¿Por qué Almada considera que Alan Cervantes fue el mejor del América vs San Diego?
El mediocampista fue clave para el técnico argentino: recuperó nueve balones, acertó 96% de pases, ganó duelos y sostuvo a las Águilas

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Aunque Brian Rodríguez apareció en los tres goles del América durante el triunfo 3-1 ante San Diego FC, Guillermo Almada eligió a otro futbolista como el más destacado de la noche. Para el entrenador uruguayo, Alan Cervantes fue el mejor jugador del partido por la manera en que sostuvo al equipo, recuperó balones y dio continuidad a la circulación desde el mediocampo. Su actuación no tuvo el impacto estadístico de un gol o una asistencia, pero sí fue determinante para darle equilibrio al conjunto azulcrema.
La elección de Almada tiene sentido cuando se observa el partido más allá del marcador. San Diego tuvo más tiempo la pelota, mientras América fue mucho más profundo y peligroso cada vez que consiguió acelerar. En ese contexto, Cervantes fue el futbolista encargado de conectar las dos fases del juego: ayudó a recuperar cuando el rival tenía la pelota y, una vez recuperada, permitió que América pudiera iniciar nuevamente sus ataques sin precipitarse. Su influencia estuvo más relacionada con sostener la estructura que con aparecer directamente en la definición.
Alan Cervantes, el equilibrio que necesitaba el América
Los números explican buena parte del elogio de Almada, aunque en este caso sirven más para describir su partido que para medirlo únicamente mediante cantidades. Cervantes completó el 96% de sus pases y mantuvo una precisión prácticamente idéntica cuando jugó en campo propio y cuando lo hizo en territorio de San Diego. No se limitó, por tanto, a entregar hacia atrás o hacia los centrales: participó constantemente unos metros por delante de la primera línea y consiguió que la posesión siguiera avanzando sin romper el ritmo del equipo. Los registros publicados después del encuentro también destacan sus nueve recuperaciones y su elevada efectividad con el balón.
Su mapa de pases ayuda a entender mejor esa función. Cervantes fue una referencia para recibir alrededor del círculo central y desde ahí buscó constantemente una salida hacia los costados, un pase vertical o un cambio de orientación. No fue el futbolista encargado del último toque antes del remate, sino el que facilitó que el balón llegara limpio a Brian Rodríguez, Érick Sánchez, Henry Martín o a los laterales cuando éstos ganaban altura. Incluso en los desplazamientos largos mostró precisión, pero su principal virtud estuvo en seleccionar rápidamente el destino de cada posesión.

El mapa de calor también refuerza esa lectura. Cervantes concentró buena parte de su actividad alrededor de la zona central, con presencia a ambos lados de la mitad de la cancha. No permaneció clavado delante de los centrales ni persiguió la pelota hacia las bandas: se mantuvo en una zona desde la que podía ofrecer una línea de pase, cerrar espacios y reaccionar inmediatamente después de una pérdida. Esa ubicación fue fundamental para el tipo de partido que disputó América.
Además, el mediocampista no necesitó recorrer grandes distancias con el balón pegado al pie para participar en la progresión. Su influencia estuvo mucho más relacionada con mover la pelota que con transportarla: recibir, levantar la cabeza, identificar dónde estaba la ventaja y entregar antes de que San Diego pudiera reorganizarse. Sus conducciones fueron principalmente de ajuste, para salir de una presión o ganar algunos metros antes de encontrar un compañero, y no el recurso principal para romper líneas.

