¿Por qué los Vikings, Chiefs y 49ers siguen invictos en la NFL 2026? Las claves de sus arranques perfectos
Minnesota gana con su defensa y equipos especiales, Kansas City recuperó su explosividad y San Francisco supera las lesiones

La temporada 2026 de la NFL llega a su sexta semana con tres equipos que todavía no conocen la derrota. Los Minnesota Vikings y San Francisco 49ers tienen marca de 5-0, mientras que los Kansas City Chiefs se mantienen 4-0 después de su semana de descanso. Aunque los tres comparten el invicto, cada uno ha encontrado una fórmula muy diferente para ganar.
Minnesota se ha apoyado en la defensa de Brian Flores y unos equipos especiales que compensan las limitaciones de su ofensiva. Kansas City recuperó su explosividad con la llegada de Kenneth Walker III y el regreso de Patrick Mahomes, mientras que San Francisco ha encontrado la manera de mantener su nivel pese a una larga lista de lesionados. Los números ayudan a explicar cómo han llegado hasta aquí los tres únicos invictos de la NFL.
Minnesota Vikings

Los Vikings encaran su semana de descanso con marca perfecta de 5-0, en uno de los inicios invictos más extraños de la historia. La explicación detrás de su gran momento está en la defensa dominante de Brian Flores y unos equipos especiales que han generado más puntos que la propia ofensiva.
Minnesota acumula 109 puntos esta temporada. De ellos, 53 han llegado a través de su pateador, Will Reichard, mientras que Myles Price sumó otros seis con un regreso de despeje de 86 yardas ante los Buccaneers en la Semana 3. Los Vikings ya ganaron dos partidos sin anotar un touchdown ofensivo y tardaron cuatro semanas en superar por primera vez las 250 yardas totales.
La defensa de Brian Flores está ganando partidos
Minnesota permite apenas 12.8 puntos por partido, la mejor cifra de toda la NFL, y limita a sus rivales a un 22.2% de efectividad en tercera oportunidad. La unidad de Brian Flores acumula 17 capturas, seis intercepciones y 10 balones recuperados.
La identidad de esta defensiva se basa en la presión. Los Vikings utilizan el blitz en el 65.6% de las jugadas y lideran la NFL al generar presión sobre el quarterback rival en el 36.7% de sus dropbacks. Flores cambia constantemente quién presiona, desde dónde llega y qué cobertura utiliza detrás, por lo que los rivales tienen enormes dificultades para anticipar sus movimientos.
Andrew Van Ginkel explicó porque la defensa se mantiene tan impredecible: “las cosas cambian constantemente: puede ser de un partido a otro, de una serie a otra, de una jugada a otra e incluso dentro de la misma jugada”.
La defensa también ha sido especialmente dominante en los momentos decisivos. En los cinco cuartos periodos disputados hasta ahora, los Vikings han permitido solamente tres puntos, apenas 12 yardas terrestres en total y ningún touchdown dentro de la zona roja. Sus rivales promedian sólo 3.6 yardas por jugada y convierten el 11.1% de sus terceros downs durante ese periodo, mientras Minnesota acumula ocho sacks y cinco takeaways.
Dominio de los equipos especiales
El pateador de Minnesota, Will Reichard, está 15 de 15 en goles de campo, incluyendo 5 de 5 desde más de 50 yardas, además de no haber fallado ninguno de sus ocho puntos extra. Sólo con goles de campo ha producido 45 puntos, más del 40% de todos los puntos anotados por los Vikings durante este inicio de temporada. También llegó a 34 aciertos consecutivos, quedándose a uno del récord de franquicia.
Eso ha permitido que Minnesota gane cuando su ofensiva no consigue llegar a la zona de roja. Contra Miami, convirtió cinco goles de campo y produjo los 15 puntos de la victoria 15-10. Contra Chicago, volvió a ganar sin touchdown, esta vez 9-3.

Myles Price ha sido el otro gran protagonista. Promedia 21.6 yardas por retorno de despeje, número uno de toda la NFL, además de 29.8 yardas por regreso de kickoff. Tuvo un retorno de 68 yardas contra Green Bay que ayudó a cambiar el partido y después anotó con un punt return de 86 yardas contra Tampa Bay.
Sus regresos han facilitado el trabajo de la ofensiva. Minnesota comienza muchas posesiones con buena posición de campo, por lo que necesita avanzar menos yardas para poner a Reichard en posición de sumar puntos.
Una ofensiva que todavía deja muchas dudas
La ofensiva es precisamente lo que hace tan extraño este 5-0. Minnesota produce apenas 283 yardas por partido, 27.º de la NFL, y sólo 4.4 yardas por jugada. En cinco partidos ha anotado únicamente ocho touchdowns ofensivos: cinco por pase y tres por carrera. Los únicos equipos con menos touchdowns ofensivos son los Titans y los Dolphins, con marca acumulada de 0-10.
Durante las primeras tres semanas se convirtió en el primer equipo desde los Cleveland Browns de 1957 en arrancar 3-0 sin superar las 250 yardas totales en ninguno de esos juegos.
Sin embargo, hay algo que el equipo de Kevin O’Connell sí hace bien con el balón: mantenerlo lejos del rival. Los Vikings promedian alrededor de 33 minutos y 37 segundos de posesión por partido, segunda mejor cifra de la NFL. No producen muchas jugadas grandes, pero consumen reloj y mantienen descansada a su defensa para continuar dominando.
Contra New Orleans apareció por primera vez una versión más completa del ataque: 364 yardas, casi 40 minutos de posesión y la mejor actuación de Murray desde su llegada. Si esa unidad consigue mejorar apenas un poco, podría dejar de ser un invicto extraño para convertirse en uno de los equipos más peligrosos de la NFC.
Kansas City Chiefs

