¿Cuántos muertos van por terremoto en Colombia? Cifra casi alcanza los 300, mientras los rescates continúan a marchas forzadas
Tras cinco días de labores, siguen las actividades de rescate y ayuda en las zonas más afectadas por el sismo.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto continúa dejando un balance que aumenta a medida que los organismos de emergencia avanzan en las labores de búsqueda y recuperación. Cinco días después del movimiento telúrico, la cifra de víctimas mortales se acerca a las 300, mientras cientos de personas permanecen desaparecidas y miles más han resultado heridas.
El último balance conocido este sábado 15 de agosto sitúa en 295 el número de personas fallecidas, mientras que 320 permanecen desaparecidas y 3.935 han resultado heridas. La emergencia afecta a 15 departamentos y 448 municipios, con un impacto particularmente fuerte en zonas del occidente y el Eje Cafetero. El sismo tuvo su epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
El evento alcanzó una magnitud que lo convirtió en uno de los movimientos telúricos más fuertes registrados en Colombia durante las últimas décadas. Desde entonces, equipos de bomberos, organismos de socorro, voluntarios y autoridades trabajan en la localización de personas que todavía podrían encontrarse bajo estructuras colapsadas.
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La emergencia también ha dejado un amplio número de familias afectadas y daños en viviendas, edificios públicos, centros educativos, hospitales, vías y otros servicios esenciales. Mientras los equipos de rescate mantienen las operaciones, diferentes ciudades del país han habilitado centros de acopio para canalizar las ayudas destinadas a las comunidades damnificadas.
¿Cuántas víctimas mortales se registran tras terremoto de 7,4 en Colombia? Al momento, 15 de agosto
De acuerdo con el último balance disponible al 15 de agosto, 295 personas han muerto como consecuencia del terremoto. La cifra se encuentra muy cerca de las 300 víctimas y puede continuar modificándose mientras avanzan las operaciones en las zonas donde todavía existen estructuras inestables o colapsadas. Cali y Pereira concentran una parte importante de las víctimas mortales. Según el balance divulgado por las autoridades, más de dos terceras partes de los fallecimientos se concentran en estas dos ciudades, que registraron daños importantes en edificaciones residenciales y comerciales.
Uno de los casos que marcó las labores de rescate fue el de Daniela Largo, una mujer de 32 años que permaneció aproximadamente 36 horas bajo los escombros de un edificio colapsado en Pereira. Los equipos de emergencia consiguieron sacarla con vida, pero posteriormente falleció en un centro asistencial debido a las complicaciones derivadas de las lesiones sufridas durante el tiempo que permaneció atrapada.
Además de los fallecidos, las autoridades mantienen un registro de 320 personas desaparecidas. Esta cifra constituye uno de los principales desafíos para los organismos de socorro, que continúan verificando reportes de personas cuyo paradero todavía no ha podido ser establecido. La búsqueda se desarrolla en condiciones complejas debido a la inestabilidad de algunas estructuras y a las réplicas registradas después del terremoto. Hasta el viernes se habían contabilizado más de 250 réplicas, algunas de ellas con magnitudes superiores a 3 y 4, lo que representa un riesgo adicional para rescatistas y voluntarios que trabajan entre los escombros.
¿Cuántas personas heridas y damnificadas hay por el temblor del pasado 10 de agosto?
El balance de la emergencia establece 3.935 personas heridas. Los afectados se encuentran distribuidos en diferentes departamentos y municipios, con necesidades que van desde atención médica hasta alojamiento temporal, alimentación y recuperación de viviendas. En términos generales, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reporta 115.461 personas afectadas, agrupadas en 54.008 familias. La magnitud del impacto también se refleja en las viviendas: cerca de 15.000 fueron destruidas, mientras que decenas de miles presentan algún tipo de avería.
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Los daños no se limitan a las viviendas. El reporte registra afectaciones en 66 edificios, 241 centros de salud, 2.612 centros educativos y 3.621 centros comunitarios. También resultaron comprometidas 298 carreteras, 59 acueductos, 49 puentes y cinco aeropuertos. La situación ha obligado a miles de personas a abandonar temporalmente sus hogares, especialmente en aquellos casos en los que las autoridades consideran que las estructuras podrían representar un riesgo. Algunas familias permanecen en alojamientos provisionales mientras esperan evaluaciones técnicas que determinen si sus viviendas pueden volver a ser habitadas.
La emergencia también ha generado necesidades específicas para las comunidades rurales y para las personas que perdieron sus medios de subsistencia. Por ello, las labores de atención ya no se concentran exclusivamente en el rescate, sino que avanzan hacia la asistencia humanitaria y la recuperación de infraestructura. El impacto también alcanzó a los animales. El último balance reporta 188 animales rescatados y 578 afectados, una situación que ha impulsado campañas específicas de ayuda para mascotas y animales que quedaron separados de sus familias o en zonas afectadas.
¿Hasta cuándo continuarán buscando sobrevivientes entre los escombros?