Su participación en el tercer gol
El tercer gol ofrece un ejemplo especialmente interesante porque Cervantes participa en la construcción de la ventaja sin tocar el balón en la parte decisiva de la jugada. América recupera y acelera el contraataque; Brian Rodríguez controla desde la izquierda, conduce hacia el centro y termina encontrando a Isaías Violante libre por el sector derecho para el 3-0.
En paralelo, Cervantes parte en carrera desde detrás del mediocampo y acompaña la transición por dentro. Su movimiento no busca necesariamente recibir: acelera desde segunda línea y obliga al bloque de San Diego, que retrocede hacia su propia portería, a atender también esa llegada central. Es un movimiento de arrastre: Cervantes ocupa rivales y atrae parte de la atención defensiva mientras Brian conduce hacia dentro. Eso contribuye a ensanchar el problema para San Diego y ayuda a que Violante pueda aparecer liberado en el lado contrario. Brian termina viendo ese espacio, abre el balón y Violante define. El pase decisivo pertenece a Brian, pero la carrera de Cervantes ayuda a explicar por qué la defensa no puede concentrarse únicamente en el poseedor.
¡TRES A CERO! ¡VIOLANTE CON ASISTENCIA DEL RAYITO!🔥🦅
— TUDN MEX (@TUDNMEX) August 7, 2026
Cayó el tercer gol de las Águilas pic.twitter.com/7SQr8PiL1O
Ese movimiento también resume bien el tipo de futbolista que Almada parece buscar en esa posición. Cervantes no sólo acompaña la jugada cuando tiene posibilidades de recibir; también corre para modificar la ubicación de los rivales, liberar compañeros y asegurar que América tenga presencia detrás y alrededor de la transición. Su valor está muchas veces en lo que provoca con su posición antes de que el balón llegue al jugador que termina resolviendo.
Recuperar, contener y volver a jugar
La otra mitad de su actuación apareció sin balón. Cervantes terminó con nueve recuperaciones y tuvo una presencia constante alrededor de las pérdidas del América. Más que acumular acciones defensivas cerca de su propia área, apareció alrededor del mediocampo para cortar líneas de pase, disputar el primer balón después de una pérdida y evitar que San Diego pudiera convertir esas recuperaciones en transiciones abiertas.
Uno de sus registros más significativos estuvo en los duelos. Ganó siete de los ocho que disputó y no fue superado mediante regate, algo especialmente importante para un mediocampista situado detrás de varios futbolistas ofensivos. Cuando América adelantaba a sus laterales o acumulaba elementos cerca del área rival, Cervantes debía proteger el espacio que aparecía a su espalda y evitar que una pérdida dejara expuestos directamente a los centrales.
Defensivamente, su rol fue muy destacado. Sus recuperaciones no quedaron concentradas cerca de la propia área, sino que aparecieron desde campo propio hasta zonas próximas al mediocampo rival. Las entradas se produjeron principalmente alrededor de la zona central, mientras sus intercepciones muestran que también tuvo capacidad para leer la jugada cuando San Diego lograba superar la primera presión.
Esa combinación ayuda a entender las palabras de Almada después del encuentro. El técnico destacó que Cervantes había realizado un gran partido por su capacidad para distribuir, y sobre todo por su trabajo para contener al rival. Recuperó y ganó duelos, pero también entregó prácticamente cada balón con precisión.
Una relación que empezó en Santos
El vínculo entre ambos tampoco comenzó en el América. Almada ya había trabajado con Cervantes durante su etapa en Santos Laguna, donde el mediocampista tuvo que adaptarse a una metodología exigente y a un ritmo de juego diferente. Con el paso del tiempo, Cervantes desarrolló una faceta defensiva mucho más marcada y se convirtió en un futbolista capaz de recuperar, sostener y dar salida al equipo desde posiciones centrales.
Por eso, la elección de Almada no contradice el gran partido de Brian Rodríguez. El uruguayo fue decisivo con un gol y dos asistencias, pero Cervantes realizó el trabajo menos visible que permitió que América mantuviera equilibrio entre ataque y defensa. Para Almada, el valor de Alan Cervantes estuvo precisamente ahí: en hacer funcionar al equipo sin necesidad de aparecer en el marcador. Brian resolvió las acciones que terminaron en gol; Cervantes ayudó a que América pudiera recuperarlas, organizarlas y volver a atacar. En el modelo que intenta construir el técnico uruguayo, esa capacidad para recuperar, asegurar el siguiente pase y sostener la estructura puede convertir al mediocampista en una de las piezas más importantes de su nuevo América.