Los Chiefs llegaron a su semana de descanso con marca perfecta de 4-0, después de un inicio de temporada en el que han recuperado la explosividad ofensiva que habían perdido en los últimos años. El equipo de Andy Reid promedia 29.5 puntos y 412 yardas por partido, con un diferencial de +41 puntos y una ofensiva que, por primera vez en mucho tiempo, no depende exclusivamente de Patrick Mahomes.
La llegada de Kenneth Walker III ha transformado el juego terrestre y abierto nuevas oportunidades para el quarterback, que ha respondido con un gran nivel apenas nueve meses después de sufrir una grave lesión de rodilla. A eso se suma una defensa de Steve Spagnuolo que permite menos de 20 puntos por partido y ha sido clave para mantener el invicto.
Un juego terrestre dominante que abre espacios para Mahomes
Kenneth Walker III ha sido uno de los grandes responsables de este 4-0. El corredor llegó a Kansas City después de ganar el Super Bowl LX con Seattle y rápidamente cambió una de las principales debilidades del equipo. En cuatro partidos acumula 537 yardas terrestres, líder de toda la NFL, con un promedio de 6.2 yardas por acarreo y cuatro touchdowns por tierra. Además, ha sumado 84 yardas y dos anotaciones como receptor.
Los Chiefs pasaron de promediar 106.6 yardas terrestres por partido en 2025 a 162.3 en este inicio de temporada, un aumento de más del 50%.
Durante toda la temporada pasada, el equipo de Andy Reid consiguió apenas tres carreras de 20 o más yardas, la peor cifra de la NFL. Walker ya suma seis en sólo cuatro encuentros. Las defensas podían concentrarse en detener a Mahomes sin preocuparse demasiado por el juego terrestre.
Ese cambio ha sido especialmente importante para el play-action. En 2025, los Chiefs terminaron últimos de la NFL con apenas 396 yardas de pase utilizando este recurso. La amenaza de Walker obliga a las defensas a prestar más atención a la carrera y abre espacios para Travis Kelce, Rashee Rice y Xavier Worthy.
Contra Indianapolis, Mahomes completó 14 de 17 pases de play-action para 137 yardas y dos touchdowns, mientras que ante Miami acertó 11 de 12 y promedió 15.3 yardas por intento.

El rápido regreso de Patrick Mahomes
Patrick Mahomes ha recuperado su nivel apenas nueve meses después de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior y del ligamento colateral lateral de la rodilla. El quarterback comenzó la temporada con una actuación discreta en yardas ante Denver, completando 15 de 27 pases para 184 yardas, pero seis días después lanzó para 382 yardas y tres touchdowns contra Indianapolis.
En cuatro partidos acumula 1,037 yardas, nueve touchdowns, dos intercepciones y un rating de 106.2, una mejora importante respecto al 89.6 con el que terminó 2025.
En 2025, cuando Kansas City tenía uno de los ataques terrestres menos explosivos de la liga, el quarterback terminó con 422 yardas por carrera, apenas 40 menos que Isiah Pacheco, y produjo cinco de los 15 touchdowns terrestres del equipo.
En total, participó directamente en 27 de los 38 touchdowns ofensivos de los Chiefs, alrededor del 71%. En este inicio de 2026, Mahomes sólo ha tenido que aportar 41 de las 649 yardas terrestres del equipo, mientras Walker se ha encargado del 82.7% de esa producción.
Una defensa que permite muy poco
La defensa de Steve Spagnuolo también ha sido fundamental para el inicio invicto. Kansas City permite apenas 19.25 puntos y 317.8 yardas por partido, con un promedio de 4.8 yardas concedidas por jugada.
Su principal fortaleza ha sido detener el juego terrestre: los rivales consiguen solamente 92.8 yardas por encuentro y 3.6 por acarreo. Además, los quarterbacks contrarios han lanzado cuatro touchdowns y cuatro intercepciones, mientras los Chiefs mantienen un diferencial de entregas de balón de +5.
Kansas City suma apenas cuatro sacks, la menor cantidad de toda la NFL, pero eso no significa que los quarterbacks rivales estén jugando cómodos. Contra Las Vegas, por ejemplo, los Chiefs no consiguieron capturar a Kirk Cousins, pero generaron presión en el 40.4% de sus dropbacks
Spagnuolo ha mantenido una defensa que complica los pases, limita las ganancias por tierra y responde en momentos importantes. Los rivales convierten apenas el 37% de sus terceras oportunidades, frente al 44% que consigue la ofensiva de Kansas City. Esa diferencia ha sido especialmente valiosa en las victorias cerradas contra Indianapolis y Las Vegas, ambas por tres puntos.
San Francisco 49ers

