forzados, dudas con el saque y una sensación general de incomodidad que incluso obligó a su banquillo a recordarle que siguiera insistiendo. Etcheverry aprovechó ese bajón, ganó la segunda manga y trasladó toda la presión a un tercer parcial en el que Alcaraz seguía lejos de su mejor versión.
La gran noticia para Alcaraz fue que, aun sin sentirse del todo bien, supo resolver. El español recompuso el partido lo suficiente para cerrar el tercer set por 6-3 y meterse en cuartos de final, donde enfrentará a Alexander Bublik. Montecarlo dejó así una conclusión clara: Sinner y Alcaraz siguen en carrera, pero su pase a la siguiente ronda fue una advertencia de que el torneo ya entró en una zona donde cualquier desconexión puede costar carísimo.


