Equinoccio de Otoño 2026: rituales para recibirlo este 22 de septiembre y algunas curiosidades
El verano termina con la entrada del Equinoccio de Otoño, un fenómeno que provocará que el clima sea cada vez más fresco y las noches sean más largas

El otoño está a punto de tocar la puerta y, con él, llega una de esas épocas del año que parecen transformar poco a poco el paisaje, el ambiente y hasta el ánimo. Las hojas cambian de color, las tardes pierden minutos de luz y el calendario entra en una nueva etapa que cada año trae consigo sus propias particularidades.
Pero esta estación es mucho más que una transición entre el calor del verano y el frío del invierno. Su llegada está rodeada de fenómenos, tradiciones, historias y pequeñas curiosidades que han acompañado a distintas culturas a lo largo del tiempo. Una buena oportunidad para detener el reloj por un momento y descubrir todo lo que esconde esta temporada.
¿Cuándo empieza el otoño 2026 en México?
El verano tiene las horas contadas: el equinoccio de otoño llegará este martes 22 de septiembre a las 18:06 horas, tiempo del centro de México, para marcar oficialmente el cambio de estación en el hemisferio norte. Este fenómeno astronómico tiene una particularidad: durante ese día, ambos hemisferios reciben prácticamente la misma cantidad de luz solar, por lo que el día y la noche presentan una duración muy similar. A partir de ese momento, el otoño tomará el relevo y los días comenzarán poco a poco a hacerse más cortos en el norte.
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Rituales para recibir el equinoccio de otoño con energías positivas
Con la llegada del otoño, el equinoccio también se convierte en una fecha especial para quienes buscan cerrar ciclos, renovar energías y atraer abundancia. Alrededor de este fenómeno astronómico circulan distintos rituales que van desde baños de purificación hasta meditaciones y ejercicios de gratitud. Eso sí, se trata de creencias populares sin rigor científico y no existe evidencia de que produzcan efectos sobrenaturales.
Entre las prácticas más conocidas aparece el baño con sales marinas, romero y lavanda, además de encender una vela blanca para meditar y fijar nuevas intenciones. También se propone limpiar la casa, crear un pequeño altar con hojas secas y frutos de temporada o dejar un vaso de agua bajo la luz de la Luna. La idea es convertir el cambio de estación en un momento de renovación.
Otros rituales invitan a escribir los deseos para la nueva temporada, agradecer lo vivido y encender dos velas: una para despedir el ciclo anterior y otra para recibir el nuevo. Más que fórmulas para cambiar la realidad, son prácticas simbólicas que algunas personas utilizan como una forma de reflexión personal y para arrancar el otoño con nuevos propósitos.
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Cinco datos curiosos del otoño que tal vez no conocías
- El otoño no siempre llega el mismo día: aunque todos tenemos marcado en la cabeza que el otoño comienza el 22 o 23 de septiembre, la realidad es un poco más caprichosa. La Tierra tarda 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos en darle la vuelta al Sol, mientras que nuestro calendario cuenta solo 365 días. Para corregir esas horas sobrantes existen los años bisiestos, pero el ajuste también provoca que el equinoccio se mueva de fecha. Así que el otoño puede llegar antes o después de lo esperado: la última vez que comenzó un 21 de septiembre fue en 1931 y volverá a ocurrir en 2092. Si quieres verlo arrancar un 24 de septiembre, tendrás que esperar hasta 2303.
- Las ardillas son unas pésimas guardando sus tesoros: cuando llega el otoño, las ardillas entran en modo supervivencia: recolectan nueces, las esconden en diferentes lugares y confían en volver por ellas cuando llegue el frío. Todo parece perfecto… salvo por un pequeño detalle: se les olvida dónde las pusieron. Algunas nueces quedan abandonadas bajo tierra y terminan germinando, por lo que una ardilla puede contribuir al nacimiento de un árbol sin siquiera enterarse. En pocas palabras, pasan de ser recolectoras de frutos secos a jardineras accidentales.
- En Japón, el otoño también es para recordar: mientras en muchos lugares el otoño significa hojas secas, suéteres y bebidas calientes, en Japón tiene además un fuerte componente familiar. El Shūbun no Hi, o Día del Equinoccio de Otoño, tiene sus raíces en antiguas tradiciones para honrar a los antepasados y recordar a los seres queridos. En esta fecha, algunas familias visitan los cementerios, limpian las tumbas y llevan flores. Así, el cambio de estación se convierte también en una oportunidad para hacer una pausa y recordar a quienes forman parte de la historia familiar.
- Para los griegos, el otoño tenía nombre y apellido: Perséfone: mucho antes de que existieran los pronósticos del tiempo, los antiguos griegos ya tenían su propia explicación para las estaciones. Según la mitología, Hades raptó a Perséfone, hija de Deméter, diosa de la agricultura. Su madre quedó devastada y, con ella, también la naturaleza: las cosechas dejaron de crecer y la tierra perdió su fertilidad. Cuando Perséfone regresó junto a Deméter, la vegetación volvió a florecer y nació la primavera. Pero como la joven debía regresar al inframundo durante parte del año, la tierra volvía a perder su esplendor. Así explicaban los griegos el ciclo entre primavera, otoño e invierno.
- ¿Y si el otoño tiene algo que ver con esos kilos de más? Aquí aparece uno de los datos más curiosos: investigadores de la Universidad de Alberta estudiaron qué ocurre cuando la luz azul incide sobre las células grasas debajo de la piel y descubrieron que puede provocar que sus gotas de lípidos reduzcan su tamaño y liberen parte de esa grasa. El hallazgo abrió una curiosa posibilidad: como durante otoño e invierno recibimos menos luz solar, ¿podría eso tener alguna relación con el aumento de grasa corporal? La idea resulta tentadora, pero hay que ponerle freno a la imaginación: el estudio no demostró que pasar menos tiempo bajo el Sol provoque directamente un aumento de peso. Así que, por ahora, el otoño puede seguir siendo sospechoso, pero no hay pruebas suficientes para declararlo culpable.