Los San Francisco 49ers llegan a la Semana 6 con marca perfecta de 5-0. El equipo de Kyle Shanahan ha anotado 154 puntos, permite apenas 18.6 por partido y tiene un diferencial de +61. Además, ya consiguió victorias ante Rams y Seahawks, sus dos principales rivales en la pelea por el título de la NFC West.
San Francisco ya derrotó a tres equipos que disputaron las finales de conferencia de la temporada pasada. Las claves de este gran momento han sido el excelente nivel de Brock Purdy, la profundidad de la plantilla ante las lesiones inevitables y la capacidad de sus estrellas para aparecer en los momentos importantes.
Brock Purdy juega a nivel de MVP
En cinco partidos Brock Purdy acumula 1,196 yardas de pase, 13 touchdowns, líder de toda la NFL, y apenas dos intercepciones. Completa el 69% de sus envíos y también encabeza la liga con un QBR de 85.5.
Una de las claves de su rendimiento ha sido la protección de la línea ofensiva. Purdy ha sufrido solamente tres capturas en cinco partidos, un promedio de 0.6 por encuentro, mientras el ataque de San Francisco produce 8.4 yardas por intento de pase. También lideran la NFL en efectividad de tercera oportunidad, convirtiendo 27 de 52 intentos, un impresionante 51.9%.
Purdy también ha respondido en los encuentros más cerrados. Contra Arizona lanzó para 297 yardas y cuatro touchdowns, mientras que ante Seattle dirigió dos series decisivas en el último cuarto. Primero recorrió 74 yardas en 12 jugadas para conseguir el touchdown de la remontada y después avanzó otras 43 para preparar el gol de campo ganador.
Las lesiones no frenan a San Francisco
No es sorpresa que los 49ers hayan tenido que lidiar con una larga lista de lesionados. Las bajas han sido un problema recurrente en San Francisco durante los últimos años y esta temporada no ha sido diferente. El equipo llegó a tener alrededor de 15 jugadores lesionados, incluyendo bajas importantes en la línea defensiva y el cuerpo de receptores.
Una de las ausencias más importantes ha sido la de Nick Bosa, quien sufrió una lesión de pantorrilla y se perdió los partidos contra Arizona, Denver y Seattle. Sin embargo, la defensa ha conseguido mantener su nivel sin su principal especialista en presión al quarterback. Contra los Seahawks, San Francisco registró cinco capturas, todas de jugadores diferentes: Jaden Dugger, Sebastian Valdez, Gracen Halton, Osa Odighizuwa y Keion White.

A pesar de las bajas, los 49ers permiten apenas 4.7 yardas por jugada, la quinta mejor cifra de la NFL, y han sido especialmente sólidos contra el juego terrestre. Sus rivales promedian solamente 3.7 yardas por acarreo y todavía no han conseguido una sola carrera de 20 o más yardas en cinco partidos.
Las estrellas responden, pero los secundarios también deciden partidos
Christian McCaffrey suma cinco touchdowns terrestres y ha anotado por carrera en cuatro partidos consecutivos. George Kittle consiguió dos touchdowns contra Arizona y anotó uno de 56 yardas contra Denver cuando los Broncos habían recortado la diferencia a sólo tres puntos. Mike Evans, por su parte, tuvo su mejor partido contra Seattle, con siete recepciones, 113 yardas y un touchdown, a pesar de seguir jugando con molestias en las costillas.
Del lado defensivo, Fred Warner ha provocado balones sueltos en momentos clave, incluyendo uno contra los Rams que terminó en puntos para San Francisco y otro ante Seattle que dejó a McCaffrey en posición de anotar.
Pero la defensa no depende exclusivamente de Warner. Renardo Green consiguió dos intercepciones contra los Seahawks, mientras que el novato Gracen Halton protagonizó una de las jugadas más importantes de la temporada al capturar a Sam Darnold, provocar un fumble y recuperarlo dentro de la zona de anotación.
A ellos se sumó Malik Mustapha, quien detuvo a Cooper Kupp una yarda antes del primero y diez en la última jugada ofensiva de Seattle. Entre la producción de sus grandes estrellas y las aportaciones de jugadores secundarios, los 49ers han encontrado distintas maneras de ganar.


