Drew Brees encabeza la generación 2026 que ya tiene su lugar en el Salón de la Fama
Drew Brees, Larry Fitzgerald, Luke Kuechly, Adam Vinatieri y Roger Craig fueron inmortalizados como la generación 2026 del Salón de la Fama de la NFL

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La historia de la NFL abrió un nuevo capítulo este sábado 8 de agosto en Canton, Ohio. Drew Brees, Larry Fitzgerald, Luke Kuechly, Adam Vinatieri y Roger Craig fueron inmortalizados como integrantes de la generación 2026 del Pro Football Hall of Fame, en una ceremonia que combinó recuerdos, agradecimientos familiares y homenajes a las franquicias que marcaron sus carreras.
El escenario fue el Tom Benson Hall of Fame Stadium, donde los cinco nuevos miembros recibieron oficialmente el reconocimiento que los coloca entre las figuras históricas del fútbol americano profesional. Brees y Fitzgerald habían sido elegidos en su primer año de elegibilidad; Kuechly y Vinatieri llegaron en su segundo proceso, mientras que Craig tuvo que esperar hasta ser seleccionado por la vía de los candidatos seniors. Con esta generación, el Salón de la Fama alcanzó los 387 integrantes.
Introducing the newest members of the Pro Football Hall of Fame | @NovartisUS #FGW26 pic.twitter.com/UVD7lHw8LW
— Pro Football Hall of Fame (@ProFootballHOF) August 8, 2026
Brees, Fitzgerald y Craig: tres caminos diferentes hacia Canton
Drew Brees cerró la ceremonia como una de las figuras centrales de la generación y convirtió buena parte de su discurso en un homenaje a Nueva Orleans. Sean Payton, su entrenador durante 15 temporadas, fue el encargado de presentarlo y acompañarlo en la revelación de su busto. El quarterback recordó el significado que tuvo llegar a los Saints en 2006 y formar parte de una ciudad que atravesaba la reconstrucción posterior al huracán Katrina.
El exmariscal terminó su carrera con 80,358 yardas aéreas y 571 pases de touchdown, registros que al finalizar su etapa como jugador solamente eran superados por Tom Brady. También participó en 13 Pro Bowls y llevó a New Orleans al primer campeonato de Super Bowl de la historia de la franquicia. Durante su intervención definió la posición de quarterback no desde la presión, sino desde la responsabilidad, antes de despedirse de la afición con el tradicional grito de “Who Dat!”.
Larry Fitzgerald también tuvo una ceremonia marcada por los vínculos personales. El histórico receptor de los Arizona Cardinals dedicó su ingreso a las personas que impulsaron su carrera, desde Dennis Green y varios de sus antiguos compañeros hasta su familia. Su hijo Devin Fitzgerald fue finalmente quien lo presentó, después de que su padre, Larry Fitzgerald Sr., quien originalmente tendría ese papel, falleciera en junio.
Fitzgerald dejó números que explican su llegada inmediata a Canton. Acumuló 1,432 recepciones, 17,492 yardas y 121 touchdowns con Arizona, franquicia con la que disputó sus 17 temporadas en la NFL. Además, fue seleccionado 11 veces al Pro Bowl y protagonizó una de las mejores postemporadas para un receptor en 2008, cuando sumó 546 yardas y siete anotaciones mientras los Cardinals avanzaban hasta el Super Bowl.
El recorrido más largo hasta el Salón de la Fama fue el de Roger Craig. El corredor de los San Francisco 49ers consiguió finalmente un reconocimiento que había esperado durante décadas y fue presentado por Jamie Williams, compañero suyo desde etapas formativas y posteriormente también en Nebraska y San Francisco. Craig definió el momento como abrumador después de pasar buena parte de su vida intentando demostrar que pertenecía entre los mejores.
La importancia de Craig va más allá de sus tres campeonatos con los 49ers. En 1985 se convirtió en el primer jugador en la historia de la NFL que superó las 1,000 yardas por tierra y las 1,000 por recepción durante una misma temporada, una muestra de la versatilidad que lo convirtió en una pieza central de la ofensiva de Bill Walsh. Fue elegido por el grupo de seniors después de una espera que se extendió hasta su vigesimoctavo año de elegibilidad.
Kuechly y Vinatieri completan una generación de perfiles únicos
Luke Kuechly representa una historia distinta. El exlinebacker de los Carolina Panthers necesitó solamente ocho temporadas para construir una trayectoria digna de Canton y, con 35 años, se convirtió en el segundo jugador más joven en ser inmortalizado, únicamente detrás de Gale Sayers. Su padre, Tom Kuechly, fue el encargado de presentarlo mientras los aficionados de Carolina recuperaban desde las tribunas el conocido grito de “Luuuuuke”.
Kuechly se retiró después de la temporada 2019 tras una carrera afectada por varias conmociones cerebrales, pero su impacto deportivo fue inmediato. Registró 1,092 tackleadas, 18 intercepciones y 12.5 capturas, fue elegido cinco veces All-Pro y acudió a siete Pro Bowls. También ganó el premio al Novato Defensivo del Año en 2012 y al Jugador Defensivo del Año una temporada más tarde. En su discurso, el antiguo linebacker destacó especialmente las relaciones creadas en el vestidor y las enseñanzas que recibió de su familia.
Adam Vinatieri completó la generación con un perfil poco habitual dentro del Salón de la Fama. El exkicker de New England Patriots e Indianapolis Colts se convirtió en apenas el tercer pateador de tiempo completo reconocido en Canton, junto a Jan Stenerud y Morten Andersen. Carlie Irsay-Gordon, copropietaria y CEO de los Colts, fue su presentadora durante una intervención que mezcló recuerdos familiares, bromas hacia antiguos compañeros y agradecimientos a quienes acompañaron sus 24 temporadas.
Sus estadísticas explican el lugar que ocupa entre los especialistas más importantes de la liga. Vinatieri terminó con récords de 2,673 puntos y 599 goles de campo, además de una racha de 44 intentos consecutivos convertidos. También fue protagonista de momentos decisivos de los primeros campeonatos de la dinastía de los Patriots, incluido el gol de campo bajo la nieve contra los Raiders y la patada que decidió el Super Bowl XXXVI ante los Rams. En total conquistó cuatro Super Bowls entre New England e Indianapolis.
La ceremonia de 2026 dejó así una generación sin un perfil único, pero con una característica común: Brees, Fitzgerald, Craig, Kuechly y Vinatieri modificaron de distintas maneras la forma de entender sus respectivas posiciones. Un quarterback que transformó a una franquicia, un receptor que permaneció toda su carrera en Arizona, un corredor adelantado a su época, un linebacker cuya intensidad compensó la brevedad de su trayectoria y un pateador que apareció repetidamente cuando una temporada dependía de una sola jugada. Desde este 8 de agosto, sus historias ya forman parte permanente de Canton.