Las labores de búsqueda continúan este sábado 15 de agosto, aunque el paso de los días ha reducido las posibilidades de encontrar sobrevivientes en algunos de los puntos donde se produjeron los mayores colapsos. Los equipos de emergencia mantienen protocolos de búsqueda antes de autorizar el ingreso de maquinaria pesada. La prioridad sigue siendo determinar si existen personas con vida bajo los escombros antes de retirar grandes cantidades de material con equipos mecánicos.
En Cali, uno de los principales focos de atención, los organismos de rescate indicaron que solo uno de los sitios inspeccionados presentaba señales compatibles con la posibilidad de encontrar sobrevivientes. En otros puntos, los equipos habían pasado a una etapa centrada en la recuperación de cuerpos. Las autoridades prevén que durante el domingo puedan concluir varias de las operaciones de recuperación de cuerpos para posteriormente avanzar hacia la remoción de escombros con maquinaria pesada. Sin embargo, la búsqueda no responde únicamente a un calendario general: cada estructura debe ser evaluada de acuerdo con sus condiciones, los reportes de personas desaparecidas y las posibilidades de realizar una intervención segura.
La presencia de réplicas también condiciona las operaciones. El movimiento principal estuvo acompañado por cientos de eventos posteriores, algunos de ellos perceptibles y otros registrados únicamente por los instrumentos del Servicio Geológico Colombiano. Estas réplicas pueden provocar nuevos desprendimientos y aumentar el riesgo para los equipos que trabajan en edificios dañados. La recuperación de sobrevivientes no constituye, además, la única tarea de los organismos de emergencia. Mientras continúan las búsquedas, otros equipos trabajan en la atención de los heridos, la distribución de suministros, la evacuación de zonas inseguras y la evaluación de las edificaciones que permanecen en pie.
¿Cómo apoyar y qué productos son de ayuda? Centros de acopio y teléfonos en Colombia
La solidaridad de ciudadanos, empresas y organizaciones se ha traducido en toneladas de alimentos, agua y suministros destinados a las zonas más afectadas. Sin embargo, las entidades encargadas de la recepción de ayudas han insistido en que no todo lo que se dona resulta útil durante una emergencia. Por esa razón, se recomienda entregar únicamente productos solicitados por los centros de acopio y utilizar canales oficiales para las contribuciones económicas.
Entre los elementos que actualmente tienen utilidad se encuentran agua potable embotellada, alimentos no perecederos, cobijas, mantas, sábanas, almohadas, colchonetas y toldillos. También son necesarios productos de higiene personal como jabón, champú, cepillos y crema dental, toallas higiénicas, papel higiénico, pañales, toallitas húmedas y otros artículos de primera necesidad.
Los alimentos deben ser no perecederos y estar en condiciones adecuadas para su distribución. Entre los productos recomendados figuran arroz, aceite, pasta, enlatados de fácil apertura, fríjoles, lentejas, harina, panela y leche en polvo. Para los primeros auxilios se requieren elementos como tapabocas, gasas estériles, alcohol y guantes quirúrgicos o de látex. La Cruz Roja también ha solicitado materiales para facilitar la clasificación y el embalaje de las ayudas, entre ellos cajas resistentes, marcadores y bolsas transparentes de alta resistencia.
En Bogotá se habilitaron varios puntos de recepción. Entre ellos aparecen la sede administrativa de la Cruz Roja en la carrera 24 con calle 73, la bodega de la institución en la diagonal 79B #62-53 y el Palacio de los Deportes, ubicado en la calle 63 #59A-06. También se habilitaron puntos en Samu Sur, Samu Norte y el Centro de Salvamento Acuático. El Estadio El Campín funciona además como uno de los principales centros de recepción y despacho de ayudas. Para el 15 de agosto, desde este punto ya habían salido más de 400 toneladas de asistencia humanitaria hacia las zonas afectadas.
Las autoridades han pedido evitar la entrega de ropa usada, medicamentos iniciados o próximos a vencer, alimentos perecederos y productos que no hayan sido solicitados. La razón es logística: las donaciones que no responden a las necesidades identificadas pueden ocupar espacio, dificultar la clasificación y retrasar el envío de los elementos prioritarios.
Para realizar aportes económicos, la recomendación es acudir únicamente a los canales oficiales de entidades reconocidas y verificar previamente los datos de las cuentas o plataformas de donación. También es posible apoyar mediante trabajo voluntario en la clasificación, organización y traslado de las ayudas, una tarea que se ha vuelto necesaria ante el volumen de productos recibidos.
Cinco días después del terremoto, Colombia enfrenta una emergencia que ya deja casi 300 personas fallecidas, cientos de desaparecidos y miles de heridos. Las operaciones de rescate continúan, pero al mismo tiempo comienza una etapa de atención humanitaria que se extenderá durante las próximas semanas y que requerirá recursos, coordinación y apoyo para las familias que perdieron sus viviendas o medios de vida.


